Opinión

George Méliès y el cine, a criterio de Jesús Basañez

Isaac Otero | 04 de enero de 2021

“El primer ‘film’ de George Méliès fue lo más audaz que se puede imaginar; nada más ni nada menos que su célebre ‘Viaje a la Luna’. Varios sabios de larga barba y alto sombrero se reunieron encima de los tejados, al lado de un enorme cañón. Los tejados eran un telón pintado en la boca del escenario. Al fondo, una cortina imitaba el cielo. En el centro había una gran bala con una tapa y una escalerilla. Los sabios decían adiós a los tejados y se abrazaban unos a otros. Una guardia de honor de la Marina les otorgaba el homenaje oficial en el momento de la partida. El éxito de este ‘film’, la primera historia imaginada narrada por imágenes, fue tan grande que Méliès resolvió insistir en el tema, haciendo más tarde una titulada ‘Viaje a regiones del Imposible’, en que se exhibe la más desatinada imaginación cómica en una serie de aquello que los americanos más tarde bautizarían con el nombre de ‘gags”, nos explica Jesús Basañez Arrese en su libro Rodolfo Valentino. En el 25º aniversario de su muerte, Bilbao, agosto de 1951.

El gran pionero del “cinéma” que fue George Méliès en 1896 llevó a término una hazaña: un ‘film’ por entonces considerado “de gran metraje”. Realizó una audacia, puesto que pasó de ‘films’ de veinte a treinta metros hasta una extensión de… ¡sesenta metros! ¿Título de la cinta? He ahí ‘La casa del Diablo’. Un tiempo después, rodó ‘La serpiente encantada’, en la cual un indio, tocando una flauta, hacía cuanto quería con una serpiente articulada con alambres. Él se entregó al placer de descubrir “trucos”. Hacía andar los objetos por sí mismos, los hacía desaparecer, filmaba “imágenes de imágenes”, como hoy se hace. Logró realizar escenas de “sobreimpresión” y de “sobrefilmaje”.

En 1898 llevó a cabo una serie de diez ‘films’, en los cuales reconstruyó el denominado ‘proceso Dreyfus’. “Era el primer ‘film’ biográfico y, al mismo tiempo, el primero de carácter político. Excusado es decir que en esa película era Méliès el que interpretaba a Dreyfus”, nos recuerda el inveterado cinéfilo Jesús Basañez. Se convirtió en un “adelantado” en lo que se refiere al “reportaje de actualidades”. Evoquemos aquella cinta con motivo de la subida al trono de Eduardo VII de Inglaterra. Méliès alcanzó el número de más de dos mil cintas. En 1904 estableció una sucursal en Nueva York, adonde envió a su hermano Gustavo. Habiendo surgido un serio conflicto entre ambos, fue tal la indignación de George que vendió el material y quemó los ‘films’. Pocos fueron los que se salvaron.

A criterio de Jesús Basañez, los ‘films’ pueden dividirse en dos grandes categorías: los de asuntos al aire libre y los de asuntos teatrales. Luego nos habla del decorado teatral, pintado a grandes masas, que no sirve para el cinematógrafo, cuyo objetivo reproduce y agranda en la pantalla cualquier defecto. Estima que los “argumentos” cinematográficos con frecuencia requieren escenas cuya realización parecería imposible. ¿Y para llevarlas a término? Recurrir a los “trucos”. El más sobresaliente es el de la “sustitución”. Asimismo, los “trucos” de fotografía, como la “sobreimpresión”, sin olvidarnos de aquellos que ofrece la “cámara oscura”.

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