Opinión

Otra vez París

Roberto Mansilla Blanco | 30 de noviembre de 2015

El segundo atentado terrorista en menos de diez meses en París, reivindicado por el Estado Islámico (ISIS), reproduciendo y ampliando los acaecidos en enero pasado contra el semanario Charlie Hebdo, confirman el hecho irreversible de que Occidente, y concretamente Europa, se ha diluido como epicentro de un yihadismo cada vez más eficaz en sus objetivos.
Mas allá del trágico desenlace del peor atentado terrorista en Europa tras el ocurrido en Madrid en marzo de 2004, conviene reflexionar sobre qué es lo que sucede y porqué. En un momento en que Europa no es capaz de digerir que poco más de 150.000 refugiados de la guerra de Siria busquen huir del horror, estos atentados yihadistas podrían más bien radicalizar a algunos sectores políticos y sociales abiertamente en contra de la inmigración.
Ya no es sólo discernir porqué el ISIS atenta contra un país, Francia, con gran población inmigrante de origen árabe y cuyo gobierno ha decidido intervenir en Siria (a través de la utilización de drones), toda vez Rusia (otro objetivo yihadista) sí lo ha hecho más directamente. El problema central que está provocando este conflicto está más bien en las intervenciones militares occidentales en el mundo islámico, desde que en 1991 decidieran invadir Irak, así como el fracaso de integración multicultural en Europa.
No es sólo la ideología fanática del ISIS, como anteriormente de Al Qaeda o de cualquier movimiento radical, lo que provoca la tragedia actual. Occidente ha querido mirar para otro lado ante las desgracias de sociedades rotas y destrozadas por estas intervenciones militares. Y la frustración no se reproduce únicamente desde esas sociedades sino dentro de las mismas sociedades europeas, en particular en comunidades inmigrantes marginalizadas. 
Del mismo modo está el impacto mediático y la doble vara de medir de los mass media. Está claro que atentar en París, Londres o Nueva York tiene un impacto moral mucho mayor que hacerlo en Beirut, Ankara o Bombay, por poner algunos ejemplos. Dos días antes del atentado de París, la capital libanesa vivió otra espiral de violencia del ISIS (50 muertos). Pero el silencio casi absoluto imperó en los medios internacionales sobre este atentado, a diferencia del de París.
El terrorismo yihadista seguirá atentando dentro o fuera de Europa. Es un hecho tan irreversible como el que difícilmente Occidente logrará descifrar en qué medida sus errores han llevado a la situación actual. Y ni hablar de los orígenes del ISIS, que como Al Qaeda fueron procreados colateralmente por un Occidente cuya política del ‘divide y vencerás’ se ha reproducido, irónicamente, en una tragedia interna. 
Aprovecho la oportunidad para desearle a todos nuestros lectores una muy Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo 2016, en compañía de sus seres queridos. 

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