Opinión

A Guarda, Oia y Baiona, el Camino Portugués por la costa

Isaac Otero | 23 de agosto de 2021

“Desde Camposancos se dirigían a la inmediata villa de A Guarda, donde encontrarían ayuda en el llamado ‘Hospital de San Marcos’, que se hallaba situado junto a la actual torre del reló, en el ángulo que formaba la calle de San Marcos y la rúa del Medio. Según Fontela, llevaba este nombre en semejanza del homónimo que existía en Braga y en otras poblaciones portuguesas consagradas a este santo Evangelistas”, escribe Ernesto Iglesias Almeida en su estudio ‘El Camino Portugués de la costa: testimonio documental’, perteneciente a la imprescindible obra titulada ‘El Camino Portugués de la Costa’, editado por la ‘Asociación de Amigos de los Pazos’, Artes Gráficas Vicus, Vigo, 2002. El libro se presenta con textos y dibujos de Grato Amor Moreno; Ignacio Fernández da Rocha, Ernesto Iglesias Almeida y Carlos del Río Bouzas.

Recordemos que este hospital de pobres y peregrinos se mantuvo hasta el siglo XIX, en que fue derruido para la construcción del actual Ayuntamiento y alrededores que conforman su plaza. En la iglesia parroquial de Santa María contemplamos –en el retablo lateral– a la Virgen del Rosario, una antigua imagen de Santiago Peregrino que evidencia la devoción del mismo por parte de los creyentes guardeses; otra imagen del Apóstol –de comienzos del siglo XVII– la hallamos en una pintura sobre tabla en otro retablo lateral.

Partiendo de A Guarda, tomarían el camino costero que, a juicio de la historiadora Elisa Ferreira, se trataría de la ‘vía’ romana denominada ‘Per loca martitim’. Porque, en efecto, esta ‘vía’ romana secundaria –de ella se conservan numerosos restos– comunicaba A Guarda con Baiona, bordeando la costa y pasando por A Portela, nombre que indica un pasaje angosto en el camino donde existió una antigua capilla dedicada a San Sebastián, citada en un ‘privilegio’ del rey Alfonso VII al monasterio de Oia. Los peregrinos, pues, acudirían a este cenobio de los monjes bernardos, donde era proverbial su hospitalidad. Asimismo, estos monjes de Oia se ocupaban del hospital de Taborda: otro camino de peregrinación que, procedente de Vilanova de Cerveira y Goián, tomaba rumbo hacia Vigo y Redondela.

A continuación, tras Santa María de Oia, pasarían por Viladesuso, en cuyas tierras se hallaron restos de una ‘villa’ romana, génesis de su nombre; luego, Mougás y, por la Portela de Forcela –donde había un crucero–, se alcanzaría, a través de Cabo Silleiro y Baredo, Baiona. Esta villa marinera nos abre las puertas a unas aguas de las más frecuentadas a lo largo de la Edad Media en Galicia. He ahí las relaciones de este puerto con los del litoral portugués, Inglaterra, Francia y, especialmente, de los de Irlanda. Tanta fue la interrelación que incluso hubo una capilla dedicada a San Patricio, con culto en lengua gaélica celebrado por un sacerdote irlandés.

Dos sacerdotes irlandeses –Robert Poore, natural de Cathford y fallecido en Baiona en 1595, así como Benito Furte– están enterrados en la capilla de la Misericordia. En Baiona existieron dos hospitales: uno dedicado al Apóstol Santiago; el otro, bajo la advocación del ‘Santispitritus’, que dependía de la propia Colegiata.

 

 

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