Manoel Carrete denuncia la falta de subvenciones de las administraciones catalanas

El Centro Gallego de Barcelona subsiste gracias a la ayuda de la Xunta y las cuotas de los socios

El Centro Gallego de Barcelona es una entidad centenaria situada en plena rambla de la ciudad condal y cuenta con un amplio historial de actividades sociales y de tipo cultural que le obligan a mantenerse en pie, pese a los escasos recursos económicos de que dispone en la actualidad.

El Centro Gallego de Barcelona subsiste gracias a la ayuda de la Xunta y las cuotas de los socios
MANOEL CARRETE RIVERA PRESIDENTE DO CENTRO GALEGO DE BARCELOA RECIBE A MEDALLA DE OURO DE QUIROGA
Manoel Carrete recibe la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Quiroga el pasado año.

El Centro Gallego de Barcelona es una entidad centenaria (tiene una antigüedad de 123 años) situada en plena rambla de la ciudad condal y cuenta con un amplio historial de actividades sociales y de tipo cultural que le obligan a mantenerse en pie, pese a los escasos recursos económicos de que dispone en la actualidad, limitados a los 16.000 euros que le concede la Secretaría Xeral de Emigración de la Xunta y a las cuotas que pagan sus más de 1.700 socios, que en total se elevan a 50.000 euros anuales. Por lo que respecta a las administraciones catalanas (Ayuntamiento, Diputación y Generalitat) su presidente asegura que en estos momentos no aportan cantidad alguna que contribuya al sostenimiento de una institución que tiene que hacer frente a elevadas deudas (una hipoteca de 24.000 euros anuales) y al pago de los salarios de los dos trabajadores que tiene en la actualidad, así como de los profesores que imparten cursos por horas.

La situación obliga a la actual junta directiva, encabezada por Manoel Carrete, a arreglarse con un presupuesto un 700% inferior al que se disponía en 2007, según él mismo comenta, y es la Secretaría Xeral de Emigración la única que le ‘insufla’ la inyección de dinero necesaria para un sostenimiento básico. Por ese motivo, aunque reconoce que le gustaría que esa cantidad fuese superior, se muestra agradecido a la Xunta por su contribución económica en estos tiempos de crisis.

Por el contrario, asegura que la Generalitat no aportó ninguna subvención en los últimos tres años, mientras que la Diputación de Barcelona sólo colaboró con el Centro para el desarrollo del programa ‘Galicia Pórtico Universal’. “Una actividad que ni siquiera era nuestra”, comenta Carrete, y cuya cantidad se destinó íntegramente a pagar el alquiler de las carpas. Por lo que respecta al Ayuntamiento, en 2013 les concedió 3.000 euros y en 2014, 2.000, pero este año, sostiene, no han percibido nada procedente de la mencionada administración. “Cualquier entidad del área metropolitana de Barcelona recibió más del triple que nosotros” en esos periodos, dice.

Pese a ello, y tras algunos intentos de dimitir, su presidente, en el cargo desde enero de 2012, se muestra dispuesto a continuar hasta el final de su mandato –que coincide con el 125º aniversario de la entidad– convencido de que su marcha conllevaría también la de la junta directiva y, con ellos, la desaparición del Centro Gallego o, en su defecto, la venta del inmueble.

Fue precisamente para evitar que el edificio pasara a otras manos que Manoel Carrete se posicionó para presidir la entidad; una decisión que en estos momentos le está costando dinero de su bolsillo y, en el pasado reciente, enfrentamientos con los anteriores directivos, que, según dice, dejaron una deuda que todavía se está pagando. “La situación que dejaron era increíble”, apostilla. Ello obliga a “ahorrar en luz más del doble que en años anteriores y en teléfono, cuatro veces más”, matiza.

Ante este panorama, Carrete confiesa que en ocasiones, cuando se propone realizar alguna actividad de tipo cultural fuera del centro, tiene que “mendigar” para que le cedan las instalaciones, porque no las puede pagar.

Superado el impacto que le causaron las enormes deudas contraídas en años anteriores, su objetivo se centra ahora en conseguir que la institución “no se endeude más” y en establecer las pautas para reflotarla y que pueda subsistir sin apenas ayuda exterior.

En este contexto, recientemente se elaboró un plan de saneamiento de la entidad que fue presentado a las administraciones gallega y catalana y que, según comenta, fue bien acogido. El mencionado plan incluye, entre otros apartados, el restablecimiento del restaurante del Centro, lo que permitirá, según Carrete, que en dos años pueda estar liquidada la deuda. Una vez que eso suceda, abandonará el cargo, porque a este joven con inquietudes intelectuales no le gusta la política. Es más, dice que le “horroriza”. Por el contrario, él prefiere organizar conferencias sobre Manuel María y promocionar la cultura en cualquiera de sus vertientes.

El Centro Gallego de Barcelona subsiste gracias a la ayuda de la Xunta y las cuotas de los socios