VERDURAS Y HORTALIZAS SON LA BASE DE LA EXCELENCIA EN LA AGRICULTURA DE GALICIA

Los productos de la huerta, calidad gallega al alza

| 26 de octubre de 2020, 9:26
El sello de producto ecológico gallego lleva las siglas del Consello Regulador.
El sello de producto ecológico gallego lleva las siglas del Consello Regulador.

Verduras y hortalizas son la base de la agricultura ecológica gallega, un sistema de producción de alimentos basado en el respeto al medio ambiente, en el bienestar animal y en el mantenimiento y mejora de la fertilidad del suelo. El distintivo ‘Agricultura Ecológica’ es indicativo de calidad que registró un gran desarrollo en los últimos cinco años. Galicia ofrece un amplio abanico de productos alimentarios de extraordinaria calidad.

No todos los productos de la huerta gallega son ecológicos, pero muchos de ellos merecen especial reconocimiento por su calidad contrastada. Es el caso de los pimientos que se producen en Galicia, los de Herbón, O Couto, Oímbra, Arnoia y Mougán. Se trata de cinco tipos diferentes de pimientos, amparados bajo un sello de una denominación de origen, en el caso del primero, y de indicaciones geográficas protegidas, los restantes.

Los grelos de Galicia son otro de los productos de la huerta gallega con calidad amparada por un indicativo específico, con la vista puesta en una mayor proyección fuera de la comunidad autónoma. Se pueden encontrar en el mercado en varios formatos (fresco, congelado o en conserva), lo que supone un importante número de consumidores potenciales.

Las castañas, las patatas o la miel producidas en Galicia también cuentan con reconocimiento especial por su calidad. En cuanto a la castaña, la zona de origen de este producto –inseparable del otoño gallego– abarca la mayor parte del territorio de montaña, mientras que en el caso de la miel de Galicia, su área de producción se extiende por toda la autonomía. La apicultura constituye además un elemento importante de la etnografía en Galicia, donde perviven construcciones tradicionales vinculadas a esta producción artesanal. 

La IGP pataca de Galicia ampara otra referencia de la despensa gallega y tiene su zona de producción repartida en las subzonas de Bergantiños (en A Coruña), Terra Chá, A Mariña y Lemos (en la provincia de Lugo) y A Limia (en Ourense). 

Por su parte, la faba de Lourenzá o el pan de Cea, entre otros, asocian el nombre de su zona de producción al del producto. El cultivo de la faba de Lourenzá abarca el territorio costero de la provincia de Lugo y con este distintivo se le dio nombre propio a esta variedad. Además, el pan de Cea y la tarta de Santiago son los dos productos gallegos del sector de panadería y pastelería que cuentan con distintivo de calidad. La zona de elaboración de la tarta es toda Galicia, mientras que en el caso del pan se corresponde con el municipio orensano de San Cristovo de Cea. 

Además, hay que destacar la reciente constitución del consejo regulador de la nueva Indicación Geográfica Protegida Pan Galego. Un nuevo sello que supone una oportunidad para proteger y poner en valor un producto tan típico de la gastronomía gallega.

Precisamente, la aprobación definitiva de este sello dio por finalizada una vieja aspiración de los panaderos gallegos, que veían necesaria la creación de este indicativo para facilitarle a los consumidores la identificación en el mercado del auténtico pan gallego.

 

Producción controlada 

Para amparar la producción ecológica nace el Consello Regulador de Agricultura Ecológica de Galicia (Craega), que es el órgano encargado de controlar y certificar las producciones ecológicas en Galicia. Su equipo técnico se encarga de inspeccionar a las empresas y tomar las muestras necesarias en cada fase del proceso.

Los productos ecológicos elaborados y certificados en Galicia aparecen ahora identificados en los puntos de venta con la marca Craega, después de que el pasado diciembre entrara en vigor la orden de la Consellería do Medio Rural que cambia el logotipo y sustituye la palabra Galicia por Craega.

El sector ecológico en Galicia sigue creciendo y en 2019 disparó las ventas un 17,88% hasta situarse en los 93 millones de euros. También crecen la superficie dedicada a este tipo de cultivo (2,9%) y los operadores, un 2,6 por ciento.

Además de ser estos unos datos muy positivos, hay que destacar que la producción ecológica se enmarca en la línea, muy ligada a la sostenibilidad ambiental, que propugna la Unión Europea.

Al margen de la plataforma de venta ‘on line’ de producto ecológico, el Craega colabora con la Consellería do Medio Rural en Mercaproximidade, una iniciativa que nace para acercar la producción de agricultores, ganaderos e industrias a la gran distribución. El proyecto, impulsado también durante el estado de alarma, está suscitando gran interés entre los operadores certificados.

Más acciones:
MÁS NOTICIAS
  • Colección Crónicas de la Emigración

Boletín de noticias

Si quiere recibir información actualizada de Crónicas de la Emigración, envíenos su correo electrónico.
Suscribirse al boletín

Hemeroteca