La opinión de

La magia catedralicia de Tui, entre Galicia y Portugal

La ciudad de Tui tuvo una gran significación en los aconteceres de la Galicia Medieval y Moderna como “plaza fuerte” durante la guerra de “Restauración Portuguesa”. Al inicio de 1809 padeció enormes y numerosas pérdidas a causa de la invasión francesa por parte de las tropas del mariscal Soult, porque la habían designado “cuartel general”. He aquí una encrucijada de severos caminos entre el sur de Galicia y el norte de Portugal. Porque, en efecto, por estos lugares pasaba la “via XIX” del “itinerario” del romano Antonino, la cual –partiendo de Bracara Augusta– se dirigía a Lucus Augusti y a Brigantium, constituyendo siempre un insólito “centro de comunicaciones” y con sus singulares puertos fluviales durante la Edad Media.

Valparaíso, ciudad “vertical”, y sus “ascensores”

Siempre que aludimos a la ciudad chilena de Valparaíso, existen dos adverbios de lugar que nos persiguen: “arriba” y “abajo”. Porque, claro es, los “porteños” no conciben otro aspecto topográfico que el de consultar los horóscopos de los cerros. La mayoría conocemos la parte baja de la ciudad, mientras que ignoramos esa segunda mitad, mucho más extensa, que se dilata en las alturas. Así comprendemos que el pensamiento de los “porteños” ha sido, día y noche, “subir”. Porque los cerros son empinados, de modo que incluso los automóviles han de hacerse cruces para alcanzar los barrios altos. Al igual que en la populosa ciudad gallega de Vigo –también en las italianas de Génova y Nápoles– Valparaíso es una población “vertical”.

800 aniversario de la Catedral de Tui: historia y arte

“La antigua ciudad episcopal tudense, una de las siete capitales del Reino de Galicia hasta 1833, se halla situada sobre una rocosa colina, al borde del río Miño, en la frontera con Portugal. De míticos orígenes griegos, aparece, en la época romana, con el nombre de Castellum Tyde como cabeza de la comarca de los Grovios, perteneciente al Conventus Bracarensis. Fue capital en la época de los suevos y visigodos, en donde acuñaron moneda de oro. El rey Vitiza tuvo su corte y palacio en la inmediata entidad menor de Pazos de Reis”, leemos en las páginas del bello e imprescindible libro La Catedral de Tui. Historia y Arte, cuyos autores son Domingo Cameselle Bastos y Ernesto Iglesias Almeida, con fotos de Pío García, y publicado en ‘Edilesa’, León, 2004.

Desde los cerros hasta el puerto de mar de Valparaíso

En Valparaíso, a la luz del sol, casi nunca matinal, contemplamos un agrupamiento de irregulares viviendas que coronan los cerros, que se internan dentro de un vaho azul debido a las quebradas muy hondas. Los cerros salen ahora a abrazar el mar. Todo se extiende por ‘El Almendral’ y se abre paso frente al ‘Barón’. ¡Hermoso collar de perlas que engarza el ‘camino plano’! Más lejos, los balnearios de Recreo y Viña del Mar; siguiendo la costa, he ahí Reñaca, Montemar y Concón. Al oeste, Valparaíso lleva un saliente y un faro: Punta de Ángeles. En la zona alta, alrededor del faro, nos hallamos ante el barrio de Playa Ancha que nos regala un acervo de antiguos ‘chalets’, estilo 1900, con un jardín romántico, fértil en papayos, parrones y palmeras que el viento sacude entre remolinos de polvo.

La ‘Ruta Transfronteriza’ y ‘O Camiño da Geira e dos Arrieiros’

La “Gran Ruta Transfronteriza Gerês-Xurés” sin duda es una infraestructura de apoyo a la práctica de ‘senderismo’ con aproximadamente 302 quilómetros de extensión, recorriendo transversalmente el ‘Parque Nacional de Peneda-Gerês’ y el ‘Parque Natural de Baixa-Limia-Serra do Xurés’, semejente a la espina dorsal de esta área protegida, singular a nivel internacional. Ineludible es decir que esta ‘Gran Ruta Peneda-Gerês–GR50’ desde Ameijoeira, en el municipio de Melgaço hasta Tourém, en el municipio de Montealegre. Y además, 6 etapas en el área española, prolongándose por caminos que antaño fueron pisados consecutivamente por las comunidades locales, a causa de las más diversas razones. Ello le concede una entidad histórico-cultural muy significativa. Así, pues, acá, en este, hermoso y digno de asombro paisaje, no es difícil experimentar una visión mística, capaz de explorar nuestros sentidos, si descubrimos los secretos galaico-portugueses dentro de este “espacio-temporal” de la inefable Naturaleza.

De Santiago de Chile rumbo a Valparaíso

“Santiago de Chile y Valparaíso –a criterio del geógrafo e historiador chileno Benjamín Subercaseaux– tienen una unidad geográfica y una dualidad psicológica”. Porque, en verdad, situadas a unos veintisiete minutos geográficos de distancia norte-sur, continúan siendo dos ciudades distintas y lejanas. De un lado, el relieve quiso que estas distancias se acrecentaran a causa de las altas cadenas y hondos valles que las separan. Y por otra, el actual ferrocarril con su extenso trazado en semicírculo a lo largo del valle de Aconcagua ayudó a formar en el viajero una dualidad artificial de tanto recorrer comarcas ajenas al punto de partida como al de llegada, terminando por creer que ambas ciudades distaban millas y millas de incomprensión mutua.

Gerês-Xurés: la Reserva de la Biosfera Transfronteriza

Estamos en Gerês-Xurés, la Reserva de la Biosfera Transfronteriza. He aquí los testimonios de la relación entre el ser humano y la Naturaleza, entre valles y colinas. Son los bosques y los extensos altiplanos donde se perpetúan marcas de esta simbiosis que se extravía en la infinitud del tiempo. Aquella que dilata sus tesoros en medio de los tesoros naturales que otorgan forma a la propia identidad de este admirable y hermoso territorio en que confluyen diversos escenarios bucólicos y geórgicos, aptos para descubrirlos en la geografía de Galicia y Portugal.

Santiago de Chile, el ayer de la ciudad

Al margen de los sectores más privilegiados, en Santiago de Chile solamente existen “islotes” de nuevas poblaciones y “villas” donde apenas pudiéramos hallarlas. La Catedral, abajo. Ñuñoz, alto. El barrio de San Cristóbal. He ahí las floraciones de la estrenada ciudad de Santiago, que habrá de acrecentarse tiempo después a través de sus “centros” menos poblados. Pues, en verdad, Santiago exhibe una singularidad: la de carecer de “transiciones”. Así, en Morandé y Amunátegui –calles muy céntricas– nos encontramos próximos al “Mapocho”, un arrabal de contrarias características. Cerca de la Cárcel, oteando la luz del poniente, se sitúan casas y bodegones de un piso, techo de tejas y algún hermoso farol que se quedó huérfano de luz, frente al todopoderoso “foco eléctrico”. También, taciturnas cantinas y puertas entornadas que esconden algún camastro en una “pieza” más baja que la acera.

‘Vía de la Plata’ o ‘Camiño Mozárabe’ hacia Compostela

La ‘Vía de la Plata’ o ‘Camiño Mozárabe’ representa el cordón umbilical entre el espíritu del Sur de los campos andaluces y extremeños y la consagrada ‘Fisterra’ de Galicia. Dilata la ‘calzada romana’ denominada ‘Vía de la Plata’, que engarzaba Emerita Augusta –la actual Mérida– con Asturica Augusta, esto es, la hoy Astorga. Esta ‘vía’ fue trazada a inicios del cristianismo, aprovechando, eso sí, caminos de mayor antigüedad. En Galicia entra por ‘A Mezquita’ para continuar hasta Ourense y, desde aquí, a Santiago de Compostela. Son 254,3 quilómetros en su itinerario por Verín. O bien 223,2 quilómetros por Laza. O bien 198,1 quilómetros por Feces. El hecho es que se trata del ‘Camiño Xacobeo’ de mayor recorrido.

El ‘santiaguino’ y la capital de Chile

“Hablábamos de las minas. A pocos quilómetros de la capital, tenemos un importante centro minero: La Disputada de las Condes. Ya no volveremos a encontrar minas importantes más al sur, excepto Sewell, porque estos dos reventones metálicos son la última réplica a la locura mineral de los Andes norteños”, leemos en las páginas del libro Chile o una loca geografía, cuya autoría responde al imborrable geógrafo e historiador chileno Benjamín Subercaseaux, publicado en Editorial Universitaria, Santiago de Chile, sexta edición, abril de 1988.

El ‘Bar León’, confidencias viguesas de Fernando Ferreira Priegue

“En definitiva, se trata de un intento cumplido de restablecer el recuerdo amable de la vida cotidiana en una concreta zona de los Llorones como ‘Cotomodón’ o ‘Cotomondongo’ que, dentro de sus estrechos límites superficiarios, tuvo y tiene hoy, aunque con una configuración urbana completamente distinta, una trascendencia notable en el actual desarrollo de nuestra ciudad, para cuya reconstrucción su autor se vale de un lenguaje ágil, directo, ameno y desprovisto de toda artificiosidad que facilita enormemente su lectura y comprensión”, leemos en el ‘Prólogo’ del libro titulado Entre café, espuma y confidencias en el “Bar León” y su entorno. Memorias de un barrio vigués mediado el siglo XX, escrito por Víctor M. Areal Méndez, cuya autoría corresponde a Fernando Ferreira Priegue –antiguo compañero de estudios escolares en el Colegio ‘Maristas del Pilar’ de Vigo–, dibujante técnico industrial, con especial interés en las Artes Plásticas, Musicales y Literarias.

El “Cordón de Chacabuco” y Santiago de Chile

“El País de la Senda Interrumpida” –así nombrado por el geógrafo chileno Benjamín Subercaseaux en su clásico libro Chile o una loca geografía, Editorial Universitaria, abril de 1988– alberga a una numerosa población agrupada en la proximidad de los ríos. En Atacama las infinitas soledades desérticas no permiten más de un habitante por quilómetro cuadrado; en Aconcagua, en cambio, donde existen núcleos humanos tales como La Calera, Quillota y Lunache, éstos ya alcanzan 25 por quilómetro cuadrado. El hecho es que las ciudades de Copiapó, Huasco, Vallenar, Illapel, Ovalle, La Serena, San Felipe y Los Andes son, excepto, quizás, La Serena, meros conjuntos de seres humanos con sus polvorientas calles y sus nostálgicos muros coloniales, impíamente calcinados por el sol.

O Salnés y A Barbanza, sellos del pretérito de Galicia

Mientras recorremos las hermosas y nobles tierras del Salnés, meditamos en la travesía de su historia. Así, en 1523, con la reforma de los monasterios en Galicia, el de Armenteira se incorporó a la congregación de Castilla, de manera que tuvo una etapa de reorganización interna que, asimismo, repercutió en sus posesiones. La comarca fue también hospedaje de familias tan ilustres como las de Soutomaior y Ulloa; más tarde, de los Monterrei y, al cabo, de la insigne Casa de Alba. No sería en vano recordar que la Iglesia Compostelana continuaba ejerciendo su jurisdicción sobre estas tierras hasta el siglo XIX, en que le quedaron reducidos sus derechos por un decreto de las Cortes.

‘As Torres do Oeste’, Cambados, Carril y Vilagarcía

Continuando nuestro viaje por tierras de la comarca de la Ría de Arousa, hemos de evocar cómo en el siglo VIII y posteriores estos paisajes sufrieron los ataques de pueblos llegados del norte y sur de Europa. Ya los normandos, ya los sarracenos, llevaron a término incursiones sin cuento en toda esta zona costera, de modo que se levantó una torre de vigilancia en A Lanzada, donde se encendían enormes hogueras que eran vistas desde San Sadurniño. De idéntica manera, ésta comunicaba con ‘As Torres do Oeste’ –en Catoira–, alertando así a la ciudad de Santiago de Compostela de posibles invasiones.

La comarca del Salnés y la Ría de Arousa

Nos hallamos en la comarca de la Ría de Arousa. Vinculada a la vida y la fecundidad, con nosotros vive y revive la “Romaría da Nosa Señora da Lanzada”, cuya imagen los devotos veneran dentro de una ermita románica, a las orillas del mar, sobre los mágicos arenales que inexorablemente la besan y la abrazan. Es el postrer domingo de agosto cuando acuden miles y miles de personas, a fin de cumplir su promesa y presentar su ofrenda. Luego, la ‘rogativa’: las mujeres que anhelan tener descendencia, antes del amanecer exaltan el “rito das nove ondas” y, en ocasiones, acostadas sobre las impávidas rocas. La Virgen, empero, también atiende otras ‘rogativas’ que se llevan a cabo merced a esta bellísima ‘cantiga’: “Levei á miña muller á Lanzada/ leveina a desinfectar / e botar os demos fóra”.

Coquimbo, El Callao, La Serena: la costa chilena

El “País de la Senda Interrumpida” no nos muestra puertos estimables, pues Caldera, frente a Copiapó, es la inexcusable salida de la región minera: una señera fundición de cobre y un ferrocarril que la enlaza con esa ciudad. Ante nosotros, Coquimbo, frente a La Serena, exhibe otro puerto de más entidad. Además, Carrizal Bajo, Huasco, Los Vilas, Papudo y Zapallar, que no son sino meras caletas de emergencia. “Al norte de Coquimbo, la costa se accidenta en forma de islas, cabos y bahías. Es una zona atormentada, donde las Islas de Pájaros, junto con la de Choros y Chañaral, simulan un diminuto Mar Caribe con fuerte oleaje y blancos rompientes cubiertos de espuma”, escribe el gran geógrafo e historiador chileno Benjamín Subercaseaux en su insoslayable obra Chile o una loca geografía, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, abril de 1988, décimonovena edición de la obra.

El ‘Camino de Santiago’ del Barbanza: ‘A Orixe’

Si seguimos la tradición jacobea, tras la muerte del Apóstol Santiago el Mayor en la ciudad de Jerusalén, sus discípulos recogieron su cuerpo y zarparon en una “barca de piedra” hacia un destino apropiado, a fin de concederle sepultura. Dentro de esta “mágica embarcación” que no precisaba guía, atravesaron el mar Mediterráneo hasta atracar en un puerto situado en los confines de la tierra. ¿Y cuál era este territorio? Aquel que se hallaba dominado por una “reina pagana”, la reina “Lupa”, a quien los discípulos solicitaron ayuda para transportar el “cuerpo santo” del Apóstol, el cual fue conducido en un “carro” tirado por bueyes hasta el exacto lugar donde hoy está enterrado. Su cuerpo, empero, estuvo olvidado durante siglos, hasta que un eremita vecino descubrió el punto exacto, tan sólo guiado por el inmenso resplandor de las estrellas. De modo que este misterioso hallazgo sería el germen de una de las más florecientes ciudades de la Europa del Medievo. Esto es, una nueva “Ciudad Santa”, así como una hermosa Catedral que llegaría a atraer a fieles cristianos de todo el mundo.

Hacia la tierra chilena que mana leche y miel

El obrero de la mina chilena vive en el “Pueblo Hundido”. Hay nombres ya engastados en el coruscante metal que brota de la montaña. “Catemu”, junto al Aconcagua, próspera fuente de cobre, al igual que antaño lo fue “Tamaya”. El negro y pesado fierro en “Algarrobo” y “El Tofo”. Y la plata…, una arcaica memoria de antiguas fortunas que se denominaron “Agua Amarga”, “Arqueros”, “Chañarcillo” y “Tres Puntas”. “Antes de que el salitre fuera chileno, ya lo explotaban ellos. Y no contentos con esto, penetraron en el corazón metálico del Altiplano y lo sacaron a relucir en ‘Llallagua’, ‘Caracoles’ y ‘Huanchaca’, tres nombres que son una gloria para el esfuerzo nacional y, a la vez, tres vergüenzas que despertaron el vicio de la especulación en nuestra Bolsa de Comercio”, puntualiza el geógrafo e historiador chileno Benjamín Subercaseaux en su documentada obra Chile o una loca geografía, Editorial Universitaria, calle San Francisco, número 454, Santiago de Chile, abril de 1988.

La reconstrucción del ‘Coro Pétreo’ de la Catedral de Compostela

Continuando con el pensamiento y la composición del ‘Coro Pétreo’ de la Catedral de Santiago de Compostela, en su fachada –según San Pablo en su “epístola a los Efesios”– el “rey de Reyes” se manifiesta a las naciones en los brazos de María, la Virgen-Madre. Henos ante el “Trono de Dios-Hombre en la tierra”, adorado por los Magos, exaltando la Epifanía. Nos hallamos en un lugar de resonancias de representaciones litúrgicas –los antecedentes del teatro de la Edad Media–, así como del “canto antifonal” con la evocación de la primeriza “polifonía europea”, recogida en el Liber Sancti Iacobi.