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Torre de Guimarei, Monasterios de Acibeiro y Armenteira

Isaac Otero | isaac-otero

Crónicas de la Emigración | 29 de abril de 2019

Nos hallamos en A Estrada y visitamos la Torre de Guimarei, que determina el postrer resto de un castillo de la Edad Media destruido por ‘Os Irmandiños’ –los reivindicativos y combatientes campesinos gallegos– en torno al siglo XV. Los alrededores de esta fortificación fueron posteriormente ocupados por un ‘pazo’ de estilo Barroco, el cual en el momento presente se encuentra abandonado y sumido en ruinas.

Todo este conjunto no se halla a mucha distancia del llamado “casco urbano”. Hoy en día pertenece a particulares, si bien el ‘Concello’ estradense anhela que sea traspasado a su propiedad, a fin de poder crear un “área de protección” del entorno y el consabido “patrimonio cultural” de la comarca gallega dentro de la provincia de Pontevedra: la búsqueda insoslayable de un “reclamo turístico”.

Con el propósito de visitar el Monasterio de Santa María de Acibeiro, nos dirigimos a Forcarei. Esta construcción monacal tuvo lugar en el año 1135, después de la proclamación del Rey gallego Alfonso VII como emperador. Alcanzó la consideración de ser uno de los siete primeros Monasterios de los 38 que existían en la diócesis de Compostela, de tal manera que sus piedras son las más antiguas de los edificios de la comarca. Este recinto cenobial nos entrega una estructura completamente fiel a las normas y cánones de la Orden del Císter. En la actualidad es un Hotel Monumental, declarado en 1931 “Monumento Histórico-Artístico”. Estimado, pues, como “Bien de Interés Cultural”, fue en fechas no muy distantes “rehabilitado”, regalándonos así la belleza de su historia, funcionalidad y modernísimos servicios.

El Monasterio de Santa María de Acibeiro se encuentra situado a escasos metros de la “ruta de los puentes” del río Lérez, próximo a una zona de protección medioambiental de la Sierra del Candán. ¡Henos acá ante esta riqueza arqueológica de ‘Mámoas’, ‘castros’ y ‘petroglifos’, las afamadas insculturas rupestres sobre las vetustas piedras de la Tierra Gallega! Ahora emprendemos viaje hacia Meis, donde deseamos admirar el Monasterio de Santa María de Armenteira. Su fundación tuvo lugar durante el siglo XII por el monje llamado “Ero”. Asombra por su austeridad y sencillez debido al “juego de luces y sombras” que evidencian la realidad del santo monje en su mística relación con Dios, a través de la hermosa leyenda del Pájaro cantor y la Inmortalidad del “Paraíso Eterno”, tan magníficamente analizada por el inolvidable Profesor Xosé Fernando Filgueira Valverde en la “Cantiga CIII” del rey Alfonso X el Sabio, autor de las “Cantigas de Santa María”.

Contemplamos la iglesia y el claustro de los siglos XVI al XVIII. ¡Uno de los edificios mejor conservados del Románico de Galicia! La iglesia es símbolo de Cristo, que asume mediante su luz y su sombra todo lo Divino y lo Humano. Solemne y abocinada, la portada nos ofrece sus columnillas y arquivoltas decoradas con elementos florales y ajedrezados. El claustro es el centro del Monasterio. Alrededor de él, se disponen todas las demás dependencias. Ahora bien, la construcción del claustro se inició bastante después que la iglesia: hacia 1575, acaso por escasez de medios económicos. ¿La portada? Seis arquivoltas apoyadas sobre otros tantos pares de columnas y un bello “rosetón” calado arriba.

Puede ver este artículo en la siguitente dirección http://www.cronicasdelaemigracion.com/opinion/isaac-otero/torre-guimarei-monasterios-acibeiro-armenteira/20190429095345092869.html

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