Opinión

La ‘primera piedra’ de la ‘Virxe da Rocha’ de Baiona

Isaac Otero | 27 de diciembre de 2020

“Dos cosas tiene Baiona,/ que no las tiene Europa,/ las aguas de Pego Negro/ y la Virgen de la Roca”. Henos ante la copla popular. O bien: “Por contentar ós amigos,/ dei a luz en Gondomar,/ e leveina pra Baiona/ pra estar pretiño do mar”. ¡Quién pudiera haber vivido aquel año de 1908, cuando –al grito de “¡Viva Salgado!”– seiscientas bombillas resplandecieron sobre la fachada del Hotel ‘La Palma’ con motivo de la inauguración de la luz eléctrica en la Real Villa de Baiona! Bello Paseo de Elduayen decorado con “tres potentes arcos voltaicos” para una solemne velada frente al mar de la playa de ‘A Cuncheira’. Banquete de “paella de alta tensión, merluza frita a la dinamo, carne asada al transformador, flanes eléctricos, vino de 300 voltios, coñac con limitador, café de diez bujías y champagne Reostato 20 plot”. Excelente y merecido homenaje a Don Laureano Salgado Rodríguez –nacido en 1847 en Caldas de Reis y fallecido en 1930–, reconocido industrial y el promotor de la llegada de la electricidad a la comarca del Val Miñor.

Observo ahora una fotografía de la revista Vida Gallega, número 244, febrero de 1924, donde esplende el “salto de agua” del “Pego Negro”, en Vilaza, concedido a Salgado en marzo de 1907 por el ‘concello’ de Gondomar. Además de la industria hidroeléctrica, Salgado mostró su carácter emprendedor: almacenista de tejidos, promotor de la Casa de Baños ‘La Concha de Arousa’ en Vilagarcía y del complejo hotelero de ‘A Illa de Louxo’ en O Grove. Fue asimismo consignatario de la naviera ‘American Pacific Steam Navigation Company’. También socio de ‘Azucarera Gallega’ y de la empresa ‘Cerámica de Dena’. Cuando falleció en 1930, a los 83 años, “guardó tan poco para sí –a juicio del cronista Jaime Solá– que, después de haber movilizado muchísimos millones, hubo de pasar verdaderos momentos de amargura”.

Me detengo en otra imagen fotográfica de 1913: un detalle de la Virgen de la Roca con la estructura de madera y rueda empleada para el alzado de sus piedras. “Momento da Coroación”. Su estado perduró así hasta la década de 1920. ¡He ahí las imágenes de 1913 en Vida Gallega, número 46, octubre de 1920! ¿Y la colocación de la “primera piedra” o el comienzo de un sueño? Pese a las ayudas de más de 33 mil pesetas, el arquitecto Antonio Palacios tan solo percibió 8.950 pesetas. La “primera piedra”, el 18 de septiembre de 1910, tras la bendición del obispo de Tui don Valeriano Menéndez Conde. Aquella explanada, una auténtica romería. Allí se hallaban, entre otros, políticos como Ángel Urzáiz y Eduardo Gasset. Igualmente, la defensora del proyecto Mercedes Ruiz de la Escalera y el contratista encargado de las obras de cantería Antonio González Romero. Representando a la reina de España Victoria Eugenia de Battenberg, como madrina, la Duquesa de la Conquista posó la cal con paleta de plata, a los pies del futuro “foco de luz que alumbre el paso de los navegantes”. Aquel día, cuentan las crónicas, “el orvallo mollou o proxecto en varias das súas partes”.

A título de curiosidad y anécdota, suele decirse que a la ‘Virxe da Rocha’ le colocaron el pecho donde tendría que llevar la cintura. ¿La causa? Las dificultades económicas de la obra… Un mosaico cerámico –con influjo de Gaudí– en la corona fue la única ornamentación que finalmente llevó.

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