Opinión

Baiona, Coruxo y Castrelos en el ‘Camino de Santiago’

Isaac Otero | 06 de septiembre de 2021

“La primera noticia que hemos podido localizar es con motivo de la visita pastoral realizada el 2 de mayo de 1551 por el canónigo Sebastián de Orduña, en nombre del obispo D. Juan de Sanmillán (Apéndice IV), en donde se indicaba que en el Hospital había muy poca ropa y ya vieja. Por suerte se conservan las Ordenanzas de esta Cofradía y, entre ellas, en el capítulo 6º se mencionan las atenciones que debían dar a los peregrinos”, escribe Ernesto Iglesias Almeida en su monografía ‘El Camino portugués de la Costa: testimonio documental’, perteneciente a la obra titulada ‘El Camino portugués de la Costa’, editado por la ‘Asociación Amigos de los Pazos’, textos y dibujos de Grato Amor Moreno, además de Inácio Fernándes da Rocha y Carlos del Río Bouzas. Artes Gráficas Vicus, Vigo, 2002.

Es necesario recordar que en 1807 la Cofradía cede a la del Espíritu Santo la casa contigua que hacía de Hospital, donde se hallaba colocada una imagen de ‘Santiago Apóstol’, talla bellamente policromada. Entre las imágenes de ‘Santiago Apóstol’ –pues son varias las que se conservan en Baiona–, admiramos una talla en madera policromada del siglo XVIII, la cual representa a ‘Santiago Peregrino’. Otras dos de ‘Santiago Ecuestre’: una en la capilla de Santa Liberata, obra de Antonio del Villar, célebre artista de Redondela, quien había realizado el retablo de la misma al mediar el siglo XVIII. La otra se encuentra en la capilla de la Misericordia, asimismo policromada y del siglo XVIII.

La salida de Baiona se efectuaba siguiendo la antigua ‘via romana’, cruzando los puentes del Burgo, Pontenova, Sabarís y A Ramallosa, siendo este último una obra llevada a cabo bajo los auspicios de San Telmo en el mismo lugar donde –hacia el primer tercio del siglo XIII– había realizado uno de sus más afamados milagros: apartar una pavorosa tormenta que causaba el terror de los obreros que trabajaban en la construcción del puente. Así lo recogen los viejos cronistas, quienes ensalzaron la sensibilidad del santo dominico respecto de los problemas sociales y su anhelo de dotar de infraestructuras viarias, fabricando puentes con el pronóstico de hacer factible el paso de las gentes.

Ya estamos en Coruxo. En esta localidad existió un monasterio de la ‘observancia cluniacense’, incluida una capilla dedicada a San Juan, en la que también se rindió culto a San Romeu: éste era un peregrino tenido por santo quien –procedente de Santiago de Compostela– falleció y fue enterrado en esta capilla. Evocaremos también cómo en el sitio ‘da Pedreira’, en la misma parroquia, existió otra capilla bajo la advocación de ‘Santiago Apóstol’, fundada en 1718 por el licenciado D. Juan Pérez de Therán y Cosío, abad de San Simón de Lira y de Coruxo.

El ‘Camino’ continuaba por San Andrés de Comesaña, San Pedro de Matamá y Santa María de Castrelos. Esta admirable parroquia perteneció a los ‘Caballeros de la Orden de Malta’, que dependía de la ‘encomienda’ de Beade en el Ribeiro de Ribadavia. Ellos habían sostenido un Hospital para pobres y peregrinos.

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