LA INSTITUCIÓN SE DEDICA A DIFUNDIR LA CULTURA GALLEGA Y SONENSE

La Asociación de Fillos do Porto do Son de Avellaneda celebró su centenario con cerca de 200 socios e invitados

| 16 Abril 2018 - 13:11 h.
Grupo de socios nativos de Porto do Son. De dcha. a izda.: Alberto Quiroga, Francisco Queiruga, María del Carmen Queiruga, Rosa Calo, Manuela Barraza, Florentino Brión y Ramón Varela. Varela y Quiroga, son hijos de sonenses.
Grupo de socios nativos de Porto do Son. De dcha. a izda.: Alberto Quiroga, Francisco Queiruga, María del Carmen Queiruga, Rosa Calo, Manuela Barraza, Florentino Brión y Ramón Varela. Varela y Quiroga, son hijos de sonenses.

La Asociación Civil Galega Fillos do Porto do Son celebró su 100º Aniversario este domingo con un Gran Xantar que reunió en su sede de la ciudad de Avellaneda cerca de 200 socios e invitados.

En abril de 1918, los sonenses compraron una casa que se consolidará como epicentro de reunión de los Hijos de Porto do Son en Avellaneda, aunque durante los dos años anteriores ya se reunían.

Hoy quedan con vida pocos de aquellos fundadores y de la antigua casona, a la que se le han hecho varias reformas, pero lo que si perdura intacto es el amor por Galicia y Porto do Son que hijos y nietos heredaron de sus mayores emigrantes.

Los festejos comenzaron el viernes 13, con un acto en el que estuvo presente el intendente de la ciudad, Jorge Ferraresi; el titular de Cultura del Municipio de Avellaneda; el consejero de Trabajo y Asuntos Sociales de la Embajada de España, José Luis Mira Lema; el delegado del Gobierno Gallego en Argentina y Uruguay, Alejandro López Dobarro; el presidente de la Federación, José Vila Alén; la presidenta del CRE Buenos Aires,  María Teresa Michelón; y el presidente de la Federación de Sociedades Gallegas de la República Argentina, Diego Martínez Duro, entre otros dirigentes del colectivo gallego en Argentina.

Durante la reunión, la comisión directiva agasajó a los invitados con un ágape, íntegramente preparado por integrantes de la entidad, y obsequiaron un suvenir a cada uno de los presentes.

La celebración continuó el domingo 15, con un Gran Xantar, que reunió a la familia de Porto do Son de Avellaneda en torno, nuevamente de una mesa poblada de platos típicos, preparados ‘a la sonense’ por las mujeres –directivas y socias- de la casa.

Promediando la fiesta el grupo de bailes de la institución ‘Rapaciños de Porto do Son’  ofreció un espectáculo de danzas tradicionales y el Conjunto Agora Xuntos animó la velada que se prolongó hasta avanzada la tarde.

Amistad y camaradería dieron el color a esta verdadera celebración que rememora el punto de partida de una institución que viene reuniendo a los sonenses desde hace más de un siglo, recordó Alberto Quiroga Bazarra.

El dirigente destacó también que los Hijos de Porto do Son siempre estuvieron atentos a prestar auxilio a un compatriota en situación de necesidad.  Quiroga recordó que “era común que reunieran fondos para ayudar a los paisanos que no se adaptaban o andaban mal de trabajo”. “También se recolectaba dinero para contribuir con Porto do Son de Galicia, por ejemplo –dijo– para reconstruir el cementerio de la Parroquia, luego de una gran tormenta”.

“Hoy está todo más globalizado y, además, ya no hay casi inmigración gallega a la Argentina, así que tratamos de llevar nuestro estandarte de Porto do Son a donde quiera que vamos y en todo lo que hacemos”, avanzó.

Quiroga señaló que la asociación ahora está especialmente abocada a difundir la cultura gallega, a mantener vivas las raíces sonenses y transmitir a sus hijos y nietos lo que recibieron de sus padres y abuelos.

Finalmente, el presidente de la asociación, agradeció a los integrantes de la comisión directiva del centro “el esfuerzo infinito que han realizado”. “Venimos trabajando desde el miércoles, de la mañana a la noche para preparar todo, porque todo lo hemos hecho en casa” contó.

 

Sociedad Hijos de Puerto del Son, en Avellaneda

La sociedad Hijos del Ayuntamiento de Puerto del Son se fundó en abril de 1918, en la ciudad bonaerense de Avellaneda, que entonces crecía casi vertiginosamente, en gran medida debido a la inmigración gallega que recibió desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

La asociación, que hoy lleva el nombre de Asociación Civil Galega Fillos do Porto do Son, es una típica asociación parroquial, como las muchas que se conformaron por aquellos años, en el país.

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