envidia

El demonio de la envidia

Por suerte ya no soplan esos vientos. Pero hubo un momento, en la Argentina, donde los libros anunciados como de “chistes de gallegos” –siempre de bajísimo nivel intelectual pero con una dosis de racismo violentamente agresiva–, llegaron a venderse desgraciadamente como pan. En consecuencia, se acentuó su producción. Siempre hubo escribas disponibles, aun para las apetencias más escatológicas del poder o del mercado.

El demonio de la envidia

Por suerte ya no soplan esos vientos. Pero hubo un momento, en la Argentina, donde los libros anunciados como de “chistes de gallegos” –siempre de bajísimo nivel intelectual pero con una dosis de racismo violentamente agresiva–, llegaron a venderse desgraciadamente como pan. En consecuencia, se acentuó su producción. Siempre hubo escribas disponibles, aun para las apetencias más escatológicas del poder o del mercado.

Hemeroteca