Opinión

El linaje de Simón Bolivar, según Salvador de Madariaga

Isaac Otero | 28 de septiembre de 2020

“Ésta es, pues, la tendencia desde Simón de Bolívar, el procurador, a través de los siglos hasta latir en el corazón de Simón Bolívar. El Libertador: un interés de ciudadanía en las cosas de la república, pero de la república de los ‘pobladores’ blancos, dueños de la tierra, de las minas, del ganado y de los esclavos; dueños de la tierra, de las minas, del ganado y de los esclavos; dueños de hecho, además, de los indios; hombres de ocio, de valor, de altivez y de privilegio, que, estimando en mucho la buena opinión de sus ‘pares’, estimaban todavía más el título de honor o la vara de magistrado que les otorgaba, a través de los anchos mares, el monarca de la vieja España”, afirma el insigne historiador y eximio escritor Don Salvador de Madariaga Rojo en su documentada obra Bolívar, Editorial España-Calpe, S.A., Madrid, 1951; 2ª edición, Madrid, 1975.

Así, pues, el linaje de los Bolívar –aparte de otros como los de Villegas, Infante, Martínez de Madrid, Ladrón de Guevara– aportaban al Libertador la auténtica savia de la vieja encina española y también del laurel. Ahora bien, la figura de Simón Bolívar hubiera sido como “personaje histórico” mucho menos representativo, como “ser humano” mucho menos complejo, como “americano” mucho menos “arraigado” en las tierras del Nuevo Mundo, caso de haber sido “blanco puro”. Porque Simón Bolívar logró tener acceso a las capas más profundas del alma de las Indias. Su familia absorbió, en efecto, más de una vez, “sangre negra” y “sangre india”.

“¿Qué dirán las naciones europeas, cuando lleguen a saber que Bolívar es zambo? –se interrogaba Simón Rodríguez o Carreño en su esforzada defensa de El Libertador–. ¿Qué dirán los rubios de Inglaterra, los de Escocia, los de Francia y, sobre todo, los de …¿Andalucía?. Un zambo mandando indios en el Perú… ¡qué impropiedad!”. Y continuaba así: “¿Y qué dirían las gentes de juicio, si el autor de esta defensa emprendiese probar con papeles o con opiniones que Bolívar es ‘blanco de primera, de segunda o de trigésima extracción’. O ‘noble de primera o de centésima jerarquía’?”. Y finaliza: “Bolívar y su defensor son zambos; pero ninguno de los dos es necio”. Palabras que corresponden al Diario de Bucaramanga, de L. Peru de Lacroix, publicado por vez primera con una introducción y notas por Cornelio Hispano, Bogotá, 1945.

No conviene olvidar el hecho de que las ramas de la familia Bolívar se encuentran, a juicio del historiador Salvador de Madariaga, aún sin explorar, y asimismo las americanas. Pues, ciertamente, arraigan en el suelo de las Indias, a través de una u otra de las estirpes de color. “La misma familia de Bolívar, aunque de ilustre abolengo –señala Gil Fortoul–, tenía ya sangre mestiza en la última época de la colonia”. ¿Cómo no recordar que la bisabuela de El Libertador aportó a la familia las minas de Cocorote y el señorío de Aroa, al igual que la misma casa en la cual nació?

“Existe una veta de color –subraya Madariaga– que, mediante los taimados gallegos y del granadino Marín, entra en la familia de El Libertador, pues los padres de María Petronila de Ponte y Marín de Narváez entroncan con la abuela paterna de Bolívar”.

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