Opinión

Hábitos alimenticios en Galicia (II)

Xurxo Martiz | 03 de septiembre de 2018

En los años 40 los trabajadores de las minas de wolframio en Galicia protestaron porque la empresa sólo les daba de comer marisco y pescado y ellos querían carne de res. La primera huelga en el Estado español franquista la realizaron los trabajadores de Ferrol, en el astillero militar de Bazán,  la bautizada como  Huelga del aceite.  Los años comprendidos entre 1939 a 1950 se conocen en Galicia como la década del hambre. En 1946 tienen lugar las primeras protestas laborales en España desde el final de la guerra civil, la más famosa la ya mencionada  Huelga del aceite, desencadenada por la reducción de la cantidad de aceite en la cartilla de racionamiento, que fue reprimida salvajemente por la dictadura franquista con catorce condenas a muerte en consejo de guerra y despidos masivos.

Una alimentación rica en legumbres, verduras y pescado, que haría las delicias de cualquier nutricionista en la actualidad, fue cambiando lentamente a medida que el bienestar material inundó como un tsunami a la sociedad gallega hasta llegar a la actual tasa más alta de obesidad en el Estado español.

En Galicia nunca hubo una dieta mediterránea,  que parece ser la única existente para las autoridades españolas cuando difunden los beneficios saludables de la comida española,  sino dieta atlántica, que no es sólo una definición geográfica sino una declaración de hechos, productos, sabores y forma de cocinar. Distante de una dieta mediterránea en Galicia siempre se comieron cefalópodos, marisco y cerdo y se utilizó como medio preferente de preparación de los alimentos el cocerlos ante la ausencia de aceite. Hoy la comida tradicional (pescado, pulpo y marisco) se aleja cada vez más de las mesas, debido muchas veces a su alto precio, mientras la industria de la transformación de alimentos los degrada para hacerlos más asequibles.

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