Manuel A. Bares Giráldez, un emigrante de Bueu que triunfó en Argentina

| 31 de diciembre de 2012, 9:20
Bares con unos amigos.

El 22 de enero de 1855 nacía en la villa marinera de Bueu Manuel A. Bares Giráldez. Desde niño destacó por su dedicación al estudio. Cuando tan sólo contaba con 15 años, Manuel comenzó a enviar sus primeros artículos a periódicos de la provincia, para pasar luego a otros de Madrid, como ‘El Popular’ que dirigía el novelista Torcuato Tárrago. También envió sus trabajos al satírico ‘Juan Palomo’, de La Habana. En el primero, insertó artículos sobre actualidad política e internacional, llegando incluso a redactar una proclama, dedicada al ejército francés, alentándolo en la guerra franco-prusiana que estalló en 1870.
Sus padres, motivados por el interés de su hijo, harán lo imposible para que Manuel pueda continuar sus estudios. Es así que estudia en la Escuela Normal de Pontevedra, obteniendo en junio de 1873 el título de Maestro Superior de Primera Enseñanza. Durante su carrera continuó con su vocación periodística, participando en la prensa de Vigo y Pontevedra. En esta última ciudad, colaboró con el prestigioso periódico ‘La República’, que dirigía Indalecio Armesto, una de las figuras más destacadas del republicanismo federal del siglo pasado que, años después, se convertirá en el primer exiliado gallego. Manuel Bares entablará una fervorosa admiración y amistad con Armesto, sumándose de lleno al republicanismo gallego. La primera militancia de Bares será en las filas del Partido Radical, que dirigía Ruiz Zorilla, pasando después al Republicano Federal, que presidía en la provincia Indalecio Armesto. Por aquellos años, el federalismo pasa por una etapa de grandes enfrentamientos, el partido dirigido por Pi i Margall se escinde entre intransigentes y benévolos. Mientras, en Galicia, se declaran independientes y forman el Partido Republicano Federal Gallego.
Manuel Bares secundó a su amigo Indalecio Armesto, apoyando activamente la candidatura a diputado a Cortes, en representación de la provincia de Pontevedra. A pesar del buen resultado electoral de Armesto, los conservadores logran ‘robarle’ su acta de diputado.
A fines de 1974, Bares gestiona la plaza de profesor, creada en el buque de guerra ‘Esperanza’. Esta petición fue avalada por el ilustre republicano Juan Tapias, al que el comandante del Puerto de Vigo le había dado la palabra de que ese puesto sería para el maestro de Bueu. A pesar de la promesa y de sus influencias, el cargo recayó en otra persona, causando una fuerte depresión en Manuel Bares. Esta honda decepción motivó a Bares a tomar la decisión de emigrar a América, llegando a la Argentina a fines de abril de 1875.
Buenos Aires por aquellos años comenzaba la primera gran oleada migratoria. Junto a los emigrantes, llegaban también intelectuales que escapaban de la persecución sufrida después de la Primera República. Un sinfin de políticos, intelectuales, artistas, la mayoría de ellos pertenecientes al partido Republicano Federal, elegirán La Habana o Buenos Aires por ser ciudades de talante liberal y progresista. A La Habana irán Ramón de la Sagra, Curros Enríquez y Waldo Álvarez Insúa, entre otros. Mientras a Buenos Aires llegaron exiliados Armesto, Castro López, Xosé María Cao, entre otros.
El republicanismo federal, liderado políticamente por Pi i Margall, era por aquellos años una mezcla ideológica donde convivían, desde sectores ácratas, socialistas utópicos, regionalistas, a las corrientes moderadas. La mayoría de los integrantes de este partido eran masones y anticlericales. Basaban su pensamiento en la necesidad de educar al pueblo.
Esta combinación de ideas darán base, años después, a la formación de las grandes corrientes políticas en Galicia, como fueron el anarquismo, el republicanismo y el galleguismo. Jugaron un gran papel en la organización de las instituciones de la emigración. Este grupo ideológico será el impulsor de la mayoría de los centros gallegos, periódicos, mutuales, construcción de escuelas. También fueron los que impulsaron la mayoría de iniciativas patrióticas, cara a Galicia, como fue la creación de la Academia Gallega, la Biblioteca América, etc.
Bares encontró en la Argentina un clima propicio para un librepensador como él. En Buenos Aires está una corta estancia, radicándose a casi 100 kilómetros, en la ciudad de Mercedes (Provincia de Buenos Aires). Allí comenzó a trabajar como tenedor de libros de una de las principales empresas comerciales de la región. Por aquellos años, esta pequeña ciudad vivía de la producción agropecuaria, caracterizándose por la existencia de grandes latifundios.
A pesar de estar alejada de la ciudad de Buenos Aires, Mercedes tenía su importancia en la zona. Al poco tiempo de llegar, comenzó a escribir en el único periódico de aquella ciudad, ‘El Pueblo’. Sus primeros artículos los firmó con seudónimo. La repercusión de los mismos y el posterior reconocimiento de su autoría le permitió relacionarse con las personalidades más destacadas de la ciudad. Años después, fue colaborador de otros periódicos como ‘El Oeste’, ‘El Eco del Oeste’, ‘El Provincial’, de la ciudad de Chivilcoy, ‘El Álbum’, que dirigía su paisano Conde Salgado, en ‘La Nación Española’ que dirigía el gallego Manuel Barros, ‘La Nación’, ‘La Prensa’, ‘La Acacia’, etc.
Fue colaborador asiduo desde 1879 en el ‘Almanaque’ sudamericano y en los de Mercedes ‘La Justicia’ y ‘El Argentino’. A pesar de su activa participación en el periodismo argentino, no dejó de escribir en la prensa de la colectividad gallega, colaborando con ‘El Eco de Galicia’, dirigido por aquellos años por Castro López, y en ‘El Correo de Galicia’, que dirigía Xosé R. Lence. En 1881 dejó el comercio para dedicarse a la procuración judicial.
Durante los primeros meses de 1884, desembarcará en Buenos Aires su gran amigo y compañero de militancia, el destacado filósofo Indalecio Armesto, quien, acosado por los sectores reaccionarios de la provincia de Pontevedra, decide exiliarse en Buenos Aires.
Manuel Bares participó también de las distintas actividades de la emigración, integrando distintas instituciones: Orfeón de Mercedes, preside la Asociación Española de Socorros Mutuos, etc.
En Mercedes perteneció al Partido Liberal o ‘Mitrista’. El comité autonomista le obsequió el 1 de enero de 1885 con una Pluma de Oro por su labor solidaria. En 1886, sus vecinos le votaron para formar parte de la Municipalidad.
En 1889, un grupo de amigos, intelectuales y comerciantes, que frecuentaban la tertulia del ‘Café Filipo’ de Buenos Aires, le realizan un banquete de homenaje, y aprovechan a despedirlo ante su viaje a Galicia. A los pocos meses, partió para Vigo, para trasladarse a su villa marinera, donde aún conservaba a parte de su familia. De regreso, pasó por Madrid, donde visitó a Curros Enríquez. Según comenta Alberto Vilanova en su libro ‘Los gallegos en la Argentina’, Bares le entregó unas cuartillas para que Curros le diera una opinión de las mismas, y, sobre todo, quería saber si serían peligrosos unos conceptos vertidos por el autor, contra la monarquía y la dinastía borbónica, ya que el artículo estaba inspirado en la muerte de la primera esposa de Alfonso XII. Según relata Alberto Vilanova, Curros le objetó: “¡Lo único que observo al leer este artículo es que constituye una vergüenza para mí el no haber tenido conocimiento del autor!”. En Madrid, publicó su libro con el título de ‘Prosa’, en el año 1889. El 24 de enero de 1890 fue obsequiado con un banquete, donde leyó un discurso que, días después, fue insertado en ‘El Correo Español’, así como en otros de Madrid, como ‘Las Dominicales del Libre Pensamiento’, como así también en periódicos de Galicia. Editó el libro ‘Mas Prosa’ (Buenos Aires, 1890); ‘Delenda est Germanía, Contribución al estudio de la guerra europea de 1914’, en dos partes ( Buenos Aires, 1917-1918). ‘La Nación española y el Nacionalismo vasco’ (Buenos Aires, 1922); ‘Las formas de gobierno y la guerra’ (Buenos Aires, 1921), entre otros.
En 1892 se casa con Francisca Peralta, quien falleció a los trece años de casados.
En 1911 organizó una suscripción popular para contribuir al sostenimiento de la Sociedad Recreativa ‘Gimnasio’, de su pueblo natal. Logra recaudar 3.000 pesetas, que por aquellos años era una suma muy importante. Por dicho motivo volvió a visitar su entrañable Bueu, en agosto de 1912. Los vecinos y socios del ‘Gimnasio’ lo nombraron  presidente honorario.
Manuel Bares Giráldez fue además miembro del Consejo de Administración de ‘El Diario Español’, fue fundador y primer presidente del ‘Banco de Galicia’ de Buenos Aires. Fue mantenedor de los Juegos Florales del Primer Centro Gallego, en 1884. Participó de los Juegos Florales de 1904, organizados por la Asociación Patriótica. En 1915 participó de los actos culturales organizados por el Centro Gallego de Buenos Aires, con motivo del día de Galicia, donde destacó Basilio Álvarez.
El 27 de abril de 1925 fue elegido socio correspondiente de la Real Academia Gallega, siendo a su vez presidente de la Asociación Protectora de dicha Academia, en Buenos Aires. En octubre de 1914, fue elegido vicepresidente del Centro Gallego. Sus últimos años estarán muy ligados al periodismo y a la actividad política en la colectividad gallega. Sus últimos trabajos periodísticos serán editados en ‘El Correo de Galicia’ de Buenos Aires, los cuales saldrán bajo el título, ‘La invasión a Nicaragua’ y ‘El Derecho de gentes argentino’.
Manuel Bares Giráldez falleció en el barrio capitalino de Belgrano el 6 de abril de 1945, después de una larga trayectoria patriótica en la emigración gallega.

loisperezleira@hotmail.com

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