Opinión

La era de la inestabilidad política

Repetición electoral en España. Repetición electoral en Israel y posibilidad de gran coalición gobierno-oposición. Caída de Matteo Salvini en Italia y reacomodo del pacto político para gobernar. Indefinición del Brexit y ahora sentencia del Tribunal Supremo calificando de ilegal la suspensión del Parlamento británico hasta el referendo del Brexit, e impeachment contra Donald J. Trump en el horizonte.

El mundo político parece abocarse a la dificultad para gobernar. Viven en la perpetua y constante atomización, en negociaciones muchas estériles que llevan a la incertidumbre. Y así obviamente se hace difícil gobernar.

En España, Pedro Sánchez ha sido incapaz estos últimos meses de formar un nuevo gobierno tras las elecciones de abril pasado. La repetición electoral para noviembre próximo no parece que clarifique mucho el panorama, donde la crisis política influye en la económica.

En Italia privó más bien la “razón de Estado”, necesaria para la estabilidad gubernamental y el clima social y económico. Tras meses de discordia y enfrentamientos palaciegos, el presidente Giusseppe Conte logró vertebrar un pacto entre varias fuerzas políticas para asestar la caída del ex primer ministro Matteo Salvini, atrapado en su retórica “neofascista” en plena crisis migratoria. Pero Salvini, ahora fuera del gobierno, amenaza con volver en próximas convocatorias electorales. Y puede que con más fuerza.

Israel también tuvo que repetir elecciones. En mayo pasado, el derechista primer ministro Benjamín Netanyahu no logró la ansiada mayoría absoluta. Se vio obligado a repetir elecciones en septiembre y ahora se habla de una gran coalición con la oposición. Aquí, como en Italia, quizás prive también la necesaria “razón de Estado”, necesaria para afrontar el convulso laberinto de Oriente Próximo, con la crisis iraní y el conflicto sirio muy cercanos.

El primer ministro británico Boris Johnson se ve atrapado en ese Brexit interminable que ya parece presagiar elecciones anticipadas. Otra posible caída política en Londres, algo ya común en los últimos años.

Y ahora, finalmente, no podía faltar: Donald John Trump. Cuando queda poco más de un año para las presidenciales estadounidenses (noviembre 2020), el Congreso dominado por los demócratas ya vuelve a impulsar un impeachment, juicio político que acabe con la presidencia de Trump. Más incertidumbre e inestabilidad a una presidencia volátil y estridente.

¿La razón? También viene del Este. Si la presunta “trama rusa” en las elecciones 2016 no pudo acabar con Trump en su momento (fue salvado por la campana), ahora parece que lo hará la “trama ucraniana”, el presunto espionaje de Trump al hijo del ex presidente Joe Biden, para muchos el candidato demócrata para 2020. Esta vez, al parecer, nada tuvo que ver Putin. ¿O quizás sí?

La volatilidad e inestabilidad política se instalaron en la arena internacional. Y en este caso en el denominado mundo desarrollado: Europa y Estados Unidos de América, del que se espera mayor cordura y sensatez. Quién sabe sí como presagian historiadores como Ian Kershaw, estemos volviendo de alguna forma a la convulsa y peligrosa década de 1930.

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