ALREDEDOR DE 165 FALLECIDOS, UN MILLAR DE DESAPARECIDOS Y DAÑOS INCALCULABLES

Las devastadoras inundaciones dejan a Alemania afrontando una tragedia ambiental y humanitaria inédita

| 22 de julio de 2021, 15:14
Desescombro
Los restos de las riadas todavía se pueden ver en los márgenes de las carreteras.

La devastación de dimensión histórica de las riadas que están sufriendo Bélgica, Holanda, Suiza y Alemania advierten que el cambio climático llegó a Europa y para quedarse. Un panorama devastador para un país como es Alemania, acostumbrado a luchar contra los desbordamientos de sus ríos, pero superado por esta emergencia climática. 

Alrededor de 165 fallecidos, un millar de desaparecidos y daños materiales incalculables son el balance de este fatídico temporal. El colapso en las líneas telefónicas, en las carreteras, de los cerca de 600 kilómetros de vías férreas afectadas pueden estar detrás de muchas de estas desapariciones.

Más de 10.000 personas entre bomberos, militares, personal sanitario y voluntarios, se desplazaron a los estados de Renania del Norte Westfalia y Renania Palatinado para ayudar en los trabajos de rescate y recuperación de las zonas afectadas. Aldeas sepultadas, pueblos anegados o incomunicados, miles de personas evacuadas son las consecuencias de estas riadas de magnitud histórica que aviva el debate político sobre la toma de medidas ambientales, justo dos meses antes de la celebración de los comicios electorales en Alemania, que, seguramente, queden marcados por esta catástrofe ambiental y tras los cuales Angela Merkel dejará su cargo.

Una semana más tarde, Alemania sigue afrontando una tragedia ambiental y humanitaria tremenda y aclama a la unidad nacional y a la solidaridad. Las aguas se retiran, nuevas víctimas son localizadas y el panorama es desolador y deja a la vista unos daños materiales incalculables e incluso irrecuperables.

La gente trabaja sin descanso y la solidaridad de la gente no tiene límites. Desde el miércoles hay unos paquetes de ayudas aprobadas por el gobierno para los damnificados que, en la mayoría de los casos, lo han perdido todo. Se pide ayuda, principalmente mano de obra, pero también ropa, productos de higiene, botas de goma, comida... Muchas historias que contar detrás de cada mirada, de cada gesto... Unos odian las cámaras, otros quieren ser escuchados. Una mezcla de sentimientos encontrados y una lucha interna y externa para afrontar una situación de estas características. 

El maletero de mi coche ha viajado lleno de mantas, toallas, ropas de cama, zapatos, botas, ropa... Toda ayuda es bien recibida en las zonas afectadas...

Tanto que podría contar que, en ocasiones, el silencio lo dice todo...

Sin palabras ante tal tragedia. La fuerza con la que llega a golpear la naturaleza es de una magnitud indescriptible. 

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