Tras su paso por Madrid y París, recala en la capital japonesa hasta el 24 de agosto

La exposición ‘José Suárez 1902-1974. Unos ojos vivos que piensan’ llega al Cervantes de Tokio

Tras su paso por Madrid y París, acaba de recalar en el Instituto Cervantes de Tokio la mayor muestra realizada hasta la fecha de obras del gallego José Suárez, uno de los grandes nombres de la fotografía española del siglo XX. Suárez (1902-1974) fue un artista innovador y vanguardista, intelectual amigo de escritores, creador comprometido y un enamorado de Japón que cambió el éxito en el exilio por el olvido en su tierra.

La exposición ‘José Suárez 1902-1974. Unos ojos vivos que piensan’ llega al Cervantes de Tokio

Tras su paso por Madrid y París, acaba de recalar en el Instituto Cervantes de Tokio la mayor muestra realizada hasta la fecha de obras del gallego José Suárez, uno de los grandes nombres de la fotografía española del siglo XX. Suárez (1902-1974) fue un artista innovador y vanguardista, intelectual amigo de escritores, creador comprometido y un enamorado de Japón que cambió el éxito en el exilio por el olvido en su tierra.

El Instituto Cervantes y la Fundación Cidade da Cultura de Galicia presentan la mayor exposición sobre uno de los grandes nombres de la fotografía del siglo XX, José Suárez. La muestra ‘José Suárez 1902-1974. Unos ojos vivos que piensan’ fue inaugurada este martes, día 18, en la sede del Cervantes de la capital japonesa y podrá visitarse hasta el 24 de agosto, en horario de 10:00 a 20:00, de lunes a sábado; y de 1:00 a 12:30, los domingos.

Comisariada por dos nombres de referencia en el estudio de la fotografía gallega, Xosé Luis Suárez Canal y Manuel Sendón, la muestra descubre al fotógrafo artista con una fuerte visión humanista, al innovador que decidió incorporar a la fotografía los movimientos de vanguardia europeos. Pero también al intelectual admirado por sus coetáneos, al enamorado de Japón, al hombre que cambió el éxito en el exilio por el olvido en su tierra.

La exposición ‘José Suárez 1902-1974. Unos ojos vivos que piensan’ llega al Cervantes de Tokio