EL EX SECRETARIO XERAL DE EMIGRACIÓN ANALIZA EL VOTO EXTERIOR EL 12 -J EN PLENA PANDEMIA

Antonio Rodríguez Miranda: “2021 va a ser año Xacobeo y vamos a tener un día de la Galicia exterior como nunca tuvimos”

| 13 Junio 2020 - 14:18 h.
Antonio Rodríguez Miranda.
Antonio Rodríguez Miranda.

La crisis del coronavirus amenaza con reducir el voto real de los residentes en el exterior. Así lo constata el ex secretario xeral de Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, quien, sin embargo, hace un llamamiento a la participación en los comicios del 12 de julio, porque “la voluntad que se conforme en Galicia no estará completa si ellos no tratan de participar”, asegura. Su continuidad en el cargo está a expensas de lo que decidan los electores y también el candidato popular, Alberto Núñez Feijóo. De revalidar el PP la mayoría, “2021 va a ser año Xacobeo y vamos a tener un día de la Galicia exterior como nunca tuvimos”, augura.

 

Pregunta. Siete meses han transcurrido desde la última entrevista. Estamos ante el mismo horizonte, una cita electoral, pero con un nuevo escenario. Hablando de un modo general, ¿cómo se presenta esta cita con las urnas? ¿Cómo puede influir lo vivido estas semanas a causa del coronavirus en las elecciones del 12-J? 

Respuesta. No hay duda de que este tiempo que estamos viviendo es una situación completamente novedosa. Nunca habíamos vivido un proceso que nos afectase con tanta intensidad desde un punto de vista humano, social y de la salud, que es nuestro valor más importante. Pero en los momentos más difíciles es donde a los responsables políticos y de gobierno se les ven más sus capacidades. En mi opinión, como parte interesada, lógicamente, por formar parte del Gobierno de la Xunta, tengo que decir que en Galicia se trabajó con absoluta serenidad, entrega y tratando de trasladar a la ciudadanía esa serenidad. Creo que Galicia consiguió unos resultados favorables, sobre todo si lo comparamos con otras partes del Estado español, pero no es para ir de campeones en este asunto, porque por el camino perdimos medio millar de personas y hay simientes de dolor en muchas de nuestras familias. Pero, a pesar de eso, creo que, en su conjunto, los gallegos hicimos un buen trabajo, porque siempre el resultado de algo es resultado de su Gobierno y también de la propia sociedad. La Xunta fue gestionando las pautas, trabajó con lealtad hacia el Gobierno del Estado –a pesar de que no se recibió esa lealtad en muchos casos–, y los gallegos fueron siguiendo las recomendaciones que nos daban los científicos y sanitarios, y creo que eso nos llevó a afrontar de una mejor manera esta situación, y ahora las autoridades del Estado reconocieron oficialmente ese buen saber hacer de Galicia. Con todos eso, los gallegos tienen elementos para tomar la decisión más sabia y sensata que es la que siempre toman.

 

P. Sorprendidos por la pandemia, ¿cómo puede repercutir este fenómeno en el electorado en el exterior? El delegado de la Xunta en Buenos Aires, Alejandro López Dobarro, apunta a que podría haber un descalabro del voto exterior en América Latina, principalmente en Argentina, donde reside la mayoría de los integrantes del CERA. ¿Comparte este análisis?

R. Creo que va a ser muy diferente dependiendo de las partes del mundo de que se trate, porque la pandemia no está afectando en el mismo momento a todos los países. A América la separa un océano de nosotros, y eso determina que sus tiempos son distintos a los de Europa, donde la participación no va a ser la misma que la de otros momentos, pero puede aproximarse, porque, a día de hoy, los ciudadanos tienen una mayor movilidad. Nos falta un mes para los comicios. Los diez primeros días de julio es cuando hay que ejercer el derecho al voto desde el exterior y esa movilidad va a permitir que en Europa lo puedan ejercer en las condiciones más parecidas a las de cualquier otro año. 

En América, sí que es tremendamente complejo, porque el continente está viviendo ahora la situación más dura. Sobre todo, Argentina, Brasil y Venezuela –este país, no tanto desde el punto de vista sanitario, sino por la propia situación social y el confinamiento del país–, y Cuba, donde también se vive en situación de confinamiento. Sin duda, va a haber una participación mucho más baja desde el punto de vista de efectividad del voto, si bien no tanto de participación al mejorar los mecanismos de solicitud, porque América tiene mucha más dificultad para ejercer ese derecho y en Argentina tenemos más de 150.000 electores de los más de 400.000 repartidos por todo el mundo. Además, va a ser difícil una participación masiva porque los servicios de correos no están funcionando adecuadamente. 

El único país donde veo que se pueden atenuar estos efectos y donde puede haber una mejor participación sería Uruguay, porque es el país de América Latina que mejor está llevando la situación. En Cuba, se verá, en función de cómo evolucione dentro de un mes.

 

P. Durante el confinamiento ha mantenido contactos por videoconferencia con la colectividad en el exterior. ¿Qué le han transmitido? ¿Qué aspectos les preocupan más?

R. Me trasladaron sus inquietudes. En Europa, se quejaban por el hecho de estar en sus casas, de no poder salir, de tener los centros gallegos cerrados, de no poder hacer actividades, de no poder verse. Era una nueva realidad y una nueva sensación. En estos últimos días, estaban mucho más alegres, porque ya podían llevar su vida con más normalidad y los centros gallegos, en algunas partes de Europa, empezaban a abrir, aunque con cautela, y podían empezar a hacer pequeñas actividades de carácter cultural y formativo con grupos muy reducidos.

América vivió el proceso contrario y los gallegos allí mostraron la incertidumbre de lo que iba a pasar. Los gallegos de América fueron siguiendo la lección de lo que vivían los gallegos de aquí y fueron siempre muy comedidos en sus actuaciones. Les valió de aprendizaje porque personas de los propios países no le hacían mucho caso a todo esto, pero los gallegos, sí. Ver lo que estaba ocurriendo en España y en Galicia les dio una ventaja; pudieron prepararse y estar en alerta, por lo que no tenemos conocimiento de apenas casos de personas relacionadas con la colectividad gallega afectada por la pandemia desde el punto de vista sanitario. Tuvimos alguno, pero sobre todo en Cataluña y en Madrid. En Europa, no hubo conocimiento de casos directos y en América, tampoco. 

En la Secretaría Xeral nos preocupaba la situación desde el punto de vista sanitario y social y tomamos muchas medidas para adaptarnos a esa realidad para estar al lado de los centros y ayudarles en esos momentos de dificultad en los que no podían realizar actividades, lo que les provocó una merma económica. Y por eso reconducimos las ayudas a los centros gallegos sobre la marcha. Al respecto, fuimos capaces de mejorar un 50% el apoyo económico que se les presta para los gastos de funcionamiento de las entidades y para las pocas actividades que pudieron desarrollar. Esas ayudas están en proceso de resolución en ese momento porque antes de dejar la Secretaría Xeral ya dejé la propuesta firmada y a lo largo de este mes de junio van a poder hacerse efectivas y van a poder contar con ellas. 

Lo mismo hicimos con las medidas de apoyo económico y social a las entidades en América y a las personas, a través de programas como ayudas económicas individuales, que pusimos a disposición de los gallegos ya en el mes de junio. Fueron más de 2,5 millones de euros, poniendo en marcha un nuevo programa de apoyo para el resto que queda de la pandemia y de ayudas de emergencia, que va a ir hasta el mes de noviembre y que ya se pone en marcha en este mes de junio. 

 

P. También se reunieron con los integrantes de la Comisión Delegada del Consello de Comunidades Galegas. ¿Cómo resultaron esas reuniones?

R. Desde que empezó la pandemia, los integrantes del equipo de la Secretaría Xeral de Emigración tuvimos un contacto directo semanal con todos los centros gallegos del exterior. Personalmente, también me reuní por videoconferencia en más de una ocasión con las personas de estas entidades. Tuvimos tres reuniones de la Comisión, en dos de ellas participó el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y en una el vicepresidente, Alfonso Rueda, porque queríamos vivir el día a día de la colectividad y, en base a eso, saber cómo teníamos que actuar y en qué podíamos actuar.

 

P. Dice que en Venezuela, además de la pandemia, pesan sobre todo los problemas derivados de la crisis política y económica que viene atravesando desde hace años. ¿Cómo es la situación de la colectividad en este país?

R. Venezuela es un país donde nuestra colectividad sufrió un cambio muy importante en estos últimos años. Cuando empezó esta legislatura, en Venezuela teníamos en torno a los 43.000 gallegos. Hoy tenemos 33.000 porque mucha gente dejó Venezuela y se vino a España y a Galicia, porque ese país lleva en una crisis social y humanitaria muchos años. Nosotros estamos trabajando con ellos muy intensamente de manera directa apoyados en nuestras entidades gallegas en el país: Hermandad Gallega de Caracas, Hermandad Gallega de Valencia, Centro Gallego de Maracaibo, Centro Gallego de Puerto de la Cruz. Con ellos creamos una auténtica red de apoyo social y solidaridad para detectar las situaciones de necesidad y también a través de ellas, somos capaces de hacerles llegar apoyo económico directo. Este año, de las cerca de 8.000 ayudas económicas que vamos a firmar, para Venezuela van a ir del orden de 1.400 para 1.400 familias. 

Pero, a pesar de la pandemia, seguimos trabajando con las entidades gallegas para hacerles llegar a nuestros gallegos de allí, que tienen tratamientos por procesos crónicos, los medicamentos que no pueden conseguir en su país. Con ese programa, que ya lleva en marcha varios años, a pesar de la pandemia, tratamos de hacérselos llegar a sus casas. Eso significa adaptarse a la nueva realidad. Porque la inmensa mayoría de la gente está recluida en sus casas, pueden salir muy poco, solo para trabaja aquellos que son de servicios esenciales, y el país, productor de petróleo, está sufriendo falta de abastecimiento, como combustible, gas... Todo eso agrava la propia situación de dificultad para encontrar qué comer cada día. La situación de Venezuela es muy dura y esta pandemia vino a agravar una situación social ya dramática.

 

P. Y, ¿qué ha podido constatar en Brasil?

R. En Brasil, la colectividad gallega está razonablemente bien, por esa cautela que mostraron al ver lo que ocurría en Galicia. La mayor concentración de gallegos lo tenemos en el ámbito de São Paulo y Santos, que hoy está siendo un área de las más duras. Eso determina que nuestras entidades allí no puedan funcionar y los centros de día de mayores que regentan algunas entidades nuestras no puedan atender a los mayores y hay que hacerles un seguimiento telemático. Nosotros estamos apoyando a esas entidades y ellas apoyando a esos mayores. En Salvador de Bahía, el efecto es un poco menor, pero nuestras entidades allí tampoco pueden funcionar en este momento. En Río, también las entidades están cerradas. Ahí tenemos el Recreio de Anciãos, una de las residencias modelo de funcionamiento y atención de todo el mundo de la colectividad gallega que, de momento, está libre de coronavirus. Están con todas las cautelas para que el virus no les entre a los mayores. El centro social que se ubica dentro de la Casa de España tampoco puede funcionar presencialmente, pero en nuestra colectividad no tenemos noticias de un grado de afectación significativo.

 

Aula GaliciaAberta

P. Pese al estado de alarma y al confinamiento, algunos programas de la Secretaría Xeral han continuado desarrollándose dentro de lo posible. En concreto, se puso en marcha el programa Aula GaliciaAberta para que se pudieran impartir clases de modo virtual. ¿Qué grado de aceptación ha tenido esta iniciativa?

R. En ese contacto directo que tuvimos con los gallegos de todo el mundo fuimos adaptando los programas a la necesidad que había en el momento, incluso superando las trabas burocráticas, porque la declaración de estado de alarma en España provocó en algunos momentos efectos perversos, como la suspensión de la tramitación de los procedimientos administrativos. Y nosotros tuvimos que tomar medidas de urgencia para reactivarlos y agilizarlos, tanto que programas como las ayudas económicas individuales las resolveremos en julio, cuando lo normal es que se hicieran efectivas en octubre o noviembre.

Hay programas que no se pueden ejecutar, como los de viajes intercontinentales. No podíamos traer a los beneficiarios de Reencontros o a los de Campamentos, ni a los de cursos formativos, porque sería una locura desde el punto de vista de la salud, pero tampoco por logística, porque las entradas y salidas en los países están bloqueadas. España no recibe ciudadanos de otros países del mundo, salvo los repatriados. Pero nosotros pusimos en marcha nuevos programas, porque si los centros estaban cerrados, si no podíamos mandar a nuestros profesores al exterior, teníamos que seguir manteniendo viva la cultura gallega. Hablándolo con los gallegos, activamos ciertos mecanismos que teníamos ahí preparados a la espera de poner en funcionamiento y dijimos: este es el momento. Y pusimos en marcha el Aula GaliciaAberta que permite que cualquier gallego, desde cualquier parte del mundo, pueda seguir disfrutando de la cultura gallega desde su casa, con un ordenador o un teléfono móvil, porque a través de nuestras redes sociales le ofrecemos cultura en directo. El seguimiento está siendo muy importante y lo que nos satisface más es el agrado y el beneficio que nos dicen está causando tanto en niños como en adultos. Empezamos con cuatro actividades e incorporamos una quinta pensada para los niños, que se desarrolla los sábados, con ‘contacontos’, ‘contapinta’, a través de los que les enseñamos a dibujar y a pintar y la cultura de Galicia. Estamos haciendo que los niños disfruten y conozcan la cultura gallega jugando, que es como más les gusta hacer a ellos. En los próximos meses, esta actividad tendrá la incorporación de nuevas aulas. Con los servicios administrativos trabajando en ella, empezará a funcionar un aula de cocina, y se pondrá en funcionamiento un aula de lengua y cultura gallega para toda la población en general. Es una actividad que nace y que se va a quedar, porque va a ser una actividad complementaria a las clases presenciales, que recuperaremos en la medida en que sea posible. Eso, siempre y cuando a este partido le toque la responsabilidad de gobernar después de las elecciones. Si me vuelve a tocar la responsabilidad de continuar como secretario xeral de Emigración, voy a tratar de que esas líneas de trabajo que están abiertas se mantengan, porque creemos que hay actividades que hay que seguir manteniendo para que los jóvenes y los mayores tengan contacto con Galicia.

 

‘Reencontros de lecer’

P. El miedo al coronavirus, ¿podría retraer a muchos interesados a la hora de demandar una plaza para disfrutar de un tiempo de estancia en Galicia?

R. Los programas de viajes de este año están suspendidos. Mantenemos un nuevo programa que anunció el presidente en enero que se va a convocar ahora en los próximos días: programa ‘Reencontros de lecer’, que se crea para Europa, específicamente. Está pensado para que los mayores de Europa puedan venir a Galicia, porque hasta ahora podían venir disfrutando de los programas del Imserso, pero este año el Gobierno del Estado no permite que los jubilados españoles de Europa que no hayan cotizado nada en España participen en estos programas. Galicia no quiere que tengan esta discriminación, por lo tanto, crea un programa específico para que puedan venir a pasar una semana en Galicia, disfrutando del entorno gallego, siempre y cuando no disfruten del programa del Imserso. Se desarrollará el próximo otoño, y en la segunda quincena del mes de julio se va a publicar, dicho sea con toda cautela, porque hay que ir viendo la evolución de la pandemia, que hoy es favorable en toda Europa.

 

P. Y ¿qué va a pasar con las becas BEME ¿Podrán los alumnos incorporarse en septiembre a las clases?

R. El procedimiento siguió avanzando y el pasado mes de mayo finalizó el plazo de presentación. Se amplió el plazo para que la gente tuviera más facilidad para presentarse. Estos días ya se publicaron las listas de las personas que completaron el proceso de solicitud. Son más de 300 las personas que realizaron la solicitud y que pueden optar a una beca. Seguimos con el proceso, y a partir de septiembre u octubre, según marquen las universidades, 150 nuevos gallegos pueden venir a Galicia a hacer un máster apoyados por esta beca. En Europa hay medio centenar de personas que son gallegas que van a poder volver y tenemos una parte importante de Argentina.

 

‘Asociación Jóvenes Emigrantes de Galicia’

P. Recientemente se creo en Santiago la ‘Asociación Jóvenes Emigrantes de Galicia’, con exalumnos de las becas BEME. ¿Qué puede aportar esta iniciativa a los que se beneficien de este programa a partir de ahora?

R. Me parece una iniciativa muy importante. Con esta convocatoria, estamos hablando ya de 700 becas que se llevan concediendo para que vengan gallegos del exterior a Galicia y esta asociación puede aportar un complemento muy importante al trabajo que se hace desde la Administración gallega y desde la Secretaría Xeral de Emigración. Días pasados me entrevisté con los promotores de esta iniciativa y les trasladé formalmente nuestro apoyo, porque creemos que la asociación puede llegar a estos becarios que lleguen a Galicia y le pueden contar en primera persona su experiencia. Le pueden dar ideas directas de cómo resolver aquellos problemas que se le vayan presentando porque ya se encontraron ellos. En nuestro caso, puede ser un poco más oficial, pero en el caso de estos exbecarios, pueden realizar una labor de tutoría personalizada, de seguimiento, porque lo que estos rapaces que van a llegar van a vivir, los otros ya lo vivieron antes y eso les van a facilitar muchas cosas. Espero poder tener una colaboración fructífera con esta asociación, si vuelvo a tener la responsabilidad en materia de Emigración, porque creo que la asociación es muy necesaria.

 

Políticas de retorno

P. Respecto a las políticas de retorno que han venido implementando en toda la legislatura, ¿cómo ha podido influir el estado de alarma en los gallegos en el exterior que tenían pensado retornar para emprender en Galicia?

R. Creo que es evidente que en estos meses de pandemia no era posible que las personas viajaran para venir a Galicia porque no había esa posibilidad, pero durante este periodo no se perdió ni un ápice el interés por venir a Galicia, todo lo contrario. Un ejemplo puede ser el propio programa de Becas, que se desarrolló en plena pandemia. A pesar de eso, hicieron las solicitudes, solventaron las dificultades que se les presentaron y hubo una demanda altísima. Porque desde el exterior se vio perfectamente cómo Galicia afrontó esta situación de pandemia de una manera rigurosa, seria y en las mejores condiciones. Así me lo transmitieron muchos gallegos del exterior que me dijeron que si estuvieran en Galicia viviendo esta situación se sentirían seguros. Y eso es lo que quiere la gente que viene a Galicia. Vienen buscando esa calidad de vida que Galicia les ofrece, garantías de seguridad en el ámbito social, educativo, y también expectativas en el ámbito laboral. Tenemos que ser conscientes de que esta crisis sanitaria que ahora vivimos nos lleva a una crisis mundial, de tipo económico, sobre todo. Por lo tanto, eso puede provocar dificultades a la hora de acceder al ámbito laboral, pero que en caso de Galicia vemos que se está encauzando la situación perfectamente para que el efecto sea el menor posible. Lo que puedo decir es que en esta situación lo que noté es que en el caso de los gallegos en el exterior no disminuyeron las apetencias de venir a Galicia después de vivir este momento. Todo lo contrario.

 

P. Si la crisis nos retrotrajese a cifras económicas de la crisis de 2008, ¿podría ello repercutir en las ayudas al exterior?

R. Nosotros vivimos con una crisis económica muy profunda en España y también en Galicia y esta comunidad, con el Gobierno de Núñez Feijóo al frente, fue la primera que empezó a marcar las pautas de cómo se debían hacer las cosas para solventar la salida de la crisis. Las medidas que se adoptaron por este Ejecutivo fueron seguidas por el Gobierno del Estado y permitieron en aquel momento que no hubiera una intervención del Estado español. Por tanto, si en aquella situación de crudeza, Galicia preservó la atención a los gallegos del exterior y fue capaz de poner en marcha programas novedosos que en el momento de la recuperación económica intensificaron la vuelta a Galicia, va a estar preparada para seguir afrontando en el exterior este trabajo, con absoluta firmeza y apoyando a los gallegos que vuelvan. Nuestra idea, de cara a la próxima legislatura, es seguir mejorando las becas para venir a Galicia, vamos a seguir trabajando con nuestra movilidad en el exterior para que cada día participen más en las sociedades gallegas y vamos a darle un impulso a la ‘tarjeta mocidade exterior’ que se puso en marcha ahora y que por la pandemia está parada, pero que una vez sea posible, se va a reactivar. Vamos a seguir estando con los centros del exterior y apoyando a nuestros retornados para que vuelvan a Galicia y para que cada día tengan más fácil su integración en el mundo laboral y para que tengan todas las facilidades con sus hijos. Para ello, disponemos de las ayudas extraordinarias al retorno y este año ampliamos las condiciones de los beneficiarios. Hasta ahora eran para los emigrantes que volvían y para sus hijos y este año, con el objetivo de que podamos llegar a más gente debido a la pandemia, la ampliamos a todos los descendientes que vuelvan a Galicia, por lo que ya no solo beneficiará a emigrantes e hijos, sino también a nietos, bisnietos, etc. Y el apoyo al retorno emprendedor seguirá. En este momento de mayor dificultad económica ya tenemos una ayuda que está en marcha para quien inicie un negocio y hemos doblado el presupuesto para respaldarla. Así, en vez de los 200.000 euros destinados, pasamos este año a 400.000. Con todas estas medidas vamos a ayudarlos a salir de este momento de dificultad y estoy convencido de que el año próximo va a ser un año especial de retorno a Galicia, y también, porque tenemos un Año Santo, un Xacobeo, vamos a tener un histórico día de la Galicia exterior como nunca lo tuvimos.

 

P. Eso siempre y cuando el virus nos respete.

R. Dicho sea con todas las cautelas. Estoy hablando de un entorno de normalidad. Si el año que viene continuamos con esta situación de pandemia, la cuestión cambia radicalmente, pero yo creo que no, porque ya estamos avanzados en la prevención y tenemos mecanismos para luchar contra ello.

 

Voto rogado

P. La falta de estabilidad política, por unas razones u otras, está dejando de lado la posibilidad de derogar el voto rogado. ¿Será esta la legislatura en la que por fin se acabe con esta traba que ha reducido al mínimo la participación en los comicios de los ciudadanos en el exterior?

R. Espero que sí, porque llevamos mucho tiempo desde Galicia defendiendo la necesidad de eliminar el voto rogado, como partido y en el Parlamento gallego, donde promovimos iniciativas que salieron adelante pidiéndole al Gobierno del Estado que elimine el voto rogado. Esa es la muestra de que la estabilidad política de Galicia permite marcar una pauta y unos criterios, y seguirlos. Evidentemente, la inestabilidad de otros ámbitos y de otros gobiernos no permite este tipo de situación. Yo creo que los ciudadanos deben tomar buena nota de esto y los ciudadanos en el exterior, también. Yo les digo que deben participar, a pesar de las dificultades que tengamos. Deben participar, porque la voluntad que se conforme en Galicia no estará completa si ellos no tratan de participar. Que lo pueden hacer con seguridad, lo decía antes, e insisto, desde sus casas, respetando los criterios y pautas que marquen las autoridades, pero deben participar. Espero que el nuevo gobierno que salga de esta cita electoral sea solvente como hasta ahora y que siga impulsando este cambio en el sistema de voto. Y que el Parlamento español tenga la sensibilidad suficiente para cambiar el sistema y que sea lo más parecido al que empleamos los españoles y los gallegos aquí. Yo siempre recuerdo una frase de nuestro presidente Feijóo que resume perfectamente todo: los votos de los emigrantes deben venir en urnas de cristal. Eso significa que tiene que ser un voto transparente, seguro, que no tenga ningún tipo de dudas, pero sencillo de emitir para facilitar la participación como a un gallego en la Galicia territorial.

 

P.  El periodista gallego especializado en asuntos de la emigración Anxo Lugilde apuntó, en entrevista reciente a ‘Galicia en el Mundo’, a la necesidad de poner en práctica el voto electrónico a través de los consulados. Piensa que sería la manera de que no existieran problemas con el envío de documentación, y al mismo tiempo, de que el voto del exterior se emitiera con garantías. ¿Es factible esta propuesta? 

R. Nosotros, la propuesta que venimos defendiendo desde hace muchos años, y de acuerdo con el sentir de muchos gallegos del exterior, por no decir la inmensa mayoría, es que se podría hacer presencial, en los consulados. Pero cuando hablamos de los consulados no hablamos solo del local del consulado, porque el consulado puede sacar su capacidad fuera de esa misma dependencia. Los funcionarios del Estado español en el exterior perfectamente podrían ayudar a conformar lugares de depósitos de voto en centros gallegos y españoles con su presencia, que es la garantía de que todo se está haciendo correctamente. Eso es lo que venimos defendiendo desde hace mucho tiempo. ¡Qué se haga telemático! A este respecto, la Junta Electoral Central se pronunció y manifestó que aún no hay las garantías suficientes para su ejercicio. Por tanto, en la medida que en el futuro se pueda garantizar, desde luego que se puede hacer. Pero sí existen mecanismos para que pueda haber un voto presencial en los consulados o en esas mesas que se pueden sacar a otros lugares como los centros del exterior y combinarlo con el voto por correo en el exterior. Porque siempre vamos a tener un español o un gallego que no esté cerca de un consulado y presencialmente les iba a ser muy difícil votar, por lo que tiene que haber un mecanismo alternativo para que lo pueda ejercer aquel que lo desee. Pero desde luego lo que no es válido es el sistema actual que tenemos, eso no es válido y hay que cambiarlo porque limita tremendamente la participación.

 

P. También propone solicitar cada cierto tiempo estar en el censo, porque entiende que es fundamental mostrar interés. ¿Qué piensa al respecto?

R. Yo creo que es necesario que los censos se mantengan actualizados y respondan a la realidad de cada momento. Es cierto que tal y como tenemos la normativa, ese padrón de residentes en el exterior debe ser automático y permanente. Todas las precisiones que se puedan hacer de mantenerlo al día es adecuado. Que tenga que ser a través de un mecanismo de manifestación, puede ser una opción, desde luego creo que hay que buscar siempre mecanismo que garanticen que ese censo es el real, pero también que no se conviertan en barreras para impedir la participación. Perfectamente es posible compatibilizar las dos cosas. Cuando una persona forma parte de un registro como español, eso le implica unos derechos y unas obligaciones y por lo tanto hay que garantizar hacer efectivos esos derechos, pero ellos también tienen que responder a esas obligaciones como españoles.

 

Renovación de instituciones

P. Algunas instituciones del exterior parece que están tratando de cobrar nuevo impulso para colocarse como referentes de la colectividad en sus respectivas ciudades. Hablo del Centro Gallego de Barcelona, que ha remodelado la fachada y ofrece una imagen renovada, y del Centro Gallego de Madrid, que también va por el mismo camino, cuenta con nueva junta directiva y está tratando de superar la crisis en la que se le ha sumido en estos años. ¿Qué supone esto para la Galicia exterior?

R. Renovarse tiene que ser algo permanente, no algo anecdótico. Desde la Secretaría Xeral de Emigración, siempre tratamos de trabajar en esa línea, en estar al lado de los centros gallegos y ayudarles para que se mantengan en perfecta actualización en cada momento, porque estas entidades tienen que responder a las necesidades de la sociedad gallega en el momento en el que están y en el lugar en el que están, sea en América, en Europa o en España. Y eso pasa no solo por renovar las instalaciones, sino por preocuparse por el funcionamiento de la entidad y por las actividades. Por supuesto que es importante que las instalaciones estén en las condiciones más dignas, pero esa actualización es más importante en el funcionamiento de las actividades y en la gestión. Las instalaciones tienen que acompañar, pero son un plus. 

El ejemplo del Centro Gallego de Madrid es una realidad. Hay una directiva que se pone al frente y que trata de cambiar radicalmente y de dar un impulso a la entidad desde el punto de vista, no solo de las instalaciones, sino también de las actividades. De volver a repetir como secretario xeral de Emigración, en el futuro, está claro que mi orientación irá por esa línea, porque esa es la manera de que los centros gallegos sigan estando presentes en todo el mundo y manteniendo el vigor que les caracteriza. Yo creo que lo van a mantener siempre, porque, al final, quien los alimenta es la propia querencia a Galicia que es tremendamente fuerte.

 

P. A sus 81 años, José Ramón Ónega desveló el pasado mes de abril en entrevista a este medio de comunicación su intención de dejar el cargo tras 11 años como presidente de la Casa de Galicia y delegado de la Xunta en Madrid. ¿Cómo calificaría su labor?

R. En todo este tiempo, el compañero José Ramón hizo una labor muy buena y siempre muy cercana a la propia colectividad gallega en Madrid, que lo quiere muchísimo porque se hizo querer con su trabajo en la Casa, que sirvió como referente cultural gallega para toda la colectividad que va a allí a hacer presentaciones. Para el ámbito de nuestra cultura, de nuestras letras, de nuestros artistas, fue una auténtica referencia.

 

P. A lo largo de esta entrevista ha dejado entrever en varias ocasiones qué continuaría haciendo en el caso de seguir en el cargo. ¿Se ve de nuevo como secretario xeral de Emigración? ¿Debería tener el departamento de Emigración mayor rango? 

R. Antes de ser secretario xeral me dediqué a la formación, que para mí es una auténtica pasión y una auténtica vocación. Luego estuve en el Parlamento de Galicia y también fue un momento muy intenso, porque estar representando a los gallegos desde la instancia que representa la soberanía es un honor de los más altos que puede tener un gallego. Pero en el momento que llegué a la Secretaría Xeral, que conocía, aunque no de manera tan directa, descubrí una nueva vida. A partir de ahí pasé de tener mi familia biológica a tener también a mi familia de la emigración. Las responsabilidades que tendré después del proceso electoral no las sé, no sé si alguien las sabe. No sé ni si mi partido y mi presidente ya la sabe, pero será el partido y el presidente quién decida dónde debo estar. Como servidor público, mi responsabilidad está en la disposición. Una persona que ejerce un cargo público tiene que tener ese espíritu de servicio público y estar a disposición y trabajar desde el lugar que quien organiza los equipos considera más adecuado. Si vuelvo a tener la responsabilidad de ser secretario xeral de Emigración, para mí sería un auténtico honor, nuevamente, y un auténtico disfrute. Yo entregué todo lo que estaba en mi mano para poder ayudar a la sociedad gallega a cuidar de nuestros gallegos en el exterior, que creo que es uno de los mayores honores que puede tener un gallego y por lo tanto, estaría encantado. Pero no depende de mí. Puedo decir que estoy a disposición, que soy candidato por el PP al Parlamento de Galicia por la provincia de Ourense, donde resido, y si los gallegos deciden que volvemos a tener la responsabilidad de gobernar, yo estaré allí donde determinen. Y si deciden que continúe, encantado de poder estar. 

Respecto al rango del departamento de Emigración, la Secretaría Xeral ya depende directamente del presidente de la Xunta, por lo tanto, yo creo que eso es lo más relevante. Que pueda denominarse consellería o no, eso es un tema menor. Creo que el hecho de ser un departamento con autonomía y depender directamente del presidente ya determina el nivel de convicción, responsabilidad y de importancia que el PP y Núñez Feijóo le dan a los gallegos del exterior, porque es él directamente el responsable de su gestión.

 

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