Opinión

La ‘nacionalidad’ de Rajoy

Xurxo Martiz | 05 de octubre de 2015

Por Constitutio Antoniniana (212) se conoce al decreto de concesión de la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio Romano bajo el gobierno del emperador Caracalla (Marco Aurelio Antonino Basiano). Así, todos los habitantes eran ciudadanos (conjunto de derechos y deberes) de Roma… pero no romanos, es decir, nacionales de Roma.
Ciudadanos de Roma pero nacionales de la Galia, de Egipto, de Siria, de Hispania…, etc. El centralismo español no supo ni asumir ni entender esa diferencia entre Nación-Estado ni entre nacionalidad-ciudadanía.
No es una diferenciación ni una transgresión reciente. Existió en Roma y en la historia de Europa pasada y actual. El Estado español es plurinacional incluso sin la existencia de catalanes, gallegos y vascos. La sola existencia de los gitanos (una nación sin territorio dentro del Estado español) o la de los gibraltareños (en una futura incorporación) haría del Estado español un Estado plurinacional; y yendo más lejos, las decenas de miles de nacionales argentinos, cubanos o venezolanos con ciudadanía española (la de ellos es su nacionalidad de nacimiento) hace del Estado español una sociedad aún más plurinacional.
Las declaraciones-galimatías en la radio del presidente de Gobierno, Mariano Rajoy Brey, son un fiel reflejo del cacao mental de los españoles para no reconocer que Cataluña, Galicia y Euskal Herria son naciones sin Estado dentro del Estado español y su nación no es España, a pesar de ser sus habitantes ciudadanos españoles.
Los vericuetos lingüísticos y las leyes de chichinabo que a lo largo de décadas ha inventado el centralismo español para apartar esa realidad devinieron obsoletas, pues la realidad pudo más que ellas.
El Estado español, históricamente, se precia de ser una fábrica precipitada de leyes. Ningún imperio, ni el británico ni el francés, se afanó tanto en hacer leyes para sus colonias (y su territorio) que nunca se cumplían…, pero ahí están, para que sean consultadas por los “excelentísimos señores por el riguroso turno de antigüedad” en el Archivo de Indias. Mientras, divagaremos y balbuciremos si eres nacional de España y Europa y esas cosas tan preocupantes. 

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