Mulas dice que en diez años el 15% de los universitarios españoles serán extranjeros
El director de la Fundación Ideas, Carlos Mulas, anunció que los datos de evolución demográfica auguran que “en dos lustros el 15% de la comunidad universitaria será de origen extranjero”, lo que, opinó, “supone todo un reto para el sistema formativo español”. Resaltó asimismo que las sociedades más dinámicas tienen más capacidad emprendedora. Mulas hizo estas valoraciones en la inauguración del congreso ‘Universidades españolas e inmigración: formación en la diversidad’, celebrado recientemente en la capital de España.
En la apertura del Congreso, organizado por el Instituto Ramón Rubial de la Fundación Ideas, Carlos Mulas animó a la Universidad española a “asumir el desafío de integrar esta nueva realidad social” y avanzó que “será un fenómeno muy positivo para la propia Universidad, pues está demostrado que los entornos formativos con mayor intercambio social contribuyen a generar sociedades más innovadoras y competitivas”.
El director de Ideas defendió que España “lleva tiempo adelantándose a la gestión exitosa del fenómeno migratorio. Desde la Fundación Ideas llevamos tiempo defendiendo las razones morales y económicas que aconsejan integrar el fenómeno migratorio”, si bien añadió que “ha llegado el momento de dar un paso más, y es el de conectar la Universidad de tercer grado con la inmigración”.
Mulas concluyó su intervención apuntando que “todos los indicadores europeos demuestran que las sociedades con mayor integración y movilidad demuestran mayor capacidad emprendedora y mayor dinamismo económico”.
Por su parte, el representante de la Comisión Europea en Madrid, Javier Ruiz, que le acompañó en la inauguración, dedicó su intervención a explicar que, ya hoy en día, la población inmigrante que reside en Europa tiene reconocida una Carta de Derechos Fundamentales, entre los que se incluye la Educación, “que es vinculante, lo que supone que esos derechos son ya invocables ante las instancias de la UE, incluyendo el propio Tribunal de Justicia de la UE”.
Tras la apertura, tomaron la palabra Angels Alegre, subdirectora general de Atención al Estudiante, Orientación e Inserción del Ministerio de Educación; Álvaro Jarillo, vicerrector de la UNED y coordinador del Área de Diversidad de la Red Universitaria de Asuntos Estudiantiles; y Carmen Navarro, directora del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid.
Excelencia internacional
Alegre centró su intervención en explicar el Espacio Europeo de Educación Superior, su dimesión social de cara a la inmigración, y recordó que la Estrategia Universidad 2015 del Ministerio prevé mejorar los campus de excelencia internacional para atraer población extranjera, así como elevar la cooperación con regiones del mundo que, hoy en día, en escaso número, vienen a estudiar a España.
Navarro explicó los planes que lleva a cabo la Universidad Autónoma de Madrid para mejorar la formación en competencias y habilidades de los alumnos extranjeros que ingresan en sus aulas. En su opinión, es vital favorecer la movilidad y el intercambio a través de programas de intercambio, como el Erasmus. Así, recordó que sólo la Facultad de Derecho ha duplicado el número de alumnos que envía al extranjero en los últimos años.
Finalmente, Jarillo analizó el papel de la UNED en relación a la educación de la población inmigrante. Tras recordar que la UNED supera los 225.000 estudiantes, está presente en tres continentes y 12 países, Jarillo aseguró que la UNED ya implementó con éxito programas de igualdad de género e integración del mundo urbano y rural.
Indicó, asimismo, que la UNED ha dado con éxito oportunidades de formación a personas con discapacidad e incluso a reos penitenciarios. Jarillo presentó estas acciones como bagaje para un plan de acogida especial para inmigrantes que llegan a la UNED, un plan que conjuga la formación a lo largo de toda la vida con la formación dirigida a la empleabilidad.
La mesa de debate estuvo moderada por María Tejada, coordinadora de Inmigración de la Fundación Ideas, quien reivindicó el papel que viene realizando el Instituto Ramón Rubial para lograr la igualdad real y la integración social de la población inmigrante.
Desigualdades
En la segunda mesa, moderada por Gemma Pinyol, directora del gabinete de la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración, tomaron la palabra Carlos Giménez, catedrático de Antropología y Pensamiento Filosófico Español de la Universidad Autónoma de Madrid; Héctor Cebolla, profesor del Departamento de Sociología de la UNED; y Lorenzo Cachón, catedrático de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.
Giménez planteó que, según datos de finales de 2010, hay 743.000 menores de 16 años con algún progenitor extranjero, cuyo descuelge educativo, social y laboral “se producirá si no se normaliza la convivencia escolar”. En su opinión, el modelo educativo tiene que “corregir la pérdida de extranjeros en los niveles superiores”, para lo que “es vital mejorar la preparación del profesorado”.
Cebolla se mostró muy crítico con el modelo universitario español, “que tiene los ‘ranking’ más indeseables de la OCDE, pues alimenta a la par la mayor tasa de fracaso escolar con la sobrecualificación, los dos extremos”. En relación a la inmigración, para Cebolla el problema “no es que haya concentración de inmigrantes en un mismo centro escolar. No hay correlación empírica entre mayor fracaso escolar y mayor concetración de inmigrantes en el aula, como piensa la clase media. El problema es la concentración, en un mismo aula, de alumnos que proceden de un mismo origen, de clases sociales y económicas bajas”. Según Cebolla, una de las soluciones es “activar medidas de correccion y refuerzo formativo en los niveles educativos de primeras fases escolares”.
Finalmente, Cachón recordó que, como norma, los inmigrantes y alumnos nacionales de origen social y económico obrero se incorporan al mercado una media de ocho años antes que los jóvenes que proceden de clases más pudientes, y para ocupar puestos laborales sin cualificación, lo que ya convierte su vida “en una carrera de obstáculos”. Por ello, abogó por concentrar recursos en preescolar y primeras fases escolares “precisamente en aquellos barrios donde se concentran los ciudadanos, inmigrantes o nacionales, con mayores problemas sociales”. En su opinión, es esta medida “lo que diferencia una política socialdemócrata de una conservadora”.