NIETO DE GALLEGOS EN ARGENTINA, TRABAJA EN EL ITMATI TRAS BENEFICIARSE DE UNA BEME

Sebastián Bouzas Rakela: “Me sorprende las posibilidades de desarrollo económico que tiene Galicia”

| 01 Agosto 2020 - 14:16 h.
Sebastián Bouzas se ocupó durante tres meses en el departamento de innovación de Maspex, una gran empresa de alimentos polaca.
Sebastián Bouzas se ocupó durante tres meses en el departamento de innovación de Maspex, una gran empresa de alimentos polaca.

Asomarse a Galicia desde el exterior ofrece una visión en contraste con la que se obtiene desde dentro, así como sorprendente para aquellos que llevan años imaginándola con el prisma de la emigración. Atrás quedaron los tiempos en que Galicia ofrecía una imagen pobre, apartada, incluso algo triste y aburrida y envuelta en un sentimiento de melancolía propiciado por el clima lluvioso que la caracteriza y el adiós de sus gentes, al que era difícil sobreponerse desde uno y otro lado del Atlántico. Pero los tiempos cambian, mejoran, y la Galicia actual es capaz de mostrar su cara más moderna y todo su potencial económico para regocijo de los que a ella se acercan con la intención de labrarse un futuro personal y profesional próspero en el lugar de origen de sus antepasados

“Me sorprende las posibilidades de desarrollo económico que tiene Galicia”, comenta Sebastián Bouzas Rakela, natural de Argentina y nieto de gallegos, de Fisterra, después de un tiempo residiendo en el territorio autonómico. Sebastián se decidió a trasladarse a la comunidad autónoma en busca de un futuro más prometedor que el que le depara su país y a sus 30 años trabaja desde la capital compostelana en la gestión de proyectos europeos del Instituto Tecnológico de Matemática Industrial (Itmati) –un consorcio público de las tres universidades gallegas que cuenta con 80 investigadores–, después de licenciarse en Administración en Buenos Aires y cursar sendos másteres en las universidades de Barcelona y Santiago de Compostela. El primero, de Gestión e Innovación Empresarial, lo estudió ‘on line’ desde el país austral, mientras que el segundo, sobre Desarrollo Económico e Innovación, tuvo la oportunidad de realizarlo en la universidad compostelana gracias a las becas BEME que desde hace tres años convoca la Secretaría Xeral de Emigración para importar talento joven a Galicia. 

Sebastián formó parte de la primera promoción de gallegos en el exterior y de descendientes de emigrados que se beneficiaron de esta iniciativa pionera del Gobierno gallego y califica la experiencia de “muy buena”, porque el máster le aportó “mucho conocimiento teórico y práctico” que está aplicando puntualmente en su trabajo actual, comenta. Si bien es cierto que había enseñanzas que ya conocía por sus estudios anteriores, el máster “me ayudó a integrarme a la economía de Galicia; a conocer cuáles son sus problemáticas, sus potenciales y a hacerme una idea de la estructura de la innovación a nivel europeo”, añade.

Su intención a la hora de solicitar la beca era dar un “salto profesional para trabajar cercano a la innovación” y “el máster me dio una buena base para poder alcanzarlo”, asegura. Tenía la expectativa de conseguir un empleo una vez finalizados los estudios complementarios en Galicia, incluso mientras los cursaba, pero la realidad se tornó caprichosa, aunque bien es cierto que le abrió las puertas a nuevas experiencias porque, una vez finalizado el máster, se fue a Noruega a trabajar en el sector turístico –encontrar un determinado tipo de empleo en Galicia a la primera no es fácil, apunta–, y posteriormente a Polonia, donde, a través de una beca del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT) –organismo que ayuda a las empresas e instituciones educativas y de investigación a trabajar juntos para crear un entorno propicio para la innovación y el emprendimiento en Europa– tuvo la oportunidad de ocuparse durante tres meses en el departamento de innovación de Maspex, una gran empresa de alimentos polaca.

A la postre, ampliar los estudios en la Universidad de Santiago de Compostela le daría sus frutos ya que, en base a entrevistas previas realizadas en el Itmati –consorcio público participado por las tres universidades gallegas, con sede en el Campus Sur, dedicado a transformar las industrias en inteligentes y digitales–, fue seleccionado, a través del Programa Principia, para trabajar en el área de Transferencia Tecnológica e Innovación de este organismo en tres proyectos europeos, de los que se ocupa actualmente: PreCoM (software de mantenimiento predictivo industrial), ROMSOC (transferencia de conocimiento matemático a la industria) y SisAl (prueba piloto a escala industrial de una novedosa técnica metalúrgica más amigable con el ambiente, donde Itmati realizará el modelado de los hornos de inducción utilizados en la fundición).

Por suerte, la crisis del coronavirus no influyó para nada en su trabajo, debido a que tiene la posibilidad de poder desarrollarlo de forma telemática. Tanto es así, que, a nivel laboral, no tuvo ningún problema, salvo los derivados de los impedimentos lógicos que impuso el confinamiento para realizar reuniones de trabajo entre compañeros.

 

 

“Arraigar el conocimiento en Galicia”

Su idea es poder seguir colaborando en la atracción de fondos de I+D para la comunidad autónoma que, a su entender, “está haciendo una labor muy importante” para “arraigar el conocimiento en Galicia”. Y es que Sebastián se muestra sorprendido por “las posibilidades de desarrollo económico” que ofrece la comunidad autónoma. Hasta el punto de que considera que “hay muchas oportunidades”. “Hay que buscarlas y tienen que ser ayudadas”, matiza, pero lo cierto es que “Galicia tiene una gran fuente de conocimiento, que son sus tres universidades” y, “en base a eso, se puede potenciar y adaptar al nuevo cambio que se nos avecina”. Porque, “dentro del contexto actual –prosigue–, Galicia puede generar un desarrollo económico que supere al turismo”. De hecho, añade, “hoy hay proyectos de transferencia del conocimiento matemático a la industria que pueden potenciar el desarrollo de nuevos negocios en apartados clásicos como el turismo, pero también en otros, para encauzar a las industrias, brindando servicios intensivos en conocimientos, que son los que captan el valor y generan desarrollo económico”. 

Analizando la coyuntura presente, marcada por la crisis del coronavirus, considera que “cuando las fronteras se cierran y el turismo no puede ser una gran fuente de ingresos, Galicia tiene con qué responder, porque, comparado con otros lugares de España, tiene importantes sectores productivos” con los que contar. Pero “hay que reforzar la inversión en innovación, tanto en el plano privado como en el público, aunque más en el privado”, advierte. 

En definitiva, “hay potencial”, asegura este nieto de emigrantes, que confiesa sentirse “muy cómodo en Galicia”, al tiempo que encantado con su cultura y gastronomía. Si acaso, observa un poco de dificultad cuando sale de las grandes ciudades al medio rural y se tiene que enfrentar al gallego, porque ahí sí que percibe dificultad, confiesa, pero “qué suerte que me cueste”, dice.

La beca no fue la primera iniciativa de la Xunta que acercó a Galicia a Sebastián Bouzas. Hace años ya participó un verano en campos de trabajo social en Ourense, lo que le proporcionó conocimientos ‘in situ’ sobre la cultura gallega, aunque él ya se vinculaba con la colectividad desde su Buenos Aires natal, donde su tío, que días atrás falleció a costa del coronavirus, integró la federación ‘Fisterra en América’, que, en su caso, junto con el aporte familiar, le ayudó a conectar y empezar a querer a Galicia desde el otro lado del Atlántico.

 

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