EMIGRANTE PONTEVEDRÉS, ES AUTOR DEL LIBRO ‘LAS RÍAS BAIXAS, VIAJE A LA GALICIA TROPICAL’

Manuel Fernández Landín: “Merece la pena descubrir los secretos de la Galicia tropical a través de esta guía”

| 31 Enero 2020 - 14:44 h.
El autor del libro, con su esposa, durante una de sus estancias en Galicia.
El autor del libro, con su esposa, durante una de sus estancias en Galicia.

La Ciudad Condal se caracterizó en otro tiempo por dar cobijo a españoles procedentes de lugares de España donde primaba sobre todo la escasez de recursos. En Barcelona recaló, allá por los años 60, Manuel Fernández Landín, natural de Pontevedra, quien, pese a la distancia, siempre tuvo presente a Galicia, “como un valioso tesoro”, en el fondo de su alma. Es por eso que a su tierra regresa siempre que puede. Fruto de esas visitas es el libro ‘Las Rías Baixas, viaje a la Galicia tropical’, que acaba de ver la luz, y en el que plasma buena parte de la riqueza del noroeste peninsular.

Pregunta. ‘Las Rías Baixas: Viaje a la Galicia tropical’. ¿Qué quiere significar con ese título? 

Respuesta. En las Rías Baixas hay un clima comparable al del Mediterráneo occidental. Sus veranos acostumbran a ser poco lluviosos y sus inviernos son templados. La benignidad de su clima permite el cultivo de especies como el maracuyá, la feijoa, el kiwi, el zapote blanco y la chirimoya. Además de palmeras, naranjos, limoneros… Creo que existe base suficiente para calificar esta zona como tropical, o casi.

P. Pero este no es su primer libro. Con anterioridad ya publicó ‘Retornar a Barcelona’. ¿Qué dejó plasmado en esa obra? 

R. La novela ‘Retornar a Barcelona’ es un retrato en vivo de la Ciudad Condal –donde me instalé a vivir después de un recorrido por Europa– desde principios de los años treinta del pasado siglo hasta 1951 con todas sus luces y sombras, y también la ciudad tan distinta que el protagonista de la novela se encontró en 1977 a su regreso de Venezuela, país que constituía un proyecto de futuro para muchos gallegos en aquel momento. He procurado mantener el máximo rigor en el relato de los hechos históricos acaecidos durante ese período de tiempo.

P. Natural de Galicia, concretamente, de la provincia de Pontevedra, ¿por qué se decidió a salir al extranjero? ¿A qué se dedicó? 

R. En el año 1962, al igual que centenares de miles de compatriotas, después de un frustrado viaje a Brasil debido a mis problemas de salud, quise probar fortuna en otro país extranjero y emigré a Francia. También visité Bélgica y Holanda. Yo era auxiliar de farmacia, pero en el país galo, al carecer de un contrato laboral, tuve que adaptarme a trabajar como mozo de cuadra y peón de la construcción, donde no ganaba mucho.

P. ¿Por qué eligió Cataluña para radicarse una vez que se decidió a retornar al país? 

R. Al cabo de un año de permanencia en Francia como trabajador ilegal, decidí realizar un viaje a mi tierra madre, haciendo escala en Barcelona. En 1963 la Ciudad Condal estaba viviendo un período de fuerte expansión económica y abundaban las oportunidades de abrirse camino, por lo que opté por quedarme a vivir en esta tierra. Aprendí el oficio de pintor y seguí toda la movida de aquellos años en Cataluña. Por mi oficio, visité muchas casas donde me contaban historias de los años de la república y la guerra civil a las que trato de ser fiel en el libro, así como a las historias reales de la familia de mi mujer, una chica catalana con la que me casé. Ya no me moví de Cataluña, excepto los tres años que, por motivos laborales, tuve que desplazarme a varios países de Europa. Porque con el tiempo participé en una iniciativa que desarrollaba proyectos en Europa en ferias y eventos de todo tipo. Viajé por todo el continente, incluidos los países de detrás del telón de acero, y con esos ahorros conseguí montar un negocio propio, una tienda de productos especializados, con bodega y charcutería de calidad, lo que hoy se conoce como productos ‘delicatessen’, que me fue muy bien. Gracias a este negocio conseguí comprar un piso y darle estudios universitarios a mis hijos.

P. Usted se fue de Galicia en su juventud, pero de su libro se deduce que Galicia no se separó de usted. ¿Qué recuerdos guarda de sus años vividos en Pontevedra? 

R. En lo más profundo de mi alma guardo un valioso tesoro llamado Galicia, a la que me desplazo cada vez que puedo en compañía de mi mujer, que es una enamorada de esa bella tierra.

Guardo unos entrañables recuerdos de los veintiún años que viví en la provincia de Pontevedra: la familia, los amigos de la infancia, las encantadoras chicas, las tradiciones, las fiestas populares, las maravillosas playas, el Celta, los airiños, airiños, aires.

P. ¿Qué papel jugó la añoranza de la tierra en su faceta de escritor? ¿Qué es lo que le mueve a escribir?

R. La morriña jugó un papel fundamental en mi decisión de escribir un libro sobre mi tierra madre. Mi aspiración es transmitir a los lectores mis observaciones respecto a Galicia, esa gran desconocida para el mundo que nos rodea.

P. La documentación, pero también los viajes, le han ayudado a formarse una idea de lo que son las Rías Baixas. ¿Qué puede descubrir el viajero que se acerca a la parte baja del noroeste peninsular? ¿Qué les quiere transmitir usted con este libro? 

R. En las páginas de mi libro, que se puede adquirir a través de Amazon, el lector iniciará un breve pero interesante viaje a través de la historia de Galicia: sus conflictos, epopeyas y leyendas. También sabrá de su magia y tesoros escondidos. Entrará en contacto con lo más interesante de las Rías: percibirá los fuertes efluvios de un mar que en Galicia “es más mar”, podrá descubrir pintorescos pueblos y aldeas, playas esplendorosas y recoletas calas, paradisíacas islas y verdes valles surcados por ríos trucheros y salmoneros, vislumbrar numerosos yacimientos arqueológicos, hórreos, cruceiros, molinos, iglesias, santuarios, pazos y castillos. Además, podrá visitar el Olimpo celta, conocer el Farwest gallego, disfrutar de fiestas y romerías, degustar los múltiples platos de la rica gastronomía gallega y mil cosas más.

Merece la pena descubrir los secretos de la Galicia tropical, desde el Baixo Miño hasta Fisterra, pasando por las rías de Vigo, Pontevedra, Arousa, Muros e Noia y Corcubión, a través de esta guía. Espero que los lectores la disfruten al visitar la zona.

P. En ‘Rías Baixas: viaje a la Galicia tropical’ muestra un profundo conocimiento de la historia y de la influencia de las invasiones bárbaras. También de la presencia de pueblos como el catalán o el vasco en la zona. ¿Cómo han marcado estos pueblos la costa sur de Galicia? 

R. Los vascos, ancestrales pescadores de ballenas, montaron factorías en varios puertos gallegos para el desguace de este cetáceo. Corcubión, que deriva de Kotsko Urbión, es una de las huellas que dejaron en su paso por estas tierras.

Entre los siglos XVIII y XIX se establecieron en Galicia más de 30.000 catalanes. Muchos de ellos eran industriales de la pesca y la construcción naval, y fundaron auténticas dinastías (Massó, Barreras, Curbera, Albó, etc.) Su llegada es considerada como un acontecimiento de gran trascendencia, ya que con su método de prensado revolucionaron la salazón del pescado. Sobre el año 1880 convirtieron la mayoría de salazoneras en conserveras. En Galicia llegó a haber más de quinientas factorías relacionadas con la pesca, que empleaban a decenas de millares de personas.

P. En 1979, fue concejal del primer ayuntamiento democrático de Parets del Vallés, en Barcelona. ¿Qué separa a la Cataluña actual de la que usted recuerda como político?

R. En 1979, en Cataluña, que había vivido en los últimos años un intenso desarrollo industrial, estaba casi todo por hacer en lo referente a la política medio ambiental, infraestructuras, servicios y equipamientos que, a causa de la fuerte explosión demográfica, estaban desbordados. La Cataluña actual, pese a los recortes motivados por la crisis, disfruta de un grado de bienestar social impensable en los años setenta.

P. ¿Cómo analiza el procés y la deriva del proceso soberanista? ¿Tiene solución el conflicto catalán?

R. En el año 2006, siete entidades públicas presentaron un recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Autonomía que había sido aprobado en el Parlament, el Congreso y el Senado. El Tribunal Constitucional, en el año 2010, falló a favor de los demandantes. Esta sentencia produjo una fuerte frustración en la mayor parte de la ciudadanía de Cataluña. La gota que colmó el vaso fue que el Estatuto de Andalucía, casi idéntico al catalán, entró en vigor sin problemas. Como consecuencia, el soberanismo catalán, que nunca había superado el 14% de votantes, llegó a alcanzar el 48%. Los no independentistas, que superamos el 50% de la población, coincidimos mayoritariamente con los independentistas en que, para bien de todos, la situación que estamos viviendo tenga una salida democrática pactada entre el Govern y el Gobierno.

Confío sinceramente en la capacidad de los políticos para hallar una fórmula que sea aceptada por todas las sensibilidades y ponga punto final al procés.

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