Opinión

¿Europa menos atlantista?

Roberto Mansilla Blanco | 25 de junio de 2018

Deben destacarse las recientes visitas de la canciller alemana Ángela Merkel a Rusia y China y del presidente francés Emmanuel Macron a Moscú. Estas visitas parecieran evidenciar que el eje franco-alemán que domina la Unión Europea (UE), hoy simbolizado en la alianza entre Merkel y Macron, parecen apostar por la reducción de tensiones con Rusia y por el acercamiento con China, distanciándose así de las directrices de Washington que tradicionalmente dominaron las relaciones atlantistas y que precisamente observa a Moscú y Beijing como rivales y enemigos.
Con todo, está por ver si la Europa de hoy es menos atlantista, y más proclive a aproximarse al eje estratégico que Beijing y Moscú quieren trazar para definir nuevos marcos de relación estratégica global que disminuyan la hegemonía estadounidense. Este eje sino-ruso está avanzando en varias direcciones y, en el caso chino, tiene en el proyecto de la Ruta de la Seda como su principal exponente estratégico.
En el caso de Merkel, existen fuertes relaciones energéticas con Rusia que muy seguramente influyen en esta nueva dinámica de relaciones. Con China, el aspecto es netamente comercial. Tanto como Europa necesita inversiones de un gigante como China, lo relevante aquí es reducir las barreras comerciales del comercio bilateral entre la Unión Europea y China.
Mientras el presidente Donald John Trump busca un golpe de efecto simbólico con su aún no confirmada cumbre con el líder norcoreano Kim Jong-Un, Europa se esfuerza por acercarse a Rusia y China, reduciendo las tensiones que desde Washington se vienen trazando con Moscú y Beijing. En lo que respecta a la crisis con Corea del Norte, China y Rusia ya han aclarado a Trump que tienen capacidad de maniobra suficiente.
Y si por lazos transatlánticos hablamos, la OTAN es su principal símbolo. Una OTAN que mientras observa cómo Berlín y París liman asperezas con el eje sino-ruso, acoge a un nuevo e inédito miembro: Colombia.
Los futuros acontecimientos dictaminarán si Europa se vuelve menos atlantista y más pragmática y multilateral. La reducción de las tensiones con Rusia y China es un imperativo estratégico que permite a Europa cierta autonomía con respecto a su aliado atlantista, EE UU. A las puertas del Mundial de Rusia, Europa parece dar un viraje estratégico de mayor autonomía con respecto a su tradicional aliado atlantista.

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