Opinión

Un itinerario portugués por la costa hacia Compostela

Isaac Otero | 09 de agosto de 2021

“Hace años, el presidente de la ‘Asociación Amigos de los Pazos’ don Juan Manuel López-Chaves Meléndez, quien me honra con su amistad, me encargó un trabajo de investigación sobre los ‘Caminos Portugueses’ de peregrinación a Santiago de Compostela que discurrían por la diócesis de Tui-Vigo, con motivo del ‘II Encuentro sobre los Caminos Portugueses’, realizados bajo el patrocinio de la ‘Asociación’ en el Año Santo de 1992”, escribe Ernesto Iglesias Almeida en su estudio titulado ‘El camino Portugués de la Costa: testimonio documental’, inserto en la imprescindible obra ‘El Camino Portugués de la Costa’, ‘Asociación Amigos de los Pazos’, con dibujos y fotografías de Grato Amor Moreno, Artes Gráficas Vicus, Vigo, 2002.

El investigador Ernesto Iglesias Almeida asimismo nos recuerda que –con motivo del Año Santo Compostelano de 1999, el postrero del milenio– de nuevo fue encargado por López-Chavez Meléndez de un estudio de investigación con referencia a uno de los Caminos de peregrinación que tuvieron lugar en la diócesis: el procedente de Caminha, en Portugal, que pasaba atravesando el río por una barca hacia Camposancos y A Guarda, prosiguiendo por la costa hacia Santa María de Oia, Baiona y Vigo, desde donde continuaría hacia Redondela, confluyendo allí con el que –proveniente de Tui y siguiendo la antigua ‘Vía XIX’ del itinerario de Antonino– se dirigía hacia Pontevedra y Santiago de Compostela.

Es necesario resaltar que, por tener su origen en Portugal, este camino se enriquece, a su paso por las antiguas villas marineras, merced a sus visitados puertos, de un tránsito internacional de peregrinos que procedían de diferentes y lejanos países de Europa, así como de otras regiones de España. Evoquemos aquellos peregrinos atendidos en el Hospital de Vigo. Tampoco conviene olvidar cómo en el siglo XVII, aprovechando el intercambio que existía entre los puertos de Irlanda con el de Baiona, eran numerosas las gentes de aquel país céltico.

Hemos de tener presente uno de los caminos que, procedente de Oporto, bordea la costa portuguesa y enlaza las villas marineras de Vila do Conde, Póvoa de Varzim, Esposende y Viana de Castelo. Éste era, pues, el que llegaba a la villa de Caminha, situada en el borde del Miño en su desembocadura, con el insólito perfil del Monte Tecla al fondo, coronando ya la hermosa costa de Galicia. Acerca de la barca de pasaje que, atravesando el río, ponía proa hacia Camposancos, convendría recordar que el nombre de tal barca era la ‘Do Corpo Santo’ –esto es, San Telmo–, como se puede leer en un contrato de arrendamiento efectuado por el Cabildo de la catedral de Tui en 1450.

Si nos situamos ahora en la ribera gallega, nos encontramos con una capilla que presidía un viejo puerto de mercancías, denominado ‘Arena do Corpo Santo’, donde descargaban aquellos barcos que no eran capaces de realizarlo en el de A Guarda, a causa del desfavorable tiempo durante los días y las noches de tempestad. Digamos que este puerto en época posterior fue suprimido por el actual ‘Pasaxe’, en Camposancos. En su iglesia parroquial –dedicada a la visitación de María– se venera una imagen de San Telmo, acaso heredada de la capilla que en el siglo XVIII se había trasladado al lugar de Sá, según consta en el Archivo de la Catedral de Tui.

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