Opinión

La villa de Arcade y el ‘concello’ de Soutomaior

Isaac Otero | 12 de noviembre de 2018

Hemos llegado a Arcade, que se halla en el interior de la Ría de Vigo, a 11 quilómetros de Pontevedra y a 22 de Vigo. Depende, administrativamente, del ‘concello’ de Soutomaior, el cual comprende una extensión aproximada de 25 quilómetros cuadrados y cuenta con unos 5.500 habitantes. ¡He aquí “A Terra das Ostras”! Que mira al mar desde la montaña, a caballo de lo rural y lo urbano, entre el río y el mar, exhibiendo la hermosura paisajística y monumental de la zona interior, que no le va a la zaga en cuanto a la exuberancia gastronómica de la línea costera.

La geografía interior nos ilustra acerca de la Edad Media: los fascinantes relatos de la historia gallega en torno a la figura de Pedro ‘Madruga’, el señor feudal más temible de toda Galicia. Y también, ¿cómo no evocar aquella victoria de los campesinos de la margen izquierda del río Verdugo contra las tropas napoleónicas? ¿O las numerosas visitas realizadas por el rey Alfonso XII? Henos ante un paraíso que nos convida a llevar a cabo actividades vinculadas a la naturaleza: el senderismo y los deportes náuticos, las rutas a caballo o la pesca.

Si deseamos visitar sus admirables monumentos, nos vamos al ‘Castelo de Soutomaior’: una construcción medieval espléndidamente restaurada, entre fortaleza y palacio, que se enorgullece de unos maravillosos jardines con excepcionales y múltiples variedades autóctonas y foráneas. Después, nos saluda la ‘Capela da Peneda’, otrora ocupada por el denominado ‘castillo de Castrizán’, el cual ordenó construir en 1477 el Arzobispo de Santiago, Don Alonso de Fonseca y Ulloa, para controlar el castillo de Soutomaior.

Entre sus iglesias, son dignas de resalte dos que son parroquiales: la de San Salvador de Soutomaior, construcción de estilo Barroco pero del siglo XVIII, siempre abrazada por centenarios olivos. Asimismo, la de Santiago de Arcade, de estilo Románico, muy de finales del siglo XII, no obstante con gran deterioro a causa de no pocas reformas posteriores. ¿Hablamos de puentes? ¡Parajes naturales junto al puente medieval de Comboa, que atraviesa el río Verdugo! Además del de Pontesampaio, por donde discurre el “camino portugués” hacia Santiago de Compostela.

Paseando a las orillas de los ríos Verdugo, Oitavén y sus afluentes, hallaremos varios lugares para deleitarnos merced a su belleza y conocimiento. Pontecaldelas es una abrupta tierra, célebre por los restos de un balneario. La erosión ocasionada por las cuencas de los ríos Verdugo y Oitavén encuentra en estos valles que conforman ambos cauces sus más suaves perfiles. ¡Ideal para “pilla-las troitas”! Divisamos desde el mirador de Castrelada zonas de bosque autóctono. ¿Especies? Robles y abedules, castaños y alisos. Como símbolo, en la casa del ‘concello’, contemplamos el “cañón de pau” con el que se derrotó a los soldados napoleónicos en la renombrada “batalla de Pontesampaio”.

En Fornelos de Montes nos extasiamos ante la ‘carballeira’ de Barragán. Aprendemos prehistoria delante de los grabados “rupestres” en Coto do Galo, en Calvos. He acá el “sepulcro antropoide” excavado en las rocas de Vilán. Arqueológicamente, son  valiosos los yacimientos “castreños” o “castrexos” de Monte da Cividade, Monte Castrove y Monte Castelo.

Luego nos dirigimos hacia Pazos de Borbén y sus bosques de robles, y A Lama, con huellas de la Edad del Bronce.

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