EL PRESIDENTE DE AEGAMA PIDE APOYO PARA LAS PYMES, “EL SOSTÉN” DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

Julio Lage: “Estamos en un momento en el que o te ayudan o te caes y por eso Europa nos tiene que ayudar”

| 25 Abril 2020 - 13:14 h.
Julio Lage, presidente de Aegama, durante un acto en la Casa de Galicia en Madrid.
Julio Lage, presidente de Aegama, durante un acto en la Casa de Galicia en Madrid.

Los empresarios en Madrid se enfrentan a un doble problema en medio de esta crisis del coronarivus. A su preocupación por el futuro de las empresas se une la necesidad de sacarlas a flote en uno de los escenarios más castigados por la pandemia como es la capital de España. Pero el presidente de Aegama (Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid) se muestra optimista. “Seamos positivos”, dice Julio Lage. “Toda crisis deja unas enseñanzas y un aprendizaje” y todo “volverá a rebrotar”, añade. No hay que olvidar que Lage es gallego y, como tal, es un hombre curtido en los vaivenes de la vida. “A los gallegos nos ha tocado salir por todo el mundo y sufrir mucho para buscarnos la vida y por eso estamos por encima de muchas cosas”.

 

Pregunta. ¿Cómo se está viviendo en Madrid esta situación?

Respuesta. Estamos intentando hacer lo que podemos para salir adelante, apoyando a los empresarios de nuestra asociación y ayudando a todo el mundo en lo que podemos. Estamos trabajando mucho por videoconferencia porque es la única forma de hacerlo en estos momentos y tratando de llegar a las empresas de nuestra asociación para ver cómo sacar adelante ciertos asuntos. Con los medios que hoy se pueden utilizar, estamos pensando en qué hacer para estar preparados cuando esto se reactive. Muchas empresas están buscando vías alternativas. Hay empresas nuestras que han reconvertido parte de su actividad, haciendo productos que están ayudando a resolver problemas durante esta etapa de confinamiento, de protección máxima para evitar los contagios, y nosotros estamos tratando de colaborar con ellas difundiendo ese trabajo. Y en esas estamos, en la lucha. Porque pararse es mucho peor; hay que trabajar, trabajar y trabajar, que es el único modo de salir adelante.

 

P. ¿Cuántas empresas se agrupan en torno a Aegama?

R. Tenemos unas 250 y 300 empresas asociadas, y entre asociados y amigos, es decir aquellas empresas que forman red con nuestra asociación, del orden de unas 1.000. También mantenemos una conexión muy fuerte con la red de asociaciones de empresarios gallegos en Latinoamérica, con los que establecemos acuerdos y convenios y con los que intentamos trabajar conjuntamente.

 

P. ¿Son gallegos afincados en Madrid todos los asociados?

R. Sí, fundamentalmente el grueso de la asociación son gallegos asentados en Madrid. La red de amigos la componen mayoritariamente grandes empresas asentadas en Madrid, que no son asociadas porque no son gallegas y no tienen derecho a voto, aunque sí forman parte de la asociación y trabajan en colaboración con nuestros asociados para fomentar el negocio entre ellos. También hay asociados que son empresas de Galicia dispuestas a extender su posición en Madrid y en Latinoamérica a través de la red que mantenemos.

 

P. ¿Hay algún sector que prime o se trata de empresas de contenido diverso?

R. Tenemos empresas de prácticamente todos los sectores y de todos los tamaños. Internamente, a parte de reuniones globales o de presentación de productos y nuevos asociados, hacemos también reuniones sectoriales. Vamos manteniendo periódicamente reuniones que son de interés para un mismo sector, pero las que más interesan a nuestra gente son las multisectoriales, abiertas, porque nosotros no somos una patronal, somos una sociedad sin ánimo de lucro que lo que busca es el apoyo al desarrollo de nuestros asociados. Por eso es importante la red de amigos, porque forman parte del apoyo al desarrollo de nuestros asociados a través de contactos y relaciones con toda esta importante red de empresas que colaboran con nosotros. Lo que más valoran los empresarios es el estar reunidos y poder hablar unos con otros; tener ese tiempo para contagiarse de lo que hace cada uno y poder encontrar vías de negocio conjunto.

 

P. ¿Hay empresas punteras de origen gallego en Madrid, o son sobre todo pequeñas y medianas empresas?

R. Hay de todo. Hay empresas de todos los tamaños, desde autónomos con muy pocos empleados hasta grandes empresas, pero sí que dentro de la asociación hay algunas empresas muy punteras.

 

P. ¿Como cuáles?

R. Hay una empresa que se dedica a seguridad electrónica e informática. Tiene todas sus fábricas en Santiago de Compostela y es muy puntera. Trabaja también en el mundo de las etiquetas electrónicas. Hay empresas en el sector financiero que también están buscando cómo ser punteros y cómo apoyar mejor financieramente a asociados y otras empresas. El sector informático de comunicaciones tiene igualmente empresas punteras. Otras llevan varios asuntos, entre ellas, destaca una que se dedica a fabricar rótulos luminosos y ahora está montando todo un proceso para hacer productos de protección para el Covid-19. En concreto, fabrica mamparas de distintos tipos de metacrilato y también está haciendo investigación para el desarrollo. Me viene a la mente una gran empresa, importantísima, como es Alibérico, número uno en el mundo en fabricación de materiales avanzados de aluminio y que tiene un centro de investigación muy potente. También podría destacar una empresa gallega, afincada en Ourense, que se está ocupando de algo tan curioso como fabricar equipamientos de desinfección para hoteles y otro tipo de entornos a propósito del coronavirus. Hay empresas que son punteras que se han buscado la vida. Y seguro que me olvido de muchas más que están buscando cómo sacar adelante sus proyectos y están innovando como vía de salida a esta crisis.

 

P. En sus conversaciones de estos días con los asociados, ¿qué deduce de sus preocupaciones ante esta pandemia mundial?

R. La principal preocupación es que, si esto dura mucho tiempo, hay sectores que van a quedar afectados muy dramáticamente. Todo el mundo está pensando en cómo se puede conseguir que se vayan produciendo salidas paulatinas del confinamiento que permitan ir recuperando ciertos tipos de actividad. Por ejemplo, aquellas que están en el sector del turismo. El sector hotelero, de restauración, de ocio…, están muy dramáticamente afectados, y aunque la gente es inteligente y se busca la vida, si se cierran las instalaciones, estás parado, pero mientras tanto, los gastos permanentes hay que seguir pagándolos. La preocupación se agudiza sobre todo en lo que respecta a la financiación, ya que si la financiación no corre rápido y bien habrá problemas; habrá empresas que desaparecerán. Por eso, estamos trabajando en la parte financiera para que las empresas puedan salir adelante, porque la preocupación es salir cuanto antes. Hay empresas muy importantes del sector turístico que están trabajando y preparándose para, en el momento en que empiece a abrirse la mano lo más mínimo, tener todo organizado y poder proteger a los clientes de contagios con un entorno limpio y libre de contagios. 

 

P. ¿Cómo puede el parón de un mes o dos meses afectar de forma tan brutal a la economía y retrotraernos a cifras de la crisis de 2008?

R. Es que yo creo que lo que preocupa no es el parón de un mes o dos meses. Esto va para más largo. Creo que una cosa es cuando empiece el desconfinamiento y otra es qué ocurre con la sensación de las personas. No olvidemos que también está la parte psicológica, que hará que todo arranque un poco más lento de lo que se piensa.

Porque unos sectores pueden empezar a tener actividad a partir de tal o cual día, pero va a llegar el verano y va a haber muchos ayuntamientos que no abran el acceso a gente de fuera, porque sigue habiendo miedo a los rebrotes y a los contagios. Estamos en una especie de guerra sin armas, con un enemigo al que no conocemos, del que todavía sabemos muy poco, contra el que todavía no sabemos luchar bien y se está trabajando mucho en la prevención, pero el contagio sigue estando ahí. El mes actual ha sido de parón total, nunca se había visto un parón de este calibre en el país. En cualquier crisis anterior ha habido dificultades económicas, pero se seguía trabajando. Ahora, solo en aquello que se puede hacer por videoconferencia y a nivel virtual. Todo esto qué implica, que esta crisis es diferente a crisis anteriores; es una situación más próxima a cuando hay algún tipo de guerra, que se para la economía al cien por cien. La gente tiene miedo, con lo cual, las cosas en el arranque no van a ser igual. Ha habido ‘ertes’ y gente que se ha tenido que ir al paro y todo ello va a afectar al arranque de la economía. Pero seamos positivos, en la vida hay que luchar y trabajar para que las cosas se puedan recuperar lo antes posibles, ya que así la crisis se paliará mejor.

 

P. ¿Han sido acertadas las medidas del Gobierno o se deberían haber tomado otras?  ¿Deberíamos haber tomado ejemplo de otros países más avanzados económicamente?

R. Yo creo que cada país es cada país. Los grados de afectación del virus en cada país han sido distintos. No es lo mismo la afectación en Alemania, Suecia o Noruega que en España. Aquí hemos tenido una afectación muy grave y muy intensa. Es cierto que hay países como los nórdicos donde los grados de aislamiento son mayores porque los grupos poblacionales son más pequeños y eso ayuda, pueden empezar a trabajar antes, porque su grado de afectación es menor. En Portugal, por ejemplo, han cerrado muy pronto sus fronteras y espacios y se han prohibido reuniones masivas, lo que afectó positivamente. Nosotros hemos tardado más, pero hay que pensar que luchamos contra un enemigo desconocido. Cuando empezaba a haber algún caso, la gente pensaba que esto iba a ser como una gripe y que iba a ser un problema menor. Las medidas se han ido tomando a medida que han sido conscientes de la gravedad del asunto. ¡Qué se podrían haber tomado más rápido!, seguramente, pero estamos en un escenario desconocido donde luchar contra las circunstancias es muy difícil. Cuando todo el mundo está recurriendo a los mismos sitios para conseguir los mismos medios, lo más seguro es que tú no los consigas a velocidad. Yo creo que la gente ha hecho lo que ha podido. A nivel de las empresas ha habido desconcierto, pero se han reestructurado pronto y están haciendo todo lo que pueden. Pero tampoco todo tiene que caer en manos del empresario. Yo creo que esto es una misión mixta y, además, somos parte de Europa, por tanto, la Comunidad Europea está para estas cosas, para que cuando haya una crisis, a aquellos países que están más afectados, como es el caso de España e Italia, y de Francia, que también sufre bastante afectación, les echen una mano. Si somos una comunidad de países, hay momentos en que las burocracias tienen que ser menos y la efectividad tiene que ser más, porque el virus no espera y continúa haciendo su daño, y si las medidas no se toman rápidamente, si la economía no tiene las ayudas europeas que tiene que tener, no podremos correr al ritmo adecuado ni salir al ritmo adecuado. A nosotros nos afecta más porque no somos un país tan de producción como otros, somos de consumo y de servicios, y por eso, cuando nos paramos, nos paramos de todo. Todo lo que depende del sector turismo, del sector servicios se ha parado totalmente, y eso es pasar de cien a cero en 20 segundos.

 

P. ¿Y cómo se recupera eso?

R. Se tardará. Ahora bien, yo creo que ya sabemos dónde estamos, sabemos las dificultades, ahora es el momento de pedir que se pongan todos los medios y que se ayude a la economía y a las empresas y a todos los circuitos económicos de este país para salir adelante. Y del pasado, olvidémonos, porque agua pasada no mueve molino. Lo que pasó, ya pasó. Estamos donde estamos y ahora hay que correr, salir adelante y no vale la pena echar culpas a nadie. Yo creo que se ha hecho lo que se ha podido, tanto por parte de las comunidades autónomas como del Gobierno central, y ahora lo que se puede pedir es que haya una conexión mayor, más fuerte y más flexible entre todos los estamentos para que las cosas fluyan rápidas y se eviten burocracias. Es la primera vez después de la Segunda Guerra Mundial que nos enfrentamos a algo que tiene una dimensión del tipo de lo que estamos viviendo hoy en día.

 

P. ¿Confía en que llegue ayuda de Europa y que esta sea efectiva?

R. Bueno, quiero confiar, me gustaría poder confiar. Cuando veamos qué se hace, confiaremos. Yo creo que el Gobierno está luchando para conseguir que Europa nos ayude adecuadamente, y Europa tiene que reaccionar. A veces, Europa mira un poco egoístamente. Pero esto no es como la crisis económica de hace unos años, que te mandaban una intervención si no cumplías unos parámetros y ya estaba. Esto es totalmente diferente y hay que reaccionar de forma totalmente diferente. Estamos en una situación en donde un elemento que no controlas lo ha tirado todo por tierra. En consecuencia, no puedes ver las cosas como cuando es una crisis económica. Ahora estamos en un momento en el que o te ayudan o te caes y por eso te tienen que ayudar, si no, para qué somos una comunidad económica.

 

P. Si la Unión Europea no responde a la urgencia que demandan los países más necesitados, ¿perdería credibilidad? ¿Peligraría su futuro?

R. Sinceramente, no lo sé, no me siento capaz de opinar, porque nos estamos acostumbrando a que pase lo que pase, las cosas sigan igual. Yo creo que peligrar, no, creo que no, porque sería una pena. Lo que tendría que salir de aquí es toda una serie de enseñanzas para que como comunidad aprendiéramos a trabajar juntos de otra manera; aprendiéramos a ayudarnos de otra manera, olvidáramos los personalismos, nos dejáramos de pensar que yo soy yo como país y que si puedo ir por delante de ti voy a ir. Si somos una comunidad de verdad, seámoslo. De toda crisis hay aprendizajes y yo creo que este es uno de los aprendizajes que tenemos que sacar de la que nos ocupa ahora, como comunidad y como países.

Como dice el refrán gallego: ‘nunca tanto choveu que non escampe’, y yo creo que la luz volverá a salir. Todos los grandes eventos históricos negativos, como guerras y pandemias, se pasan. Al final, la vida sigue, eso es inexorable. Volverá a rebrotar, costará trabajo, se sufrirá, habrá cosas que desaparecerán, pero habrá cosas que nacerán, porque de esta crisis van a nacer muchas enseñanzas, muchos aprendizajes, muchas ideas y se va a crear un rebrote económico como ha pasado en otras etapas. Cuando miro para atrás me gusta mirar el resultado de la historia en positivo. Y el resultado es que siempre se resurgió, pero bien es cierto que siempre ayudándose unos a otros. Aquí, algo muy importante que nos debería enseñar una crisis de este estilo es la humildad. Todo importa poco cuando uno está a punto de morirse, lo que importa es la vida. En consecuencia, en esas circunstancias, la solidaridad crece. Y ojalá el resultado de esta crisis es que crezca la solidaridad, se olviden los egoísmos y todo el mundo mire para el de al lado con mirada de generosidad y de ayuda; que cada país vea al país vecino como alguien con quien cooperar y a quien ayudar y que esto nos fortalezca. Si somos capaces de esto iremos para arriba, si no, seguiremos como siempre hasta que dentro de unos años volvamos a tener otra situación de desgracia, ¡y otra vez a aprender! A veces no somos capaces de aprender las cosas como debemos y entonces sufriremos más. 

 

P. Escuchándole hablar se diluye la idea que transmiten algunos círculos de que los empresarios son personas insensibles, que solo buscan el beneficio económico. ¿Servirá esta crisis para cambiar este concepto sobre la clase empresarial?

R. Eso para nada es verdad. Yo creo que el que dice eso, o no sabe lo que es el mundo de la empresa o no ha estado cerca de la empresa nunca. No digo que sea maldad cuando se dice una cosa así, digo que es desconocimiento. Si algo se puede estar viendo en esta crisis es cómo hay empresas que están ayudando con una generosidad enorme, donando dinero, creando productos para tratar de minorar los efectos de la pandemia, tratando de sacar adelante todo lo que se puede, trabajando para ayudar a salir de la crisis. No te puedes imaginar la cantidad de reuniones por videoconferencia que se están teniendo entre empresas y asociaciones empresariales para tratar de sacar adelante las cosas cuanto antes. Y para qué se hace, para que la vida se recupere, para que la economía vuelva arriba y tengamos un estatus en el que la gente pueda vivir con un trabajo. Creo que el papel del empresario, que es crear empleo y crear riqueza, está ahí, y él lo sabe y lo intenta ejecutar siempre. Como todo en la vida, siempre habrá alguno que no lo hace, pero la gran mayoría, sí, y desde las asociaciones empresariales lo vemos. Hay muchas grandes empresas y también muchas pequeñas que están volcándose y sacando de donde no tienen para ayudar a los demás. Al empresario no hay que verlo como un enemigo, sino como un compañero de viaje. Todos juegan un papel en la sociedad; el empresario juega el suyo; el trabajador, el suyo; el sindicato, el suyo; y la política, el suyo. Cada uno juega su papel y todos están bien jugados. Hay empresas que tienen la posibilidad de hacer ‘ertes’ y no los han hecho y están aguantando mientras las circunstancias lo permitan. El día que no lo permitan no podrán hacer nada. Hay que ver cada parte con justicia y con el valor social que cada uno aporta.

 

P. Una vez que todo esto acaba, será necesario seguir atrayendo inversión. ¿Tiene España el mejor escenario político para atraer a nuevas empresas al territorio?

R. Yo no soy político y mi capacidad de opinar es pequeña, pero creo que al que está gestionando el destino de un país hay que apoyarlo y lo que hay es que pedirle que sea sensible a los problemas del país y que escuche. Que no piense tanto en clave política ni en votos, sino que, con generosidad, mire el daño que se está teniendo y trate de ayudar, por un lado, a todos aquellos sectores más desfavorecidos, y también al mundo empresarial. Porque a los sectores más desfavorecidos los podremos ayudar si hay economía, si no, el dinero no sale de la nada. Nos podrán prestar dinero de fuera, pero habrá que devolverlo en algún momento. Nos podremos endeudar más, pero eso nos pasará factura antes o después. El empresario, el mundo de la empresa, es el único que puede sacar adelante este país; no lo va a sacar el mundo político con préstamos, ni con más impuestos, al revés, eso crearía un problema mayor del que hay. No se puede agobiar más a las empresas. Más del 90% de nuestra economía productiva viene de las pymes y hay que pedirle al Gobierno que las escuche, así como a las asociaciones empresariales que las agrupan, para intentar buscar los mecanismos que mejor puedan ayudar a que las pymes, que son una parte importante y se nos pueden morir si no se las ayuda, puedan continuar. La mejor política que se puede hacer en estos momentos es ayudar a que la economía no se muera.

Lo cierto es que hay mucha gente opinando, pero haciendo, hay poca. Ayudemos a los que pueden hacer y son el sostén de la economía de este país, a las pymes, para que salgan adelante, limitando impuestos, dando ayudas para que puedan crear empleos en nuevas actividades y puedan apostar por la innovación, porque ahora es momento de inventar; hay que reinventar la economía y pensar qué tipo de cosas pueden tener sentido y cuáles no. No será fácil, llevará tiempo, pero o nos ponemos a ello o todo será peor. Hay que trabajar para que las cosas sean cada vez mejores. Esta crisis nos tiene que enseñar a todos, también a los gobiernos.

 

P. Como gallego, ¿cómo le está afectando esta crisis?

R. Yo me fui de Ourense a Madrid hace muchos años a estudiar una carrera y allí me quedé a trabajar. Pero amo a Galicia, y voy todo lo que puedo. Ahora, a ver qué pasa este verano. Sigo con una conexión muy estrecha con Galicia y me gustaría seguir yendo. A los gallegos nos ha tocado salir por el mundo, sufrir mucho y buscarnos la vida”, por eso, ante situaciones como estas, “estamos por encima de muchas cosas y lo vemos todo desde el corazón”. “Ahora más que nunca hay que ver las cosas desde el corazón”. 

 

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