cimarrones

Cimarrones erguidos

Recuerdo no haber sido un niño nada taciturno contrastado con otros compañeros de padres separados. Carne del renovado vivir en las correderas de un barrio que los muchachos agradecimos poseer como una bendición: un cementerio.El camposanto jamás fue un lugar tétrico: eso llegaría después, con la pesadez de los años y las lecturas de Schopenhauer y León Bloy.

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