Opinión

¿Un año decisivo?

Roberto Mansilla Blanco | 27 de enero de 2017

El 2017 comienza con la atención expectante en la presidencia de Donald John Trump. Sus primeros pasos van encaminados a cumplir promesas electorales, como acabar con el Medicare y sacar a Estados Unidos de América de la Asociación Transpacífico (TPP). Mientras erosiona el controvertido legado de su antecesor Barack Hussein Obama, la confusión y la inquietud aumentan en un mundo que intenta descifrar el enigma Trump.
Pero no es Donald J. Trump la única noticia. Un hecho felizmente inédito ha ocurrido en África. Un pequeño país como Gambia, que recientemente cambió su reconocimiento de Taiwán por el de China continental, acaba de poner fin a 22 años de dictadura unipersonal de Yahya Jammeh gracias a la eficaz diplomacia de los países de África occidental. Jammeh perdió las elecciones en noviembre pasado ante el opositor Adama Barrow, y se había negado a dejar el poder.
Paralelamente, Kazajstán celebró las primeras negociaciones de paz en Siria, un triunfo geopolítico del presidente ruso Vladimir Putin, quien logra crear una entente euroasiática con Turquía e Irán para definir el futuro de Oriente Medio. Tengan o no éxito, las negociaciones de Kazajstán dejan por fuera a Occidente en la configuración de un nuevo orden regional.
Todo esto gravita en un 2017 que se anuncia intenso y que puede ser decisivo. Tras el convulso 2016 del Brexit y la victoria de Donald J. Trump, en el presente año se verán las nuevas definiciones de la geopolítica global. Y allí Putin parece ser el maestro estratégico, el gran ganador geopolítico que puede ver materializados sus intereses en los próximos doce meses.
Para Europa, el 2017 será un año clave en materia electoral, con comicios en Holanda, Francia y Alemania, inquietantes por el avance del populismo extremista. Con el Brexit en curso, el proyecto europeísta hace aguas por su estancamiento y la desilusión ciudadana hacia el establishment afincado en Bruselas. Todo ello repercute en un eventual efecto Trump en Europa.
Con Rusia apostando fuerte, China estará expectante con Trump, principalmente en terrenos convulsos como Taiwán, toda vez la retirada de Washington del TTP deja manos libres a Beijing en Asia-Pacífico. La preocupación en la OTAN por el eventual impasse en la relación transatlántica con Trump en la Casa Blanca repercute en mayor tensión en la frontera oriental con Rusia. Este puede ser otro escenario tenso.
El 2017 se anuncia como histórico y decisivo. Pero es la confusión y la incierta expectación son las que ganan terreno. Y no olviden: este año se cumple el centenario de la revolución bolchevique.

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