Opinión

Isaac Díaz Pardo, ‘In Memoriam’

| 06 de febrero de 2012
“Home pequeño fol de veleno” dice el dicho gallego. Isaac Díaz Pardo mantuvo alejado el veneno de su obra y de su trabajo, a pesar de ser pequeño en tamaño. Fundador y refundador de maravillas como ‘Ediciós do Castro’, ‘Cerámicas O Castro’, Instituto Galego de Información (IGI) o ‘Sargadelos’ murió despojado de sus mayores obras, ‘Ediciós do Castro’ y el IGI cerrados, y él expulsado de la dirección de su obra más universal: ‘Sargadelos’.
El padre de Isaac, el artista y nacionalista gallego Camilo Díaz Baliño, fue uno más de las decenas de miles de personas que fueron asesinadas en cunetas por los seguidores del dictador fascista Francisco Franco Bahamonde. La vida de Isaac Díaz Pardo estaba llena de esas heridas que aunque cicatrizan dejan huella. No hay casa en Galicia quien no tenga una pieza de la fina cerámica de ‘Sargadelos’, una prueba más de la comunión de todos los gallegos con esa cerámica que nos representa. Ahí está su obra, que además de buena y bella dio trabajo a muchos gallegos y sirvió para demostrar que la cultura alimenta no sólo el espíritu, sino también la barriga.
Hombre polifacético saludaba con una mano a la esposa del dictador, Carmen Polo de Franco, cuando visitaba ‘Sargadelos’ en verano y con la otra escribía y financiaba la editorial comunista de París, ‘Editions Ruedo Ibérico’, en la que junto a Luis Seoane, en 1965, escribió ‘Galicia hoy’, un alegato en defensa de Galicia y la memoria de sus muertos contra la dictadura franquista y el olvido.
En 1987 reedita el libro en su editorial ‘Ediciós do Castro’, y en su prólogo Isaac dice y recalca: “O inexistente xuízo global e crítico sobre o mundo que nos deixou a ditadura cunha desmemorización interesada”, que según él queda demostrado en nuestra incapacidad para cambiar el presente; reelección de gobiernos antigallegos en la Xunta que sólo piensan en Madrid y en España, y ven Galicia como una hacienda en la que hacer carrera y méritos para poder llegar al premio: Madrid.
Galicia hoy está dedicado “aos poetas do meu tempo, aos que padeceron a historia por amar a xustiza, a liberdade e a solidariedade dos homes; aos que tiveron que vivir no exilio polas súas ideas e nos deixaron ese exemplo de lealdade; tamén aos que loitan porque Galicia, e o resto do mundo, sexa mellor e máis xusta” y a la reivindicación de la memoria de estos mártires unía su lucha “contra toda xerarquía, privilexio académico e preeminencia social, contra toda inxustiza e contra todo engano, estupidez e disfrace que teñamos que aturar naqueles que teñen poder”.
Isaac Díaz Pardo, descanse en paz ‘un bo e xeneroso’.
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