Opinión

‘Ruta del Mar de Arousa y Ulla’, un ‘camino’ sin ‘huella’

Isaac Otero | 11 de septiembre de 2017

La denominada ‘Ruta del Mar de Arousa y Ulla’ fue, bajo la perspectiva histórica, el primero de todos los itinerarios jacobeos. ¿Y por qué motivo? Pues porque en el siglo I la legendaria “barca de piedra” que condujo los restos del Apóstol Sant-Iago navegó por esta agua hasta alcanzar, al cabo, la villa de Padrón, donde se perciben las mareas pero donde, asimismo, gobiernan las aguas del río Ulla. En Padrón –no lo olvidemos– esta Ruta enlaza con el trazado terrestre del llamado ‘Camino Portugués’.

Por su propio carácter, la ‘Ruta Marítima del Mar de Arousa y Ulla’ únicamente se puede realizar en barco. Esta peculiaridad le agrega un singular sentido: ese mismo peregrinaje nos entrega una mayor emoción y aventura. Claro es que no se precisa disponer de un barco propio, puesto que periódicamente se organizan viajes desde el puerto de O Grove, una antigua aldea de pescadores y en la actualidad una comarca turística de espléndida belleza. Con la idílica isla de A Toxa ceñida a ella por un centenario puente, la hermosa villa de O Grove proclama sus excelencias veraniegas y gastronómicas.

Desde acá remontamos la Ría y, por la derecha, se deja Cambados, estimada como “la capital del Viño Albariño”. Henos ante A Illa de Arousa y, en derredor, sus aproximadamente un centenar de playas. Vilagarcía de Arousa y la isla de Cortegada, Parque Nacional. Si ahora vamos por la margen contraria –con la respetable sierra de Barbanza como fondo del cuadro– nos encontramos con Ribeira, A Pobra do Caramiñal –con su museo en honor de Ramón María del Valle Inclán–, Boiro y Rianxo, cuna de Castelao y Manuel Antonio.

¡Y una y otra orilla casi tocándose! ¿Y cómo no? A la altura de Catoira, se enlazan por un puente. ¡He ahí las Torres de Catoira! Ruinas de una fortaleza alzada a fin de impedir aquellas incursiones de los pueblos normandos hacia lo que hoy es villa de Padrón, por el primer medievo el centro político de Galicia. A Padrón arribó la mítica ‘barca’ que trasladaba los restos humanos de Santiago Apóstol, el hijo del trueno y del Zebedeo. Nos hallamos delante de la ‘piedra’, donde la embarcación fue atada: el ‘Pedrón’, el cual se encuentra bajo el altar de la iglesia de Santiago. En la villa padronesa visitamos la Casa-Museo de la inextinguible Cantora del Sar, nuestra poetisa máxima Rosalía de Castro. También el Jardín Botánico o la sede de la ‘Fundación Camilo José Cela’, el escritor y premio Nobel, nacido en este mismo lugar.

Y desde Padrón hasta Santiago de Compostela tan sólo nos resta una jornada, pasando ante la iglesia de Iria-Flavia y el santuario de A Escravitude. Es necesario decir que la Ría de Arousa es una de las rías gallegas que presume de mayor protección medioambiental. El ‘Complejo Intermareal Umia-O Grove’ pertenece al ‘ZEPA’, esto es, ‘Zona Especial de Protección de Aves’, al que se le suma la, aunque chiquita, maravillosa laguna Bodeira, en la misma península que alberga a O Grove. La isla de Cortegada está integrada en el ‘Parque Nacional das Illas Atlánticas’, en el cual también se asimilan –al comienzo de la Ría– las islas de Ons, Onceta y Sálvora. Y un poco más al Sur, frente a la Ría de Vigo, el coruscante e inefable archipiélago de As Illas Cíes.

En el barco sobrepasamos Catoira y, al entrar en los sosegados quilómetros finales, surcamos las aguas del ‘Sistema Fluvial Ulla-Deza’. Viajando por el mar… Un ‘camino’ sin ‘huella’.

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