Opinión

Pazos urbanos, iglesias y plazas de Pontevedra

Isaac Otero | 10 de septiembre de 2018

Visitando la urbe monumental de Pontevedra, nos hallamos ahora delante del ‘Pazo de Mugartegui’. Este edificio se ubica en la Plaza de ‘A Pedreira’: nombre que evoca aquellas actividades de labra y talla de la piedra que acá mismo desplegaban los ‘canteros’ de la ciudad. Fue construido durante los siglos XVII y XVIII. Un paradigma de la arquitectura urbana del estilo Barroco gallego. El proyecto de hace unos años se orientaba a convertirse en sede del ‘Consello Regulador Rías Baixas’.

La Iglesia de San Bartolomé –reciente festividad de este de agosto, el día 24– perteneció a la iglesia del Colegio que los Padres Jesuitas poseyeron entre 1650 y 1767. Iniciada en las postrimerías del siglo XVII, ésta es una de las más sobresalientes creaciones de nuestro Barroco en Galicia. Si nos adentramos en ella, nos admiraremos ante un tesoro: un inefable conjunto de retablos barrocos y esculturas: entre ellas, la ‘Virgen de la O’ –asimismo conocida como la ‘Virgen de la Esperanza’–, obra llevada a término en el siglo XIX. Representa a la Patrona de Pontevedra, siendo su festividad el 18 de diciembre. El edificio ‘Sarmiento’ –contiguo a la Iglesia– en la actualidad pertenece al Museo, habiendo sido el ‘Antiguo Colegio de los Jesuitas’. Hoy su titularidad corresponde al nobilísimo ‘Museo de Pontevedra’.

El ‘Museo de Pontevedra’ fue fundado en 1927 y sus edificios son espléndidos ejemplos de ‘pazos urbanos’ de Galicia del siglo XVIII. Dentro de su categoría provincial española, es un museo de los más selectos tanto por su riqueza como por la diversidad de sus fondos. 

Al cielo abierta y frente al Museo, he aquí la recoleta ‘Praza de A Leña’, la cual hereda el nombre por el producto que se vendía acá mismo, cuya finalidad eran las cocinas de antaño. En su centro, el bien labrado ‘cruceiro’ del siglo XV. Se instaló en la década de 1940. Con anterioridad, mostraba su venerable belleza y religiosidad en la antigua villa de Caldas de Reis. Es aquí donde se localizan los edificios centrales del ‘Museo de Pontevedra’.

La ‘Praza da Verdura’ debe su nombre al ‘mercadillo’ que tenía lugar todas las mañanas. En el siglo XIX se instaló en esta plaza una fábrica de luz, de modo que la ciudad de Pontevedra se convirtió en una de las primeras urbes españolas en contar con tal indispensable servicio. Asimismo nos topamos en ella con una hermosa fuente de hierro del siglo XIX. La ‘Praza de A Ferreiría’ evoca aquellas ‘forjas’ existentes en los soportales de la plaza. Si observamos todo el conjunto, son cuatro plazas, puesto que a aquella hay que agregar la ‘Praza da Estrela’ con la casa renacentista ‘de los rostros’. Los Jardines de Casto Sampedro –con una fuente ‘da Ferreiría’ del siglo XVI– fueron reconstruidos: la bella fuente, situada en el siglo XX. Además de ellas, contemplamos la ‘Praza de Ourense’.

La Iglesia de San Francisco fue fundamentalmente erigida durante el siglo XIV. En su interior, nos asombramos de los sepulcros situados cerca del Altar Mayor: dos matrimonios de nobles familiares. Uno de ellos, el de Don Paio Gómez Chariño, trovador y “almirante de la mar” y que “conquistó a Sevilla siendo de moros” en 1248. He ahí la talla del Nazareno del siglo XIX. También las pinturas murales de los siglo XVI y XVII que se conservan en algunas de sus capillas. 

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