REALIZARÁ ESTA PRUEBA DE CONOCIMIENTOS EN ARGENTINA, COLOMBIA, MÉXICO, PERÚ Y EE UU

El Instituto Cervantes reconoce a la Fundación Ortega-Marañón como ‘Centro de examen CCSE’

| 19 de noviembre de 2015, 14:04
Cervantes-Fundacion Ortega
García de la Concha –centro– , acompañado por Eduardo Serra –izda.– y Rafael Rodríguez-Ponga.

El director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, y el presidente ejecutivo de la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, Eduardo Serra, han firmado el convenio por el que el Cervantes reconoce a la Fundación como ‘Centro de examen CCSE’ en los países en los que ésta se encuentra establecida: Argentina, Colombia, México, Perú y Estados Unidos, además de España.

Con el convenio de reconocimiento que ambos han suscrito en la sede central del Instituto, los centros de la Fundación Ortega-Marañón en Buenos Aires, Bogotá, México DF, Lima y Miami, así como los ubicados en Madrid y Toledo, podrán administrar las pruebas de conocimientos constitucionales y socioculturales de España (por sus siglas, CCSE).

La superación de esta prueba, diseñada y administrada por el Instituto Cervantes, es un requisito imprescindible para obtener la nacionalidad española, tanto los extranjeros residentes en España como los sefardíes originarios de España descendientes de los judíos expulsados a partir de 1492.

Esos centros de la Fundación serán los primeros que realizarán las pruebas CCSE en Hispanoamérica, donde el Instituto Cervantes no está presente por ser países hispanohablantes. Quienes harán las pruebas serán principalmente sefardíes que viven allí y deben acreditar su especial vinculación con España para conseguir la nacionalidad.

El director del Instituto Cervantes cree que el convenio ayudará a “conseguir el objetivo de construir juntos un nuevo espacio de concordia que reabra a los expulsados sefardíes las puertas de su antiguo país”. La lengua española, ha dicho García de la Concha, “tiene muchas sangres, muchas ideologías y muchas nacionalidades diferentes”, y este acuerdo reforzará el diálogo y la convivencia entre quienes hablan español en cualquier parte del mundo.

Por su parte, Eduardo Serra considera que era una obligación de España facilitar la nacionalidad a aquellos descendientes que aún mantienen el idioma (el ladino) e incluso guardan la llave de su casa, ya desaparecida. “Era una deuda que teníamos con ellos”, 500 años y 15 generaciones después de abandonar “un país de acogida de donde no debieron salir”. Serra ha manifestado su orgullo por colaborar en este proceso y por suscribir el acuerdo con el Instituto Cervantes en un acto “lleno de contenido y de sentido”.

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