Opinión

‘A Virxe da Rocha’, un símbolo de la Real Villa de Baiona

Isaac Otero | 14 de diciembre de 2020

Estamos delante de ‘A Virxe da Rocha’ que, según define el historiador Anxo Rodríguez Lemos, no representa sino la “Estatua da Liberdade” gallega. Diseñada por un empresario nacido en Caldas de Reis y alzada en el monte de San Roque por el célebre arquitecto de la villa de O Porriño Don Antonio Palacios, “A Virxe da Rocha” de Baiona fue un monumento en construcción a lo largo de veinte años. Su pétrea escultura significó un hito memorable en el paisaje de la comarca del Val Miñor, así como elemento fundamental de sus recursos patrimoniales.

Entre los más señeros estudios acerca de su “intrahistoria”, recordaremos la monografía escrita por Begoña Fernández Rodríguez en 2014: El reflejo del tiempo. El conjunto histórico de Baiona, Santiago de Compostela, Andavira Editora. Naturalmente, es insoslayable la consulta en el ‘Arquivo Histórico e Biblioteca Pública Municipal de Baiona’, en su Fondo Local. ¿Y cómo nos vamos a olvidar del admirable trabajo A Virxe da Rocha: un singular proxecto de Antonio Palacios, en la ‘Revista de Estudios Miñoranos’, número 2, pgs. 35-45, llevado a cabo por Xosé Ramón Iglesias Veiga, reconocido historiador lamentable y recientemente fallecido?

“A Virxe da Rocha” –a causa de su considerable altura sobre el nivel del mar– se metamorfoseó en un símbolo del idílico paisaje miñorano. Tradicionalmente, los “mariñeiros”, si la “néboa” o el “fumaso” cubría a la Virgen, estimaban que no era un buen día para adentrarse en el mar. El refrán así lo evocaba: “Cando a Rocha pon capelo, / ten coidado, mariñeiro”. No pocos de ellos cantaban al salir “á ardora” –esto es, bajo la luz de la luna– el “cántico” de un teatro inspirado por el médico D. Pedro García del Villar.

“Nosa Señora da Rocha/ nun altiño se foi pór,/ dálle o vento,/ dálle a chuvia,/ dánlle os raíños do Sol”. La difusión y la popularidad del monumento fue debida, en buena parte, a los festivales con la escenificación de una obra lírico-dramática “en un acto y tres cuadros”, con letra de Xosé María Barreiro y música del sacerdote Ángel Rodulfo. Estrenada en los bajos del ‘Concello’ y luego en el ‘Teatro Zorrilla’ de Baiona en función de pago, la composición recorrió Santiago, Caldas, Pontevedra, Vilagarcía y Vigo, incluso alcanzando –en febrero de 1911– el ‘Teatro Real’ de Madrid ante los propios ojos del rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia. En 2015 Javier Jurado y María Reinero publicaron La Virgen de la Roca, obra lírico–dramática en un acto y tres cuadros, edición crítica, Madrid, Idea-música Editores.

“Si sales a la mar, matarilerá,/ si sales a la mar, matarilerá,/ Virgen de la Roca,/ oriéntame en la mar,/ que los marineros/ pueden naufragar./ El Castillo da/ luz al marinero,/ todos los barquitos/ parecen luceros”. Seiscientas bombillas en 1908 exclamaron: “¡Viva Salgado!”. Fue en la fachada del ‘Hotel de la Palma’ con motivo de la inauguración de la luz eléctrica en la Real Villa de Baiona. El paseo de Elduayen se hallaba decorado con “tres potentes arcos voltaicos” para una velada frente a la playa de ‘A Concheira’. El industrial de Caldas de Reis D. Laureano Salgado Rodríguez había sido el promotor de la llegada de la electricidad a la comarca del Val Miñor. Y en aquella cena brotó la idea, porque el señor Salgado expuso su deseo de “levantar un monumento en el monte de San Roque a la Virgen bajo la advocación de la Roca”.

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