Opinión

El 2014 conmemora el centenario de la I Guerra Mundial, cuyo epicentro de actuación fue casi netamente Europa, y particularmente la frontera franco-alemana y occidental, desde Bélgica hasta el Canal de La Mancha.
Franceses y británicos tienden a conmemorar con mayor énfasis esta conflagración bélica, notoriamente mucho más que la II Guerra Mundial, donde la derrota de la Alemania nazi y la victoria de EE UU y la URSS certificó el fin de la hegemonía europea, así como el comienzo de la descolonización de sus imperios de ultramar.
El centenario de 2014 prácticamente coincide con la peor crisis de seguridad para Europa en décadas, siendo ésta la reinserción de Crimea bajo la soberanía rusa, certificada el domingo 16 por un referéndum sólo aceptado por Rusia, y rechazado por Europa y EE UU. Una crisis que si bien no anuncia una guerra (al menos de forma inminente) si revela los dilemas y la incapacidad de la Unión Europea (UE) para solucionar crisis de seguridad global.
Para más dificultad, las elecciones al Parlamento europeo de mayo próximo se han convertido en una guerra política entre un establishment tecnocrático que observa cómo su poder se erosiona ante el descontento ciudadano por la crisis socioeconómica y por la incapacidad de la UE para generar ilusión en el proyecto europeísta. El ascenso de movimientos extremistas en estas elecciones anuncia un futuro político atomizado.
Obviamente, la Europa de 2014 es diametralmente distinta a la de 1914, estando ésta más preparada para una guerra anunciada y hasta deseada desde hacía tiempo. Las elites europeas de 1914 deseaban una guerra enfocada en la supremacía de su respectiva “civilización”. Pero el desastre humano que la misma causó persuadió a visionarios europeos como Jean Monnet a iniciar un proceso de integración que paulatinamente fue cobrando forma tras otra guerra mundial.
Hoy Europa no tiene guerras pendientes, al menos aparentemente, ni imperios qué sacrificar. Se juega su estabilidad bajo un interminable dilema sobre su identidad y su proyecto de integración.

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