La comedia musical ‘Bodas de sangre’ se presentó en el Club Español de Tres Arroyos

| 17 de diciembre de 2015, 14:49
tres arroyos obra teatro 2
Un momento de la escenificación de la obra de teatro.

En las instalaciones del Club Español de Tres Arroyos, se presentó con gran éxito la comedia musical ‘Bodas de Sangre’, el pasado domingo 13 de diciembre, en horas de la noche. La obra fue repuesta el lunes, a pedido del público.

El Grupo de Comedia Musical hizo su debut en teatro hablado y el desafío fue nada más y nada menos con la obra cumbre de unos de los artistas más prolíferos de la lengua hispana: Federico García Lorca.

La obra está armada en un solo acto, la original es en tres, y la duración es aproximada de un poco más de una hora y media, sin interrupciones, ni fisuras, todo estaba en el momento que debía estar y ser, y eso es sólo fruto de una sola cosa: ensayo y sudor.

En ‘Bodas de sangre’, dirigida por Juan Carlos Caruso y asistido por Andrea Tolosa, merece un párrafo especial la actuación de María Melián, consolidada como una actriz de carácter en cada presentación, desde aquel Caifás en la obra ‘Jesucristo’ de esta misma compañía hasta ‘la madre’ de Lorca, lo que muestra su crecimiento y su madurez actoral.

Andrea Tolosa sorprende, acostumbrados a verla en papeles más ingenuos como ‘Esmeralda’, en el ‘Jorobado’, a esta ‘novia’ que se desangra entre el amor y los mandatos sociales existe un abismo, en el que su voz, se escucha con sentimientos y sin sobreactuación.

En lo que hace a los tres papeles masculinos centrales, no hay duda de que fueron elegidos acertadamente por su director: el ‘padre’, Néstor Videla; el ‘novio’, Dardo Guerrero; y ‘Leonardo’, Fernando Briones. Caruso logra sacar de cada uno de ellos el actor que vive en su interior y los transforma en españoles de 1930 acuciados por pasiones y desencuentros. Emociones encontradas se vivieron con la aparición de Silvina Maldonado, quien es la ‘muerte’ que danza en torno a los protagonistas durante toda la obra.

No se puede dejar de mencionar a la ambientación, iluminación y vestuario, logrados exactamente de acuerdo a la época y la sucesión de personajes, que sabían qué lugar ocupar y en qué momento, eso es sinónimo de ensayo y compromiso, de trabajo en equipo.

No es fácil poner en escena teatro clásico, el desafío fue muy grande, pero se logró el éxito buscado y el aplauso merecido.

 

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