MAYTE CALVO Y JUAN CARLOS FERNÁNDEZ ANIMAN A LOS JÓVENES DEL EXTERIOR A SOLICITAR LAS BECAS PARA LA DIÁSPORA

“Si se reúnen las condiciones, no se puede desaprovechar” la oportunidad de cursar un máster en Galicia

| 02 Febrero 2018 - 11:36 h.
Mayte y Juan Carlos, en la viguesa plaza de la Constitución.
Mayte y Juan Carlos, en la viguesa plaza de la Constitución.

Las Bolsas Excelencia Mocidade Exterior que este año puso en marcha la Secretaría Xeral de Emigración de la Xunta para atraer a jóvenes talentos de la diáspora a Galicia están siendo bien acogidas por los beneficiarios que, desde septiembre, cursan sus máster en alguna de las tres universidades gallegas elegidas. Especialidades relacionadas con la ingeniería, las nuevas tecnologías, el mundo empresarial, el comercio, el turismo, la actividad agropecuaria o la medicina figuran entre las principales elecciones de los becados que califican la experiencia de muy provechosa y aconsejan a otros jóvenes en el exterior descendientes de gallegos o a aquellos que han abandonado la comunidad autónoma a raíz de la crisis, a sumarse a una iniciativa que, a buen seguro, les abrirá nuevas puertas en el ámbito laboral.

Es el caso de Mayte Calvo Moncher, natural de Uruguay, y de Juan Carlos Fernández Calvo, nacido en Venezuela, que cursan sendos cursos de postgrado en Vigo en las especialidades de Comercio Internacional y Acuicultura, respectivamente. La noticia sobre la convocatoria de los máster les llegó a ambos por terceras personas y no dudaron ni por un momento a la hora de realizar la solicitud.

En el caso de Mayte, llevaba un tiempo queriendo irse del país y la beca le venía como anillo al dedo. Licenciada en Dirección de Empresas Turísticas, estaba trabajando en Montevideo en el sector hotelero y, aunque le gustaba, no lo veía como una salida profesional a desarrollar a largo plazo. Fue por eso que atendió al correo que le llegó a su tía, muy vinculada al Patronato da Cultura Galega, informándole de las becas y se animó a realizar la solicitud. Con un bisabuelo de ascendencia gallega –concretamente, de Coristanco (A Coruña)–, como única vinculación con Galicia, justificar su ascendencia le llevó su tiempo y fue gracias a su tía, acostumbrada a guardar todos los papeles, que consiguió la documentación exigida, incluso la que le pedían por su formación en una universidad privada. Le supuso bastante trabajo, pero “valió la pena”, confiesa.

No había estado nunca en Galicia, aunque sí en Madrid, pero la estancia en el lugar de origen de su bisabuelo le está resultando enriquecedora, hasta el punto de que no descarta quedarse a vivir en Vigo, ciudad que le recuerda mucho a Montevideo.

Los primeros cuatro meses de máster le han servido para aprender “un montón”, confiesa esta joven uruguaya, de 23 años, quien asegura que, tras anotarse al máster, se metió en un mundo “superinteresante” y con “un montón de salidas profesionales”, incluso para estudiar en el futuro otras materias relacionadas con el comercio internacional.

Es por eso que no duda en asegurar que “el máster está muy bien” y que los profesores “son muy cercanos” y tratan de ayudar a los alumnos a abrirse camino en el mundo laboral. Para ello, se les informa de empresas dispuestas a acoger a jóvenes en prácticas, porque “aquí las prácticas son obligatorias” y los coordinadores son los que se encargan de establecer los contactos para que los alumnos puedan adquirir experiencias que les sirvan para el futuro, confiesa Mayte, para quien “hay profesores que se interesan y tratan de orientar el máster hacia la actividad laboral”.

Reconoce que cuando llegó a Vigo, su idea era volver de nuevo a Montevideo, pero, una vez aquí, quiere quedarse. “Uno nunca sabe dónde está su futuro laboral”, comenta, pero quedarse en Vigo es algo que no descarta porque ya consiguió hacer amigos y se ha adaptado bien a la vida en esta ciudad. Además, Galicia, en su ámbito laboral, “ofrece posibilidades”. No hay más que mirar hacia el puerto de Vigo y empresas como Inditex, que son unos “monstruos a nivel mundial” y estando en Galicia “me veo en la cuna” de ambos proyectos, confiesa.

En lo que respecta a la tarea de emprender, de momento no lo tiene muy claro. “Me gustaría empezar en una empresa para entender el negocio, y el día de mañana, hacer algo mío”, revela. Esta tendencia emprendedora también se está observando en Uruguay, informa, donde los jóvenes, cada vez más, buscan desarrollar “ideas nuevas con proyectos internacionales que se venden a nivel mundial”, sobre todo, aquellos relacionados con las nuevas tecnologías. No obstante, reconoce que son proyectos “difíciles” y, a veces, “costosos”.

 

De Venezuela a Vigo a estudiar Acuicultura

El caso de Juan Carlos Fernández es más problemático. Él se vino a España en mayo de 2017 sin esperar contestación respecto a la solicitud de la beca. Sus padres, ya jubilados (él, natural de Cuntis-Pontevedra, y ella, de Valencia) se habían trasladado recientemente de Barinas (Estado Barinas) a Galicia y Juan Carlos hizo lo propio, ‘huyendo’ de la situación en Venezuela, país con un panorama “muy malo” desde el punto social y laboral; con oportunidades de encontrar empleo, eso sí, pero donde las condiciones de trabajo en estos momentos dejan mucho que desear.

Es por eso que, actualmente, vive con sus progenitores en Nigrán, localidad próxima a Vigo. Ambos tienen derecho a una pensión de jubilación pero, al igual que ocurre con otros españoles emigrados a Venezuela y retornados, el Gobierno de Maduro se demora en los pagos y los afectados llevan meses reclamando las cuantías que les corresponden. También se trajo consigo a su novia, licenciada en medicina, quien cursa un grado superior en materia de salud bucodental, aunque en su caso no ha podido acogerse a las becas de Emigración, ya que carece de ascendencia gallega.

Fue precisamente a través de un grupo de whatsapp de su madre que Juan Carlos tuvo conocimiento de la convocatoria de los máster de la Secretaría Xeral de Emigración. Licenciado en Ingeniería Agrícola, se apresuró a solicitar el postgrado en Acuicultura, incluido en la lista de los seleccionados por la Xunta para ofertar a los gallegos en el exterior y ahora, durante año y medio, deberá aplicarse en su desarrollo, ya que el curso elegido es de los más extensos.

Tras cuatro meses de clases y prácticas, reconoce que el máster “está muy bien” y que responde a sus “expectativas”, así como que el personal docente “está muy preparado”. “Por cada asignatura, tenemos prácticas y están muy bien, porque va incluida la práctica con la teoría y eso es perfecto”, asegura.

Respecto a la posibilidad de quedarse en Galicia, lo ve factible, ya que el sector de la acuicultura está en desarrollo en la región. Lo suyo es la producción, más que la investigación, y, en este apartado, “Galicia ofrece oportunidades totalmente”. Si bien es cierto que hace 15 años que no se establece una industria nueva en acuicultura en España, confía en que el repunte de la actividad económica, tras la crisis, “ofrezca nuevas oportunidades a todos”. “La acuicultura es un sector importante y mira totalmente a la exportación, y cuando una empresa empieza a producir, quiere producir más”, comenta.

Consciente de la realidad del país, de momento descarta la idea de comenzar como emprendedor y se conformaría con una trabajo temporal en una piscifactoría, porque de todos es conocido que en España el trabajo tampoco abunda. Pero eso sí, reconoce que la Xunta lo está “formando” y le gustaría pagarle desarrollando sus conocimientos y trabajando, porque “esto, para mí, ha sido una oportunidad”, asegura, al tiempo que destaca la colaboración de la Administración gallega para facilitarle la posibilidad de continuar con su formación en Galicia.

España siempre estuvo presente en la familia de Juan Carlos y la gastronomía gallega y valenciana formaron parte de su vida durante el tiempo que residió en el país bolivariano. Por eso, el paso que acaba de dar le resulta familiar. Como familiar le debería resultar a otros descendientes de gallegos que reúnen los requisitos para aprovechar la oportunidad que les ofrece la Xunta y a los que anima, tanto él como  su compañera Mayte, a solicitar la beca.

“Si se reúnen las condiciones, no se puede desaprovechar” esta ocasión, comenta Mayte, para quien, la experiencia merece la pena, y no sólo a nivel académico, sino también para conocer Galicia, porque “desde allí [en su caso, Montevideo] se ven las cosas distintas”. Una vez alejados del lugar de nacimiento y de la familia, “tienes que hacer tu vida, tomar sus decisiones, enfrentarte con la vida”, comenta.

En el caso de Venezuela, de donde este año proceden más de un cuarto de los beneficiarios, con mayor motivo, debido a la situación del país. Por eso, Juan Carlos confía en que cada año sean más los jóvenes solicitantes de la beca.

Respecto a la cuantía de la beca, no ponen objeciones. “Galicia es más barato que Montevideo” y el dinero que les dan “es adecuado”, asegura Mayte. Lo mismo sostiene Juan Carlos, quien considera que 550 euros mensuales para un estudiante “está bien” pagado.

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