Opinión

Es indudable el efecto mediático de la Champions League, la máxima competición europea de clubes de fútbol. Su radio de expansión es prácticamente global, no sólo porque la globalización del fútbol es uno de los fenómenos mediáticos y culturales más relevantes sino por la implicación de jugadores de prácticamente los cinco continentes.
La edición 2013 depara un doble enfrentamiento hispano-germano: el Bayern Múnich contra el F.C. Barcelona y el Borussia Dortmund versus el Real Madrid. Para los medios españoles, la parodia se focaliza en cómo Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, logrará ‘vencer’ a la todopoderosa Ángela Merkel si la final de la Champions, a celebrarse en el mítico y remozado Wembley londinense, finalmente es española. O qué sucederá, por el contrario, si la final es alemana.
Pero hay otros aspectos, igualmente relevantes dentro de lo económico. La Bundesliga alemana es la competición europea más rentable porque mantiene un superávit fiscal en clara diferencia con la Liga española, donde ya se anuncia un endeudamiento de los clubes tan oneroso que pasará factura dentro de poco. Son muchos, entre ellos equipos con tradición como el Deportivo de A Coruña, los que están en Concurso de Acreedores.
Aunque con menos espectáculo futbolístico en cuanto a estrellas, la Bundesliga registra estadios prácticamente llenos en todos sus partidos, con precios de entradas asequibles para una población que económicamente gana tres veces más que el español medio. Caso contrario, y salvo un Barça-Madrid o un partido entre los ‘grandes’, los estadios españoles no registran los mismos llenos que en Alemania, con entradas más caras. Y ni hablar cuando llega la Champions, porque los boletos suben astronómicamente.
Economía aparte, el fútbol es tangencialmente diferente. Por palmarés y estrellas, el Barça y el Madrid deberían eliminar a los alemanes, aunque este año las casas de apuestas especulan mucho con la potencialidad del Bayern, uno de los clásicos del fútbol mundial. La llegada al club bávaro en julio próximo de Pep Guardiola, extécnico del Barça, puede relanzar aún más la potencialidad y atractivo de la Bundesliga.
Otros especulan que la Champions 2013 podría acabar en manos del Madrid de José Mourinho, alcanzando la obsesiva ‘décima’ que el madridismo reclama al polémico técnico portugués desde hace tiempo. Hablando de técnicos polémicos, el entrenador del Borussia, Jürgen Klopp, se está convirtiendo en uno de los principales atractivos de la Champions por su ironía y ocurrencias. Espectáculo añadido para su enfrentamiento con el Madrid de ‘Mou’.
Todo esto parece asegurar que la Champions se convierte en lo más rentable que pueda mostrar al mundo la actual Europa de la austeridad, la recesión y el desempleo.

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