Opinión

El señor Cerqueira y ‘La Pescadora Viguesa’

Isaac Otero | 10 de octubre de 2016

“La nueva fábrica del antiguo comerciante de joyería se situaría en la misma finca en la que se encontraban sus hornos de cal y sus almacenes de diversos productos, lo que es decir entre el Areal de Coia y la carretera de Baiona”, escribe en su libro Cuatro generaciones de fabricantes sobre la playa de Coia el profesor Xoán Carmona Badía, de la Universidad de Santiago de Compostela. Continuando con su investigación acerca de Los Cerqueira, prosigue: “El nuevo edificio y sus nuevas instalaciones estaban prácticamente terminadas en octubre de 1900, ocupaban una superficie de 1.500 metros cuadrados y estaban preparados para producir 15.000 cajas anuales y dar trabajo a 125 operarios, según La Época, publicación de Madrid del 5 de octubre de 1900. Para financiar su nueva aventura contará una vez más con el apoyo de su familia política, y así constituirá una sociedad comanditaria bajo la denominación de ‘Domínguez y Cerqueira’ con su cuñada Felisa Domínguez Mira, en la que Juan aportará la fábrica y aquella el capital preciso para financiar el circulante”.
Así, pues, el señor Cerqueira muy pronto se introduce tanto en la problemática como en los quehaceres comunes a los fabricantes de conservas de Vigo, suscribiendo las solicitudes de admisión temporal de la hojalata o los primeros acuerdos que se firman en el año 1903 con el objetivo de fijar salarios comunes en el sector y evitar la competencia en la contratación de personal, según los ‘Protocolos’ con escritura de 28 de marzo de 1903. Formaría parte incluso de las reuniones preparatorias de la constitución de la “Unión de Fabricantes de Conservas de la Ría de Vigo”, que tuvieron lugar durante las últimas semanas de 1903 y primeras de 1904. Junto a él se hallaban Daniel Rodríguez Valdés y Francisco Feu, Julián Tizón y José Dotras, Severo Lueiro y Manuel Pita, como se comprueba en las Actas de las Juntas Generales.
Don João Baptista Cerqueira Matos asimismo se vio afectado por los conflictos que entre 1897 y 1908 acontecen en la ría de Vigo entre pescadores del ‘xeito’ y de la ‘traíña’ en primer lugar, y entre estos últimos y una parte de los conserveros a partir de 1903. “Cerqueira formará parte del grupo de los fabricantes que vieron en un cerco de mayor tamaño que no usaba ‘raba’, la ‘tarrafa’, ya asentada en el norte lucense y en Andalucía, la posible clave para el abaratamiento de la materia prima”, señala el profesor Xoán Carmona Badía.
En 1906 fue el señor Cerqueira uno de los fundadores de ‘La Pescadora Viguesa’: una sociedad anónima en la cual también participaban desde el comienzo casi el mismo grupo de conserveros que darían lugar a la ‘Unión’, cuya finalidad era suministrar de sardina a sus socios al margen de los ‘traineros’, quienes se acababan de organizar dentro de una sociedad denominada ‘La Providencia’. Es preciso recordar que ‘La Pescadora Viguesa’ tuvo una efímera existencia, sobre todo por la oposición no sólo de los propietarios de las ‘traíñas’, sino también de una parte de los propios conserveros. Tal vez este fracaso motivaría que el señor Cerqueira mostrase muy poco interés en la “integración vertical” hacia el “sector extractivo”. Y al igual que sus compañeros del sector, el industrial y emprendedor Cerqueira se centró a lo largo de las dos primeras décadas del siglo XX en el “enlatado de sardina”. Y vendió más que nada en el mercado exterior bajo el “paraguas” de marcas francesas.

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