LOS BENEFICIARIOS PUDIERON DISPONER DE HASTA UN MÁXIMO DE 8.000 EUROS

El número de retornados que percibió ayudas para el autoempleo en Galicia alcanzó los 149 en cuatro años

| 27 de noviembre de 2020, 14:23
Jeanette Valiñas2

La economía es el motor que favorece el desarrollo en cualquier espacio, sea ciudad, país o comunidad autónoma. Tanto es así que, en base a la economía, se pueden mejorar las condiciones de vida de la población y lograr su prosperidad, pilares sobre los que se asientan las sociedades modernas. Pero la economía depende en buena medida de la iniciativa personal o colectiva para crear negocios o empresas que reporten dinero a título privado o en forma de impuestos, lo que, de alguna manera, redunda en el bien común. Cuantos más negocios y empresas se creen, más dinero se generará y a mayor consumo (responsable), mayor riqueza.

Ante esta realidad, impulsar la iniciativa privada es tarea de todo Gobierno, así como diseñar políticas orientadas al fomento empresarial en aquellos sectores que lo demandan. Y por esta línea van las ayudas que, de un tiempo a esta parte, concede la Secretaría Xeral de Emigración de la Xunta a los gallegos retornados y sus descendientes con iniciativa para actuar como emprendedores.

Bajo el epígrafe ‘Axudas al retorno emprendedor’, el departamento de Emigración de la Xunta ha concedido desde 2016 y hasta 2019, casi 150 ayudas en este apartado a retornados que se han establecido como trabajadores autónomos o como socios de sociedades laborales o cooperativas de trabajo asociado en la comunidad autónoma. La cifra ha ido en aumento cada año, ya que de los 17 beneficiados en 2016 se pasó a 33 en 2017 y a 42 en 2018. En 2019, el número de personas que percibieron este tipo de subvención se elevó a 57. Igualmente se fue incrementando la cantidad destinada a esta clase de ayudas que, en 2016, fue de 51.933 euros, mientras que en 2017 más que se duplicó, al destinarse 119.362,31 euros para este fin. Lo mismo ocurrió en los dos años siguientes, en los que se dispuso de 341.000 euros en cada uno para colaborar con los demandantes de ayudas al emprendimiento.

Las subvenciones para promover el autoempleo y la actividad económica se engloban dentro de la ‘Estratexia Retorna’ –diseñada en 2017 por el Gobierno autonómico para atraer a 20.000 gallegos del exterior a la Comunidad–, que, además de medidas en las áreas social, de asesoramiento y seguimiento y de formación, entre otras, también dedica un apartado al ‘Trabajo y Emprendimiento’. En él se habla de promover el autoempleo y la creación de pymes por los gallegos retornados del exterior, que podrían obtener una aportación de hasta 8.000 euros para gastos corrientes derivados de la puesta en marcha del negocio, incentivando la creación de empresas en los ayuntamientos rurales.

Así se recoge también en las distintas resoluciones que cada año regulan las bases para la concesión de estas subvenciones que, a los 5.000 euros para el desarrollo del autoempleo, suma 1.000 más en el caso de que el solicitante sea una mujer y 2.000 en el supuesto de que el centro de trabajo o domicilio fiscal de la entidad creada esté situado en un ayuntamiento rural. Quedan fuera del reconocimiento como ayuntamientos rurales Cambre, A Coruña, Culleredo, Ferrol, Narón, Oleiros, Santiago de Compostela, Lugo, Barbadás, Ourense, Poio, Pontevedra y Vigo.

Podrán beneficiarse de estas ayudas los gallegos y nacidos en Galicia que, residiendo fuera de España, se establezcan en la comunidad autónoma. Asimismo, también los cónyuges con unión análoga a la conyugal y los descendientes por consanguinidad de estos gallegos o nacidos en Galicia.

Como requisitos, se exige acreditar la condición de persona beneficiaria de acuerdo con lo expuesto anteriormente, estar en posesión de la nacionalidad española antes del retorno a España, residir y ejercer la actividad laboral o profesional en la Comunidad gallega, no haber sido beneficiario de estas ayudas al amparo de anteriores convocatorias y no incurrir en ninguna de las circunstancias o prohibiciones para obtener la condición de persona beneficiaria.

Como requisitos específicos, se hace alusión a la necesidad de ser titular de un negocio o explotación o formar parte de una sociedad civil o comunitaria de bienes; estar dado de alta en el régimen especial de autónomos o en cualquier otro régimen especial por cuenta propia de la Seguridad Social y también en el censo de actividades económicas.

En el supuesto de participar en sociedades mercantiles, laborales o cooperativas de trabajo asociado, las entidades deberán estar legalmente constituidas e inscritas en los registros correspondientes, así como estar dados de alta en el régimen especial de autónomos o en cualquier otro por cuenta propia de la Seguridad Social y en el Censo de actividades económicas.

Iniciativas de todo tipo, desde las más rudimentarias a las más avanzadas, se han puesto en marcha en los últimos años en Galicia con la ayuda de estas subvenciones, a las que se han acogido gallegos residentes en el exterior procedentes de distintas partes del mundo, deseosos de instalarse o retornar a su lugar de origen. Se trata en la mayoría de los casos de negocios individuales, muchos de ellos establecidos en el rural, que fueron pensados por sus promotores mientras residían en el exterior.

Así, se pueden citar iniciativas como la puesta en marcha por una venezolana que tras un periodo en Estados Unidos se decidió a trasladarse a Noia para comercializar desde esa localidad coruñesa productos fermentados, principalmente Kombucha, una bebida que aprendió a elaborar durante su estancia en la India y Guatemala. O el de una retornada de Sober que, sirviéndose de las nuevas tecnologías, se embarcó desde esas tierras esencialmente vinícolas en un proyecto empresarial digital que le permite ajustar sus ganancias a sus necesidades. Mención merece también la iniciativa de otro joven amante de la música que, después de aplicarse en técnicas de aprendizaje musical por toda Europa, las pone ahora en práctica en A Coruña con niños de 0 a 3 años.

En el fondo, el propósito era volver, en el caso de los que se habían ido no hace mucho, mientras que los descendientes de gallegos ven en la oportunidad que se les presente la materialización de un cambio de vida que estaban necesitando.

Después de un tiempo de actividad, algunos de ellos se han visto afectados por el parón a causa de la pandemia, lo que está repercutiendo en el ritmo de sus negocios. Sin embargo, se muestran optimistas de cara al futuro y confiados en que esta nube será pasajera y les permita aflorar, si cabe, con más fuerza.

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