Opinión

Santa María a Real de Sar y Santiago de Compostela

“Nas marxes do río Sar. O conxunto arquitectónico de Santa María a Real do Sar, exemplo singular da arte románica, sitúase nas proximidades do centro histórico de Santiago de Compostela, nunha zona compostelá de profunda tradición, o barrio de Sar, cruzado polo río ó que lle debe o nome e que xa fora cantado por Rosalía de Castro. Sobre el pode admirarse unha fermosa ponte de orixe medieval de tres arcos pola que entraban a Santiago os peregrinos que chegaban a Compostela tras percorre-lo Camiño do Sueste–Via da Prata”, leemos en los textos del estudio realizado por Puri Carballo, bajo la dirección del profesor Xosé Manuel García Iglesias, pertenecientes al libro Santa María a Real de Sar, cuya edición corrió a cargo de la ‘Consellería de Cultura, Comunicación Social e Turismo’, S. A. de Gestión del Plan Xacobeo, 2000, de la ‘Xunta de Galicia’.

Con fotografías de Adolfo Enríquez y diseño y maquetación de Permuy Asociados, el diseño y montaje correspondieron a María García-Alén y Ramón Pinal Rodríguez, bajo la coordinación gráfica de Carmo Iglesias Díaz. Obra cuyo epígrafe fue “Galicia, Cidade Única”, “Camiño do Xacobeo, 2004”, Arzobispado de Santiago de Compostela y “Xunta de Galicia”.

Si queremos recuperar la historia de Sar a través de sus testimonios, hemos de recordar que, en sus inicios, la construcción del monasterio de Sar fue fundamentalmente acometida para servir de “casa de retiro” para los canónigos regulares regidos por la “Regla de San Agustín”. Es preciso indicar que su participación en la promoción de la “Ruta Xacobea”, así como su dedicación hospitalaria, fueron muy sobresalientes dentro de la historia de las peregrinaciones a Compostela. Porque, en verdad, la presencia de los monjes de la Orden de los Agustinos –a lo largo y ancho del “Camino de Santiago”– está plenamente demostrada desde el lugar de “Ronces-valles” hasta la ciudad compostelana. Así, pues, la comunidad de Sar significó, además, un firme apoyo para otras fundaciones situadas a la orilla del “Camino Francés”, tales como Santa María de Loio, en la localidad lucense de Portomarín. Incomparable y magnífica constituyó la activísima colaboración de algunos canónigos agustinos, quienes promovieron la fundación de la “Orden de Santiago” en 1170.

He aquí el tesoro del pergamino “diploma fundacional da Colexiata de Sar”. La fundación del monasterio de Sar se halla íntimamente vinculada a la figura de Munio Afonso, antiguo miembro del cabildo de la catedral de Santiago y fiel colaborador del obispo Diego Xelmírez, y a la vez coautor –junto con el obispo Hugo de Oporto y Xiraldo de Beauvais– de la célebre Historia Compostelana. De modo que en 1112 el obispo Xelmírez propone a Munio Afonso como obispo de Mondoñedo. Ministerio que desempeñó durante veintidós años, esquivando no escasos obstáculos y presentando, de manera voluntaria, su renuncia en 1134.

Munio Afonso, tras su abandono de la sede mindoniense, regresó a Santiago con el propósito de fundar un modesto monasterio regido por una comunidad de agustinos. Para ello, adquiere un terreno en las afueras de la ciudad, a orillas del río Sar.

 

 

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