EL EXCONSELLEIRO DE LA XUNTA FUE NOMBRADO DIRECTOR GENERAL DE MIGRACIONES EN EL CONSEJO DE MINISTROS CELEBRADO HOY

Miras Portugal afronta una nueva etapa en Emigración, esta vez desde el Gobierno central

La Dirección General de Migraciones ya tiene máximo responsable. Aurelio Miras Portugal, exconselleiro de Emigración en el último mandato de Manuel Fraga, ha sido la persona elegida por el Gobierno de Rajoy para dirigir los destinos de un colectivo que, seis años después de que él dejara su cargo en la Xunta, ha perdido fuerza en el contexto político, debido a las restricciones impuestas al voto exterior.
Miras Portugal afronta una nueva etapa en Emigración, esta vez desde el Gobierno central
El nuevo director general con unas niñas de la colectividad gallega en Cuba.
El nuevo director general con unas niñas de la colectividad gallega en Cuba.

La Dirección General de Migraciones ya tiene máximo responsable. Aurelio Miras Portugal, exconselleiro de Emigración en el último mandato de Manuel Fraga, ha sido la persona elegida por el Gobierno de Rajoy para dirigir los destinos de un colectivo que, seis años después de que él dejara su cargo en la Xunta, ha perdido fuerza en el contexto político, debido a las restricciones impuestas al voto exterior. Limar el descontento que la medida ha causado entre la población emigrada será uno de los principales asuntos que deberá afrontar a partir de ahora el sustituto de Pilar Pin, gran conocedor de los problemas de la diáspora, según coinciden en señalar la exdirectora general y el presidente en funciones del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior, Francisco Ruiz.

 

El Censo Electoral de los Españoles Residentes Ausentes (CERA) sigue creciendo y los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) hablan de una subida de 92.567 nuevos inscritos durante 2011. Pese a todo, la participación de los emigrantes en los dos últimos comicios celebrados en España ha descendido hasta cotas insospechadas, toda vez que los acuerdos entre partidos en la anterior legislatura les hayan dejado sin posibilidad de ejercer el derecho al voto en las municipales y en las restantes elecciones (autonómicas, generales y europeas) sea obligatorio socilitarlo previamente.
Es por eso que, intentar frenar el descontento reinante entre la emigración por lo que consideran una privación de derechos (en el caso de las municipales) y una incomodidad, además de un desembolso económico que no todos los residentes en el exterior tienen posibilidad de afrontar (en los demás casos), será uno de los principales cometidos del nuevo director general de Migraciones del Gobierno central, Aurelio Miras Portugal, quien llega al cargo con el bagaje de haber ejercido cuatro años como conselleiro de Emigración de la Xunta (2001-2005).
Su nombramiento, que adelantó ‘Crónicas de la Emigración’ el pasado día 26 de enero, se produce casi mes y medio después de que Mariano Rajoy diera a conocer la composición de su primer equipo de Gobierno (el 21 de diciembre de 2011) y en unas circunstancias poco favorables para hacer alardes en lo que se refiere a política de gastos.
Lo cierto es que la nueva etapa a la que se enfrenta Miras Portugal dista mucho de la que se encontró al ser nombrado conselleiro por Fraga –vio incrementado el presupuesto de la Consellería un 300% en cuatro años– y todo hace presagiar que la contención en el gasto público para sortear la crisis económica será la tónica dominante durante toda la legislatura.
Aún así, y como ya demostró en sus años como conselleiro, ideas no le faltarán a este político,  abogado de profesión, nacido en O Carballiño (Ourense) en el año 1950, quien ya en 2001 puso toda su imaginación a funcionar para atender las necesidades de los gallegos residentes en Argentina afectados por la crisis económica que asoló al país en los años del ‘corralito’.
Sirviéndose de sus conocimientos como director xeral de Turismo –cargo que había ocupado previamente al de conselleiro– y de su experiencia como coordinador territorial del PP para América, así como integrante de la Comisión de Política Migratoria del partido a nivel nacional, Miras Portugal pudo llevar en aquellos años a Argentina y Uruguay toneladas de medicamentos y de productos gallegos de calidad para atender a la población emigrada carente de recursos.
Previamente, y tras ser elegido para el cargo, pulsó en Argentina la situación de la colectividad gallega como consecuencia de la renuncia de De la Rúa a la presidencia de la República y anunció la creación de una fundación –a la postre, conocida como Fundación Galicia Emigración– que estaría participada por empresas, asociaciones, organismos y la población en general. El objetivo consistía en conseguir la implicación de todos estos agentes para asistir a la población emigrada en momentos tan delicados como el que se vivió en el país austral al comienzo del nuevo milenio.
La respuesta en aquel momento fue satisfactoria y en septiembre de 2002, la Fundación –hoy ya extinguida– puso en marcha una campaña para recabar fondos destinados a los que, en su momento, con el envío de remesas que sirvieron para la creación de escuelas y centros de salud, contribuyeron en gran medida al desarrollo de Galicia.
Responder con generosidad a los gallegos que en su día también fueron generosos con Galicia era el principal argumento esgrimido por el departamento de Emigración de la Xunta para justificar las actuaciones en favor de la diáspora que, en algunos ambientes, pudieran ser cuestionadas, pero que el entonces conselleiro defendía con ahínco. Tanto es así que, en junio de 2002, el número de ayudas asistenciales a los emigrantes se había duplicado y el balance de ese año de la Consellería arrojó la cifra de 10.050 retornados acogidos en Galicia en 2002. Además, 25.000 emigrantes habían sido atendidos en tan solo medio año.
Sus continuos viajes por América –visitó Argentina, Uruguay, Venezuela, Cuba y Brasil, en varias ocasiones–, así como por Europa –Suiza, Alemania o Inglaterra fueron sus principales puntos de destino– le sirvieron para tomar el pulso a la realidad de los emigrantes, tan dispar dependiendo del lugar de asentamiento y de las propias circunstancias personales.