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La ‘Villa Romana’ de Toralla en Vigo

Isaac Otero | isaac-otero

Crónicas de la Emigración | 27 de mayo de 2019

Estamos en la ‘Villa Romana’ de Toralla en Vigo. La ‘villa’ donde nos situamos nos instruye acerca de un equipamiento cultural del Ayuntamiento de Vigo, emplazado en la parroquia de ‘Coruxo’, junto con el ‘CIMR’, esto es, el “Centro de Interpretación del Mundo Romano”. A los visitantes se nos brinda la posibilidad de alcanzar una visión general en torno al pretérito de la ciudad de Vigo, dentro del periodo que abarca entre la Edad del Hierro y los postreros tiempos del período romano.

Si ahora consideramos la historia anterior a la llegada de Roma, hemos de recordar que la Edad del Hierro –último período de la Prehistoria entre el siglo IX antes de Cristo y el I después de Cristo– estuvo señalizada en el Noroeste peninsular por el desarrollo de la denominada “Cultura Castreña” –o “Castrexa”, en lengua gallega–: nombre que deriva de un nuevo tipo de asentamientos. Se trata de los “castros”, de los cuales poseemos millares de ejemplos a lo largo y ancho de nuestra Tierra de Galicia, Norte de Portugal y el Occidente de las actuales provincias de Asturias, León y Zamora.

Durante estas últimas décadas, la “evidencia arqueológica” nos ha ratificado la existencia de contactos “comerciales” entre los designados “castros” costeros. Éste es el caso de nuestra cercana ‘Isla de Toralla’. Púnicos navegantes de origen mediterráneo llegarían por entonces a estas riberas, seducidos por la riqueza mineral de la “casiterita”. Aquellas historias relacionadas con las “Casitérides” –es decir, “Islas del Estaño”–, ubicadas en la margen occidental del mundo conocido, circularían durante siglos por las poblaciones del Mediterráneo, de modo que se habría acrecentado el interés del inicial poderío de Roma hacia estos territorios peninsulares.

Hacia el siglo I después de Cristo, Roma ya sembraría su fuerza en el dominio de estas tierras, el cual, en la actualidad, centro de la ciudad de Vigo, cristalizó el conocido “Vicus” romano. Un significativo “complejo manufacturero y comercial” relacionado con la “explotación” de los “recursos pesqueros” de la espaciosa y singular Ría de Vigo. Es preciso rememorar que este “Vicus” ofrecía unas admirables “salinas” y “factorías de salazón” asociadas, que estuvieron activas entre los siglos I-II después de Cristo. Previsiblemente conformaron una “zona manufacturera y comercial” de las más señeras del Noroeste peninsular. La crisis del siglo III debió de afectar a esta “industria”, pues dejó de funcionar. Paulatinamente aquel abandono del “Castro” de Vigo haría posible una nueva población asentada junto al mar. Y de esta época datan los hallazgos arqueológicos de la “necrópolis” del “Areal”: una colección de “estelas” y “aras funerarias” que nos aportan conocimientos sobre el período postrero del “Vicus” romano.

La “Villa” de Toralla está excavada y musealizada para su visita. Construida en el cabo que separa las actuales playas del Vao y Canido, estuvo habitada entre el 300 y el 450 después de Cristo, a finales del Imperio Romano. Una sobria residencia con complejo termal, mosaicos y calefacción mediante “hipocausto” bajo el piso. Dos espacios: “Pars Urbana” y “Pars Rustica”. Una sala principal (“Oecus”) y un espacio de cocina (“Culina”) con tres hogares. Además, un edificio secundario, posible espacio de servidumbre.

Puede ver este artículo en la siguitente dirección http://www.cronicasdelaemigracion.com/opinion/isaac-otero/villa-romana-toralla-vigo/20190526213848093331.html

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