FUE UNA FIGURA DESTACADA DE LA HISTORIOGRAFÍA COLONIAL AMERICANA DE LA GENERACIÓN DEL 27

El Consello da Cultura Galega recibe la donación de documentación del exiliado Ramón Iglesia Parga

| 17 de junio de 2015, 16:57
Villares-Iglesia Parga
Ramón Villares firma la entrega de documentación de Pablo San Juan Iglesia.

El presidente del Consello da Cultura Galega, Ramón Villares, recibió documentación de Ramón Iglesia Parga (Santiago de Compostela, 1905-Madison, Wisconsin, 1948), una de las figuras destacadas de la historiografía colonial americana de la generación del 27, entregado por su nieto, Pablo San Juan Iglesia. El material está compuesto principalmente fichas bibliográficas de este desconocido pero interesante historiador y bibliotecario antes de su exilio americano en 1938.

Ramón Iglesia Parga nació en Compostela, el 3 de junio de 1905, estudió el bachillerato en el Instituto de A Coruña. De allí se trasladó a Madrid, donde ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras, en la que tuvo como profesores a Ortega y Gasset, Menéndez Pidal o García Morente. Fue lector de Español en la Universidad de Gotemburgo, estuvo en Berlín y en otras ciudades europeas. Regresó a Madrid en 1931 para ingresar, por oposición, en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Formó parte del Centro de Estudos Históricos, dependiente de la Xunta para Ampliación de Estudos e Investigacións Científicas, donde llegó a dirigir la Sección Hispanoamericana, fundada en 1933 por Américo Castro.

En 1938, Iglesia es uno de los españoles que pasa a Francia huyendo de la represión franquista. Un año más tarde, a través del Servicio de Evacuación de los Republicanos Españoles (SERE), forma parte de las primeras comitivas de españoles que se trasladan a México. La acogida de las instituciones mexicanas a los intelectuales españoles se tradujo en la creación de la Casa de España, que comienza a andar el 1 de julio de 1938, y Ramón Iglesia Parga fue uno de los primeros seis becarios que se incorporaron a la institución.

Su concepto de la historia se asemeja al perspectivismo filosófico de quien fuera uno de sus maestros, Ortega y Gasset, de modo tal que defendió que la observación de la realidad histórica estaba condicionada a una perspectiva o circunstancia. En unas conferencias pronunciadas en México, sostuvo que “la historia no puede ser una ciencia generalizadora, descubridora de leyes válidas para el mayor número posible de fenómenos. La historia, basándose en el conocimiento del pasado, no puede establecer leyes que permitan conocer el porvenir”. También rechaza el mito de la imparcialidad.

La mayor parte de su obra está realizada en México, donde publicó en revistas españolas del exilio y en revistas mexicanas. Allí fue profesor de universidad y también en el Colegio de México. Y entre 1941 y 1946, realizó hondas investigaciones, ediciones críticas y publicaciones sobre reconocidas figuras históricas como Hernán Cortés, Cristóbal Colón o Díaz del Castillo.

Su conocimiento de idiomas, su formación académica e investigadora y su dedicación en México le convirtieron en un reputado historiador que, en 1941, fue nombrado profesor invitado en la Universidad de Berkeley. Su último destino fue la Universidad de Wisconsin, estado en el que murió en mayo de 1948, cuando iba a cumplir 43 años.

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