Opinión

‘Nuestra Señora de Desatanudos’ y el Papa Francisco

“Ante todo, porque la oración nace en Alemania, en el siglo XVII, pero tiene mayor difusión, sobre todo en América Latina, por obra del entonces Padre Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, que la conoció durante el tiempo de sus estudios de teología en Augsburgo. Es sabido que, siendo arzobispo de Buenos Aires, acostumbraba a incluir en su correspondencia una imagen de la Virgen Desatanudos”, escribe el Obispo Auxiliar de Roma Paolo Selvadagi, como prólogo del libro titulado Nuestra Señora de Desatanudos. Historia de una devoción mariana difundida por el Papa Francisco, obra de Miguel Cuartero Samperi, Ediciones Paulinas, Madrid, 2014. La imagen de cubierta corresponde a “Grace picture. Mary, Untier of Knots”, 1700. ¿El artista? Schimidtner, Johan Georg Melchior (1625-1705), Ausgburg, St. Peter am Perlach. La presente edición es traducción de la italiana “Edizione San Paolo, s.r.l. Cinisello Balsamo, Milán. En castellano, responde a su 2ª edición.

La historia de este cuadro refleja el relato de una familia con severos dramas. Nacida esta hermosa devoción a “María Desatanudos” en Alemania, a comienzos del siglo XVIII, alude no al origen de una aparición de la Virgen, sino a una historia familiar, que testimonia la gran eficacia de la oración dirigida a María. Wolfgang Langenmantel y Sophie Imhoff se casaron en 1612; pero, luego de tres años, el matrimonio entró en crítica situación, hasta el extremo de que ambos esposos comenzaron a considerar la idea del divorcio. Antes de la plena separación, el noble Wolfgang determinó ir a pie al cercano monasterio de Ingolstad –a 70 quilómetros de Augsburgo–, donde residía el Padre Jesuita Jakob Rem, reconocido por su hondura espiritual. Jakob Rem fue el fundador, en Ingolstad, de una congregación mariana –“Colloquium Marianum”– que promovió la devoción a María mediante la invocación “tres veces admirable”. Fallecido en 1618, está en curso su proceso de beatificación. El jesuita, ante la petición de ayuda de Wolfgang, decidió confiar este distanciamiento matrimonial a la intercesión de la Virgen. Juntos, rezaron intensamente a María con el “tres veces admirable”. En la capilla del monasterio se hallaba una pintura de la Virgen de las Nieves –hoy patrona de la ciudad de Buenos Aires–; ante aquella imagen fue cuando el Padre Jakob se arrodilló para impetrar la gracia de la reconciliación entre ambos cónyuges. Durante veintiocho días Wolfgang fue cuatro veces en peregrinación al monasterio de Ingolstad, a lo largo de los cuatro sábados siguientes, a fin de poner a los pies de la Virgen María su matrimonio con Sophie. Los veintiocho días de oración hacen referencia al promedio del período en que el cuerpo de la mujer se predispone para acoger una nueva vida. Al poco tiempo, el matrimonio experimentó los efectos positivos de la oración a Dios por medio de María, obteniendo una renovada energía y vitalidad.

Hecho extraordinario el acontecido al Padre Jakob el 28 de septiembre de 1615 en la capilla del monasterio, cuando al orar por Wolfgang y Sophie los “nudos” de una “cinta” se “desataron” milagrosamente adquiriendo un nuevo y esplendoroso color. Transcurridos los años, el nieto de Wofgang y Sophie, llamado Hieronymus Ambrosius von Langenmantel (1666-1709) se hizo religioso y alcanzó a ser canónigo de la iglesia de Sankt Peter am Perlach en Augsburgo. Encargó un retablo como “ex voto” para agradecérselo todo a la Virgen. El pintor bávaro Schmidtner finalizó el cuadro entre 1699 y 1700.

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