EL NUEVO INTERVENTOR AFIRMA QUE ESO LE PERMITIRÍA “CONTAR CON RECURSOS GENUINOS Y AMPLIAR SU PADRÓN DE ASOCIADOS”

Sergio Iribarren considera que el Centro Gallego de Buenos Aires “necesita de un apoyo económico-financiero importante”

| 03 Diciembre 2015 - 17:27 h.
Sergio Iribarren y el director médico del Centro Gallego, Javier Santos.
Sergio Iribarren y el director médico del Centro Gallego, Javier Santos.

El doctor Sergio Iribarren Pugach fue designado, el pasado 25 de noviembre, interventor del Centro Gallego de Buenos Aires, en un reemplazo del contador Carlos La Blunda, de licencia por enfermedad. En principio, Iribarren reemplazará a La Blunda por un período de 30 días, “teniendo en cuenta que en los próximos días habrá un cambio de signo político en el Gobierno argentino y que las nuevas autoridades tendrán que decidir si continúan las actuales autoridades del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) al frente el organismo o designan nuevos responsables”, explicó Iribarren.

El nuevo interventor designado por la Justicia no es nuevo en el Centro Gallego, ya venía desempeñándose como responsable del área de asuntos legales de la institución desde abril de 2014. ‘Galicia en el Mundo’ conversó con él sobre la situación de la entidad, que viene de atravesar nuevamente medidas de fuerza por parte del personal que reclama, en principio, que no se desdoble el pago de sus haberes en cuotas, aún dentro del mes correspondiente.

Pregunta. ¿Cuál es, en este momento, la situación del Centro Gallego de Buenos Aires?

Respuesta. La situación es, desde hace un tiempo, de un serio compromiso económico y financiero, aunque la intervención judicial del Centro Gallego ha permitido ordenar y sanear varios aspectos de su administración.

P. ¿La institución aún mantiene algunas de sus antiguas deudas?

R. Depende de la composición de las deudas. Hay deudas cuya composición exceden la dinámica propia, como el suministro de medicamentos o de oxígeno, por ejemplo, que se cancelan y renuevan periódicamente. Hay otras, que no son pocas y que resultan económicamente muy importantes que están judicializadas. En algunos casos ya están recayendo sentencias que reconocen como antecedente juicios iniciados en los años 2003, 2004, 2006, 2007 y la dinámica procesal de los juicios, el agotamiento de instancias de apelación contribuye a que periódicamente, de mes en mes, tengamos novedades en cuanto a sentencias que cabe considerar definitivas y que obligan al centro a pagos importantes.

P. ¿Tiene deudas impositivas? ¿Con AFIP?

R. Tenemos deuda impositiva con AFIP, que acabamos de reordenar una deuda importante en el marco del proceso de moratoria que abrió la AFIP. Nos pareció una decisión importante porque, cualquiera que sea la gestión que continúe, se verá con la posibilidad de tener ordenados y en un marco de previsibilidad sus compromisos impositivos en el marco de una moratoria, que tuvo beneficios importantes.

P. ¿De qué naturaleza son los juicios que enfrenta el Centro?

R. Es variada, por daños y perjuicios, impugnaciones a actuaciones médicas, muchas demandas laborales e, incluso, deudas antiguas de procesos judiciales por litigios que en su momento no se subsanaron, etc.

P. ¿Hay, además, otros temas pendientes en el Centro Gallego desde el punto de vista económico-financiero?

R. El Centro Gallego es una estructura importante, teniendo en cuenta desde lo edilicio hasta su plantel de profesionales y los altos costos de funcionamiento que tiene. Además, es una estructura que no se mantuvo renovada y dinamizada, esto implica que hay unos cuantos problemas de infraestructura de servicios, por poner un ejemplo paradigmático, tuvimos que renovar el sistema eléctrico. En una institución de este porte, la actualización y adecuada conservación de su instalación eléctrica es vital.

Cuando asumió la intervención y el Centro Gallego apenas tenía unas 40 camas ocupadas, se puso énfasis en ampliar las prestaciones, pero no contábamos con infraestructura eléctrica para internar más pacientes, ni para realizar prácticas médicas.

Tampoco contaba con aparatología diagnóstica, no se habían renovado sus equipos de rayos, por ejemplo, y con mucho esfuerzo hemos accedido a un tomógrafo de última generación que nos ha donado el Ministerio de Salud. Esto para nosotros ha sido muy importante porque nos permite ahorrar, ya que no tenemos que encomendar estos estudios a terceros.

Este edificio fue pensado para otra época, y en un momento, que contaba con un padrón muy superior al actual, lo que le permitía afrontar los gastos. Hoy la situación es muy diferente.

P. ¿Mejoraron los mecanismos de facturación del Centro Gallego?

R. Cuando llegamos había situaciones existentes deficientes, emparentadas con historia de la desadministración y de la deficiente administración de la institución, que en el área médico-asistencial se vincula a la desinversión que ha sufrido el Centro Gallego. A todo esto no ha sido ajena el área administrativa. Usted sabe que en la dinámica y la evolución de los sistemas de contralor y facturación que gobiernan el sistema nacional de salud, me refiero a aquellos que plantean las relaciones contractuales con PAMI, con obras sociales, etc., la concentración de operaciones en sistemas informáticos, el cotejo de operaciones de valores y facturación ‘on line’, en general hoy son moneda corriente. Esto no ha sucedido en el Centro Gallego y hay un envejecimiento de la poca o mucha tecnología que hay en el Centro Gallego aplicada a la facturación, a los débitos, etc. En definitiva, falta hardware, software y capacitación para su utilización.

Esto nos trae muchísimos problemas, porque todo aquello que uno podría resolver en un par de horas, por ejemplo a la hora de revisar una práctica rechazada por una obra social, a nosotros nos puede llevar días porque el papel está omnipresente en los trámites de la institución.

Lo mismo, con las historias clínicas, la digitalización de historias clínicas y la historia clínica ‘on line’ bajo los recaudos de la ley de derechos del paciente, es carísimo y nosotros hoy por hoy estamos lejos de incorporar esa herramienta tecnológica.

P. ¿Cómo ha contribuido el Estado argentino con el Centro Gallego?

R. Con mucho esfuerzo, gracias al apoyo del Estado, al impulsar la intervención a través del INAES, ha asumido como un acto responsable el aporte de recursos para permitir que el Centro Gallego no sea literalmente liquidado desde el punto de vista económico y jurídico.

Esta institución estaba en una situación de falencia, que en el caso de otra institución, sin ninguna duda, hubiera caído en un pedido de quiebra o en un concurso preventivo.

Esta es una de las pocas instituciones de Hospitales Comunitarios que tuvo una situación de excepción, porque en lugar de optar en su momento por una solución drástica pero más sencilla que hubiera sido la liquidación, se asumió la grave responsabilidad de sacarlo a flote, de hacer los mejores esfuerzos para recuperar a la institución. Esto se hace a través de recursos que, de una u otra forma, han aportado el Estado, a través del INAES y, en un caso, el Ministerio de Trabajo, que nos permite acceder al Plan REPRO por el que nos subsidia parte de los salarios.

Pero no estamos lejos de la crisis, de la situación crítica. Como usted imagina las instituciones como ésta tienen dificultades para acceder al mercado financiero.

P. ¿Cuentan con fuentes de financiamiento?

R. Necesitamos fuentes de financiamiento frescas y necesitamos incrementar nuestro padrón de asociados. Para una institución sin fines de lucro como es el Centro Gallego, el recurso genuino proviene de la cuota de sus socios.

Esta institución llegó a tener un padrón de afiliados que superaba los 120 mil socios y actualmente cuenta con unos 10 mil afiliados, que en un 70% son adultos mayores muy vulnerables, lo que le genera un gasto muy alto a la institución.

P. ¿Cómo se cubren esas prestaciones?

R. Con la incorporación de afiliados de obras sociales. Ojalá pudiéramos tener 20 mil socios.

P. ¿Cómo es la relación con la obra social Ospaña?

R. El conflicto histórico con Ospaña se desencadena, hasta donde nosotros tenemos conocimiento, a partir de un problema estrictamente político que determina que Ospaña se retire físicamente del Centro Gallego.

Nosotros nos enteramos o fuimos notificados de la desafortunada, precipitada y cuestionable decisión de haber intentado desplazar al Centro Gallego del organismo deliberativo y de conducción de Ospaña.

Decisión esta que ha sido llevada o planteada, incluso, con la propuesta de un nuevo estatuto, con finalidades y por motivaciones que aún no están de todo clarificadas y que esperamos que se clarifiquen.

Esta decisión está siendo resistida, en un marco del proceso administrativo-legal que se está llevando a cabo por parte del Centro Gallego de Buenos Aires.

La decisión de apartar al Centro ha sido impulsada sobre una excusa absolutamente falsa de que el Centro Gallego se habría desinteresado de la obra social; lo cual es absolutamente falso. Por el contrario, el Centro Gallego viene haciendo un esfuerzo persistente y sostenido en la necesidad de contactar nuevas obras sociales y complementar las prestaciones de las obras sociales. Por eso, dentro del padrón tenemos una gran cantidad de afiliados de obras sociales.

P. ¿Considera que la medida puede causar algún perjuicio a la entidad?

R. Esta decisión, precipitada y bajo una excusa falsa, lo único que puede producir es un grave perjuicio al Centro Gallego, razón por la cual se resistirá con las herramientas que nos ofrece la ley.

Llamamos a aquellos que han impulsado de esta forma precipitada semejante accionar a que vuelvan sobre sus pasos, reflexionen sobre las consecuencias que está teniendo esto y puede tener para la comunidad gallega.

El Centro Gallego es una institución centenaria, sus fundadores han dejado un legado de trabajo y honestidad imborrable que perdura en la forma de ver y asumir la tarea y la responsabilidad diaria, incluso los asociados directos, gente mayor, conserva y transmite en las oportunidades que es atendida mucho de ese legado gallego.

Esta decisión que impulsa el alejamiento del Centro Gallego de Ospaña va contra esa filosofía, esa forma de pensar y daña al Centro porque quienes están detrás de esta decisión, indudablemente, la secuela principal es alejar afiliados de la institución que bien podrían estar concentrados entre Ospaña y el Centro Gallego, en un momento, además, en el que el centro más lo necesita.

Por eso, reitero, tenemos el firme propósito de agotar las herramientas legales que tenemos para que esta decisión se revierta.

P. ¿La entidad afronta medidas de fuerza por parte del personal en este momento?, ¿Cuál es el origen de los reclamos?

R. Ahora estamos en un impase. La causa invocada, a veces injustificadamente exacerbada, es el desdoblamiento en el pago de salarios. Los salarios se pagan en el mismo mes, pero a veces se desdobla el pago.

Hubo un período en que el Centro Gallego contó con la asistencia de recursos del Estado, lo cual permitía afrontar con más auxilio el pago de los salarios, el pago de los proveedores, el pago de los materiales que se utilizan y los diversos compromisos que una institución de este porte genera. Esos ingresos prácticamente se han terminado porque no es función del Estado el salvataje y sostenimiento indefinido de entidades privadas.

A medida que se acotaba el aporte estatal se incrementaba el compromiso de traer a las arcas del Centro recursos genuinos para hacer frente a las obligaciones de trabajo. En virtud de ello, estamos pagando los salarios dentro del mes, con ayuda del REPRO, también hay algunas deudas salariales históricas, que quedaron del viejo Centro Gallego.

Por otra parte, debemos afrontar el pago de aguinaldos y adicionales en ocasiones en más de una cuota.

También estamos impactados como cualquier empresa los acuerdos paritarios. Cada vez que se produce un incremento salarial, en buena hora para el personal, a nosotros nos genera un esfuerzo adicional.

Independientemente de la legitimidad del reclamo frente a estas situaciones, que nunca hemos negado, ni puesto en duda, creo que en ocasiones se ha exacerbado y traspasado los límites de la legítima protesta gremial.

Por ejemplo, genera una consecuencia visiblemente negativa hacer una manifestación en los consultorios de guardia, a punto tal que debió suspenderse por horas la atención de los profesionales porque el ruido por adminículos que simulan una bocina de camión, los golpes de tachos, no les permitía a los médico auscultar al paciente. Tengamos en cuenta que el paciente que llega a una guardia, es un apaciente lábil, que está expuesto y era imposible mantener un interrogatorio, a gente enferma.

El Centro Gallego ha ofrecido, como corresponde por ley, espacios para llevar a cabo asambleas y protestas para que no se interfiera con servicios esenciales. Los conflictos gremiales no deberían impactar en esos servicios.

A pesar de todo, nunca hemos cerrado la puerta del diálogo y del consenso porque entendemos que estas situaciones se pueden llevar adelante, primero con buena fe, y luego con plena conciencia de la situación y predisposición al diálogo. Lo peor que puede pasar aquí es quebrar este compromiso.

Algunas agrupaciones políticas del Centro Gallego se han reclamado que no pueden acceder a información importante sobre la situación de la institución.

A mí no me ha tocado atenderlas porque nadie me ha solicitado una entrevista, pero el contador La Blunda ha atendido a todos los que le solicitaron una entrevista, a pesar de que algunas agrupaciones no están encuadradas en el marco de los procedimientos y requisitos de legitimación y representatividad en los términos que exige la legislación actual.

En este sentido, sé que algunas de ellas está en una controversia en lo que respecta a acreditar la representatividad y que otras no han iniciado aún el procedimiento para cumplir con los recaudos necesarios.

Más allá de eso, la intervención está obligada a remitir informes periódicos. Nosotros tenemos la mirada activa de un veedor designado en el proceso judicial, la mirada activa y cuidadosa del organismo de contralor, que es el INAES y la mirada activa y cuidadosa del juez que ha dispuesto la intervención, frente a todos ellos la intervención debe informar sobre todos los aspectos. Que alguien diga que falta información, es una afirmación aventurada, que carece por completo de sustento.

P. ¿Se ha contratado más personal?

R. Esto no es así. Varias veces hemos escuchado este señalamiento y ese es un tema sencillo de responder, solo basta con mirar la nómina. Cuando se habla de incrementar, le digo que no, que se ha tomado personal, sí. ¿Por qué? Porque hay sectores que tienen alta rotación y hay que tomar personal para cubrir las vacantes, pero no se ha agregado una carga de personal mayor.

Además hay que tener en cuenta que de las 40 camas semi-activas que había hoy superamos las 270 camas ocupadas. En invierno llegamos a la ocupación plena, de 320 camas, con muy buenos resultados.

Por otra parte, se han optimizado servicios, como el servicio de atención pediátrica  propio que es altamente calificado. Le digo más, es uno de los servicios más calificados que existen en la ciudad, a punto tal que entidades emblemáticas como el hospital Garrahan nos contrató camas en picos epidemiológicos. También el hospital Posadas, y en más de una oportunidad. Esto es motivo de orgullo porque es algo que se ha conseguido con muchísimo esfuerzo.

P. ¿La intervención puede disponer de la pinacoteca del Centro Gallego?

R. Partiendo de la base que toda institución que tiene bienes debe contar con un inventario, desde la intervención se realizó un inventario de todos los bienes de la institución y la respuesta es no, la intervención no puede vender bienes, de ninguna manera.

Nosotros sí ofrecemos el Centro Gallego para que Galicia exponga en el Centro Gallego la muestra itinerante ‘Galicia Imaxinada’. Estamos seguros de que sería del agrado de toda la comunidad gallega que vive en Argentina.

Sabemos que ha habido rumores interesados, deliberados, y maliciosos sobre eso y digo que son maliciosos porque uno no dice algo así sin consultar. Acá tenemos abiertas las puertas a todo el mundo. No se le niega la posibilidad a nadie de criticarnos, ni de protestar, por eso toda persona que tenga dudas crueles sobre lo que hacemos o dejamos de hacer, que venga y consulte que será atendida.

P. ¿El Centro Gallego hoy es viable?

R. Hacen falta bastantes cosas. En principio, necesitamos una fuerte inversión económica para optimizar servicios. La entidad necesita de un apoyo económico-financiero importante que le permita contar con recursos genuinos y ampliar su padrón de asociados. Hasta eso necesitaría un auxilio importante que le permita dejar de pensar en el día a día y empezar a pensar en el mediano plazo y en cómo optimizar los servicios que presta.

Por eso reitero, necesitamos acceder al sistema bancario, con una financiación genuina, más económica, de modo que cualquier colaboración que podamos recibir en ese sentido será bienvenida. El Centro Gallego, a pesar de su crisis, no ha dejado de tener patrimonio. Estamos acá y seguiremos estando.

Además, la comunidad podría apoyar de muchísimas formas. Por ejemplo, desde el acompañamiento a emigrantes mayores internados que no tienen familia y que podrían acompañar. A veces necesitamos muebles que a nosotros nos permitiría mejorar un servicio, etc. Para el que quiere, hay muchísimas formas de ayudar, solo hay que conversarlo.

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