Opinión

Don Diego de Ossorio y la familia Simón de Bolívar

Isaac Otero | 31 de agosto de 2020

“Con el tiempo se fueron borrando del nombre de la ciudad tanto Santiago como el león –esto es, el Gobernador General Ponce de León– quedando los indios, vencedores al menos en el nombre. Prosperó rápidamente la nueva ciudad a costa de Burburata, situada en terreno menos salubre, y pasó a ser capital de la provincia durante el gobierno de Don Juan Pimentel (1576-1582)”, señala el célebre escritor e historiador Salvador de Madariaga Rojo en su memorable obra Bolívar, Editorial Espasa-Calve, Madrid, 1951, 2ª edición, Madrid, 1975.

Teniendo presentes, acerca de tales acontecimientos en tierras de Venezuela, los estudios historiográficos y biográficos de autores como Baralt y Larrazábal, es preciso recordar que, desde 1587 hasta 1597, gobernó la provincia el General de las Galeras de Santo Domingo la figura de Don Diego de Ossorio, de singular reputación debido a las alabanzas con que le obsequia el cronista de Venezuela, es decir, Oviedo y Baños. En claro desorden por la nefasta administración de su predecesor Rojas, Don Diego de Ossorio desempeñó su cargo con despliegue tanto de ideas como de coraje y admirable ‘don de gentes’.

A fin de lograr beneficios económicos para el país, envió a Madrid –para su beneplácito– a su deudo Simón de Bolívar. El astuto Gobernador, empero, maniobró para que su emisario fuera investido de la dignidad de ‘procurador’ del cabildo de Caracas. Originario de Marquina, ciudad de Vizcaya, Simón de Bolívar llevaba catorce años de Secretario de una de las Cámaras de la Audiencia de Santo Domingo, cuando en el séquito de Ossorio pasó a Caracas como ‘Contador’ y ministro de la Tesorería. De ese modo entra, pues, la familia Bolívar en la historia de Venezuela por lo más elevado de la jerarquía social y oficial.

Además, el cabildo lo designó ‘procurador’ no sólo de la ciudad sino de toda la provincia, asumiendo así derechos y privilegios de parlamento nacional a la manera de la tradición española. ¿Tal vez heredada de la propia Roma, la urbe que fue nación y … hasta imperio? El ‘procurador’ Simón de Bolívar fue una de las raíces de Simón Bolívar, el Libertador. “El antepasado era un administrador y oficial público, nacido y criado en el servicio del Estado –afirma Salvador de Madariaga–, y cuya primera labor en su nueva patria consistió en representar al pueblo, pero también al Gobernador, es decir, en presentar ante el Rey los planes de un Gobernador activo e inteligente en forma de peticiones de la colectividad de pobladores españoles”.

Estos ‘pobladores’ reclamaban por boca de su ‘procurador’ que se restaurase el ‘servicio nacional de indios’ que había sido prohibido por Real Cédula de 27 de abril de 1588. Que se permitiera, asimismo, ‘hacer cautivos’ desde la edad de diez años a los indios de Miria, quienes acostumbraban a resistirse a los españoles y comían ‘carne humana’. Igualmente, que se concedieran tres mil licencias para ‘importar esclavos negros’. Que las perlas también pudiesen circular como ‘moneda’ a razón de dieciséis reales de plata por peso de perlas. Que se enviaran, en fin, a Venezuela dos barcos anuales de mercancías “por cuanto no vienen navíos de España con derecha carga por estar esta gobernación fuera de la navegación general de las flotas”.

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