hayas

Hayas y pinos

Existe en nuestro interior un individuo arrullado por gotas de agua, y el alma rezuma humedad. En el lejano terruño, altozano al norte de un recodo del mar Cantábrico, llueve tan continuo que las miradas de los niños son ánforas, y las gotas de escarcha la nana que los hace adormecerse al runrún  del sonsonete del fogón.

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