La nueva presidenta del CCG trabajará con “lealtad institucional” y en la defensa de la autonomía del organismo

Dolores Vilavedra se compromete a colaborar con los centros de estudios gallegos en el exterior y con las nuevas diásporas

Dolores Vilavedra asumió, este viernes 3, la presidencia del Consello da Cultura Galega  (CCG) con el compromiso de colaborar con los centros de estudios gallegos en el exterior y con las nuevas diásporas.
Dolores Vilavedra se compromete a colaborar con los centros de estudios gallegos en el exterior y con las nuevas diásporas
Toma Posesion Dolores Vilavedra 7
Alfonso Rueda, durante su intervención en el acto de toma de posesión de Dolores Vilavedra.

Durante un acto celebrado en la sede de la propia institución y en presencia del presidente de la  Xunta, Alfonso Rueda, la filóloga Vilavedra ofreció al Gobierno gallego “lealtad y respeto institucional, máxima colaboración” así como la “mayor voluntad de mantener activos canales de comunicación fluidos”, al tiempo que reivindicó la autonomía orgánica y funcional del Consello como condición indispensable para garantizar la independencia, la objetividad y el cumplimiento de su misión de defensa y promoción de la cultura gallega.

Otro de los ejes de su discurso fue el refuerzo del trabajo en la Red, así como la apuesta por ampliar la colaboración con el asociacionismo cultural, el sistema educativo, los centros de estudios gallegos en el exterior y las nuevas diásporas, así como por fortalecer el papel del Pleno, de las secciones y de las comisiones como espacios de participación y representación de la diversidad cultural galega.

“Como ciudadana y como presidenta”, expresó su compromiso en la defensa de la lengua gallega, y la necesidad de favorecer en unas condiciones de uso, transmisión y difusión que aseguren su futuro. Junto a esto, llamó a prestar mayor atención a la creciente diversidad cultural y lingüística de la sociedad gallega, ya que le preocupan “los obstáculos que estos nuevos grupos ciudadanos puedan encontrar en el acceso a nuestra lengua y a nuestra cultura”. Su misión consistirá en “garantizar su derecho a ser gallegos y gallegas de pleno derecho también en las prácticas culturales debería ser una prioridad en los próximos años”.

Prácticas culturales que refuercen la democracia

La meta es “una Galicia en la que se den las mejores condiciones para el desarrollo de unas prácticas culturales que refuercen la democracia, que combatan las desigualdades y que nos ayuden a pensar nuevas formas de vida”, apostilló Vilavedra, quien estuvo arropada, además de por Rueda, por el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco; el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Ángel Santalices; la alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín; el conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude, José López Campos, así como por una amplia representación del ámbito político, institucional, académico, social y cultural.

Entre las líneas estratégicas de su mandato, aludió a la necesidad de reforzar el Observatorio da Cultura Galega, impulsar los derechos culturales, ampliar los públicos de la institución y adaptar el Consello a los retos del presente y del futuro. Entre las primeras iniciativas avanzadas figuran la elaboración de un informe sobre la lectura en Galicia y la puesta en marcha de un plan cuatrienal de digitalización.

Rueda agradeció la fortaleza y el dinamismo del sector cultural

El presidente de la Xunta mostró su apoyo a la nueva titular e hizo hincapié en la fortaleza y en el dinamismo que muestra actualmente el sector cultural en la Comunidad, gracias al talento de los creadores locales. Así mismo, destacó que la acción cultural es una prioridad transversal para la Xunta y apuntó hacia retos fundamentales que requieren la implicación de toda la sociedad a corto y medio plazo, entre los que destacó la procura de consensos alrededor del Pacto pola Lingua en 2026.

Rosario Álvarez define su mandato como “colaborativo y no presidencialista”

Vilavedra sucede al frente del organismo a Rosario Álvarez, quien presidió el Consello desde 2018. En su discurso de despedida, definió su mandato como “colaborativo, participativo y no presidencialista”. La presidenta saliente destacó el fortalecimiento de la red institucional y social del Consello, la descentralización de su programación, la apuesta por la digitalización y, especialmente, el contacto con la cultura de base.

“Una de las mayores satisfacciones fue corroborar la fuerza de la cultura de base, la que hacen día a día hombres y mujeres de todas las edades, en verdadera transmisión intergeneracional”, aseguró, antes de expresar su confianza en la nueva presidenta y de ofrecerse para seguir colaborando. “Siempre me encontrará a su disposición y del Consello da Cultura Galega para lo que sea necesario”, apuntó.

El acto contó con un programa musical concebido como un diálogo entre literatura y creación musical. La apertura corrió a cargo de ‘Canto de berce’, de Marcial del Adalid, sobre un poema de Fanny Garrido, una obra que evoca la transmisión de la memoria y del legado cultural entre generaciones.

En el ecuador del acto se interpretó ‘Les roses de Saadi’, de la compositora Eugenia Saunier, sobre versos de Marceline Desbordes-Valmore, como símbolo de la permanencia de la creación artística frente al paso del tiempo.

El cierre llegó con ‘Maio longo’, de José Baldomir, sobre un poema de Rosalía de Castro, una composición emblemática del repertorio gallego que proyecta un mensaje de esperanza, continuidad y renovación. Las tres interpretaciones estuvieron a cargo de la mezzosoprano Nuria Lorenzo López, acompañada al piano por Alejo Amoedo Portela, reconocido pianista y vicepresidente del CCG.