Opinión

LXX Aniversario de la liberación de Auschwitz

Xurxo Martiz | 08 de febrero de 2016

La reciente aprobación por parte del parlamento danés de requisar los objetos de valor a los refugiados solicitantes de asilo me recordó a aquel hombre, sin piernas ni brazos que, montado en una patineta, pedía limosna y, ante una mujer exuberante, no pudo contenerse y le lanzó un piropo subido de tono, a lo que ella contestó: “señor, no sea grosero… Dios lo va a castigar”, y el minusválido retrucó: “qué, ¿me va a sacar la patineta?”.

A afganos, sirios, iraquíes y otros miles de desgraciados que vagan por medio mundo, alemanes, daneses y suizos decidieron sacarles la patineta. Alegan estos europeos que es una medida disuasoria y, en caso de no disuadir, pues que no sea tan honrosa la recepción y alimentación de todos estos desgraciados.

Se cumplen 70 años de la liberación, por parte de los soviéticos, del campo de exterminio alemán de Auschwitz. Hoy quienes lo visitan sólo pueden ver los miles de objetos de los que eran desposeídos los desgraciados que allí iban a encontrar su muerte.

Montañas de maletas, joyas requisadas, dientes de oro decomisados, pelo embargado y empaquetado para hacer colchones o muñecos, cordilleras de gafas, cimas de zapatos, océanos de ‘tallits’, los únicos objetos que nos recuerdan el asesinato industrializado de cientos de miles de personas…. las ‘patinetas’ del siglo pasado de pueblos enteros que también representaban una ‘carga’ para la misma Europa que hoy requisa a los refugiados.

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