Opinión

Diversos informes de firmas de análisis geopolítico como Stratfor así como las previsiones del Premio Nobel en Economía, Paul Krugman, estiman que el imparable crecimiento económico de China está llegando al final de su ciclo expansivo, lo cual colocará a diversos países, especialmente iberoamericanos, ante una fuerte disyuntiva debido a su ‘chinodependencia’.

Desde comienzos de 1980, China crecía de forma casi imparable con índices estimados entre 8-10 por ciento anual. La crisis asiática de 1997 y la actual crisis en Occidente ha permitido a China avanzar como principal socio comercial, especialmente en el sureste asiático (Singapur, Tailandia, Malasia, etc), África y América Latina. Algunos analistas han llamado a este proceso como ‘la colonización china’ del mundo en desarrollo.

Pero Occidente también se ha visto sacudido por el crecimiento chino. Una buena parte de la deuda pública del Tesoro estadounidense está en manos del Banco Central de China. Los países en rescate financiero en la Europa de la austeridad comenzaron a observar a China como un prestamista sumamente estratégico.

Pero ha sido en América Latina donde más se ha sentido el proceso de ‘chinodependencia’ que puede verse alterado si este ciclo expansivo termina ralentizándose. Países fuertemente ‘monoproductores’ como Venezuela, Bolivia y Argentina; economías ‘emergentes’ como Perú y Chile; y otras más dependientes como Nicaragua y Cuba, pueden verse seriamente afectadas si el socio chino comienza a experimentar una recaída en su imparable crecimiento. Para 2013 se estima el crecimiento económico chino en 7,5 por ciento mientras que el Banco Mundial augura previsiones de crecimiento del 5 por ciento para la próxima década.

Las dos potencias económicas latinoamericanas, Brasil y México, se verán menos perjudicadas gracias a la fuerte diversificación de sus economías, cuya dependencia de China es menor que, por ejemplo, el caso venezolano, especialmente en los sectores energético y de infraestructuras. La reciente visita a Beijing del vicepresidente venezolano Jorge Arreaza Montserrat identifica este escenario de dependencia de inversiones y préstamos por parte de China, incluso materializados en el Fondo Chino que funciona a nivel bilateral desde 2007.

Hasta hace poco, expertos económicos vaticinaban que para 2015, China superaría a EEUU como el principal socio económico latinoamericano. Si se ralentiza su crecimiento, esta perspectiva dejará de ser veraz, tanto como las repetidas hasta la saciedad de que China se convertirá a corto plazo en la principal economía global. No obstante, su aparentemente inevitable caída tampoco será inmediata, traumática ni la hará más débil. Pero, en todo caso, el mundo debe prepararse para acometer el final del impresionante ciclo expansivo chino.

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